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Néstor Francia / Análisis de Entorno: El sectarismo hacia el pueblo (06-09-2017)

Ayer ofrecimos presentar hoy el tema del sectarismo chavista en sus manifestaciones actuales, partiendo desde el año 2014, después de derrotadas las guarimbas y adentrados en la campaña electoral parlamentaria de 2015.

Nosotros no solemos ocultar lo que pensamos, aunque nos cuidamos mucho del lugar y la ocasión en los que hacemos nuestras críticas, no vaya a ser que nuestros enemigos las usen para su provecho, tergiversando así nuestra real intención, que es la de contribuir a subsanar errores y a que nuestra Revolución siga avanzando a paso de vencedores.

Un ejemplo: durante aquella campaña de 2015, se encontraba en punto álgido el problema del desabastecimiento y de las colas. En el PSUV teníamos la instrucción del famoso 1×10. Por alguna razón, que acaso era la presencia de algunas cuotas de desmoralización y derrotismo en el partido, dado que nuestra militancia vivía las mismas penurias de todo el pueblo y escuchaba a diario las amargas críticas contra nuestro Gobierno, aquel método se convirtió en una especie de acción oportunista colectiva, con la confección de listas falsas, solapadas, mucha veces solo hechas para cumplir. Mientras nosotros estábamos en ese delirio que tenía mucho de burocratismo, la esperanza del pueblo languidecía en las colas ¿Qué  hizo el PSUV? Pues en una muestra deleznable de sectarismo hacia el pueblo (que es el peor de todos), lo dejo solo con su problema. Inclusive la derecha colocaba agentes en las colas para despotricar contra el Gobierno y en algunos casos intentó, vanamente, de incitar a las masas a la violencia. La miopía sectaria del PSUV le impidió acompañar al pueblo en las colas, ayudándolo a superar las dificultades. Nosotros propusimos que hubiese brigadas proveyendo agua, llevando sillas a los adultos mayores, entregando gorras para que la gente se protegiera del sol, mientras acercábamos algún mensaje de esperanza. No hace falta decir que nadie nos escuchó.

Un caso parecido lo vivimos al pasar por una de las colas que se formó más recientemente en oportunidad de la obtención por parte del pueblo del carnet de la Patria. Pasábamos por la Plaza Bolívar de Caracas y nos encontramos con una larga cola para personas de la tercera edad que esperaban obtener su carnet. En ese mismo momento, uno de ellas sufrió un vahído y cayó al suelo. Nosotros nos acercamos, junto a otras personas, a ayudarla. También se incorporó un policía bolivariano que andaba en las cercanías. Atendimos al afectado y el policía llamó por radio a una ambulancia. Cuando nos fuimos a nuestras tareas de ese día, no había llegado la ambulancia, pero el hombre había mejorado la suficiente como para no temer nada peor. Entonces nos preguntamos ¿dónde está el Partido? ¿Por qué no hay unas brigadas de jóvenes chavistas acompañando  estas colas, cumpliendo con el deber que nosotros pudimos cumplir por casualidad?

Otra: cuando las colas para cambiar los billetes de a cien, hicimos exactamente lo mismo, inclusive un día se dio una marcha chavista, una de cuyas manifestaciones debía pasar por el bulevar Panteón, donde el día antes se produjo una cola brutal para cambiar billetes en el BCV ¿Qué hicimos? ¡Mudamos la cola de lugar, como para no verla al paso de nuestra marcha!

Y otra más, que tomamos literalmente de nuestro Análisis del pasado 6 de junio: “En ocasión de la promoción de la Constituyente se ha ubicado una especie de quiosco en un centro cultural cercano al MINCI (y que regenta la Misión Cultura, si no nos equivocamos). Allí, unos chavistas manejan unas poderosas cornetas que no paran en hacer escándalo durante todo el día. No solo emiten mensajes a favor de la Constituyente, lo cual estaría muy bien si solo fuera eso, sino que además colocan todo el día música “revolucionaria”, alguna de ella francamente estridente y repetitiva, en los linderos de varios edificios residenciales donde hace vida la comunidad. Por supuesto, en esos varios edificios habrá de todo, incluso probablemente mujeres recién paridas, enfermos en distinta condición, ancianos, gente que tendrá que estudiar o trabajar en casa ¿Con qué derecho estos chavistas incurren en contaminación sónica, invaden el espacio vital de otros ciudadanos y atentan contra la cotidianidad generando más bien rechazo hacia nuestro mensaje? El colmo es que esta violación de las ordenanzas municipales sobre ruidos molestos estaba siendo custodiada por agentes de la Policía Nacional Bolivariana… Nosotros estábamos el otro día al frente de ese lugar tomando un café en un restaurantico desde el cual el encargado y los empleados miraban a los chavistas con caras de pocos amigos. De pronto, desde uno de los edificios alguien aventó un envase lleno de agua y cayó sonoramente en el piso ¿Acaso el que incurrió en este acto incorrecto sería un paramilitar? Se nos ocurre más bien que se trataría de alguien airado por el infernal ruido y que ‘drenó su arrechera’ (en realidad justificada en principio, aunque su consecuencia fue indeseable) ejerciendo este acto de odio”.

Si siguiéramos poniendo ejemplos -tenemos unos cuantos más- nos ocuparían un largo espacio que rebasaría los límites de estos Análisis. Así que por ahora cerraremos con una evaluación que hicimos el pasado 15 de junio: “… nos habría convenido comunicar a la gente la idea de que la ANC es chavista de origen, tanto desde el punto de vista puntual como desde el histórico, pero que el chavismo la abría al país de manera sincera, convocando a todos por medio de una comunicación amplia, fresca, creativa, novedosa, auguradora por sí misma de profundos cambios, que es lo que está exigiendo la mayoría, y que nadie ofrece en este momento crucial, ni nosotros ni mucho menos la derecha… Muy por el contrario, la ANC se presenta teñida de ese flagelo sectario que tanto daño ha venido haciendo a la Revolución. La etapa de pre postulaciones y de recolección de firmas es un buen ejemplo de ello, con los consabidos toldos del chavismo como principal elemento identificador callejero, abarrotados con la archiconocida simbología chavista, visual y auditiva, que ya forma parte de un paisaje que no emociona, no enamora más que a la militancia, hoy minoritaria en el país. Con los mismos voceros recorriendo los medios del Estado y presentándose en asambleas tan sectarias como los toldos, repitiendo el mismo discurso machacón y desgastado que todo el mundo dice que se debe cambiar pero que muchos asumen sin empacho cuando se ven ante un micrófono y una cámara… Acaso ya no haya tiempo para cambiar el rumbo de la comunicación de la Constituyente, pero nosotros seguimos aquí, apoyándola, pues no hay otra, con la esperanza de que en el camino se enderecen las cargas, en su desenvolvimiento mismo”. Afortunadamente, la propuesta era tan buena que salimos bien del trance Por otra parte, lo ultimo señalado en el párrafo citado es lo que ha venido ocurriendo. Una muestra de ello fue la sesión de ayer de la ANC, dedicada a la juventud, cuando un grupo de jóvenes no constituyentes, de diversas procedencias sectoriales, se dirigió al país desde el podio de oradores del presídium, dando una excelente muestra de diversidad, frescura y presencia verdadera del pueblo. Bien por la directiva, que tuvo el tino de prestar y montar el escenario para una estimulante demostración de convocatoria popular.

No hace mucho nos llegó por Internet una nota de nuestra camarada y amiga Marta Harnecker, de la cual extraemos lo siguiente: “Creo que ambos bandos han cometido grandes errores, unos en el intento de derrocar al gobierno de Maduro y los otros en la forma en que intentan defender lo que Chávez sembró. Sólo analizando esos errores y corrigiéndoles se podrá crear un escenario que permita realizar un diálogo fructífero que saque a Venezuela del atolladero”. Creo que la Constituyente está transitando de manera correcta, en general, por ese camino. Que así siga.

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