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Leopoldo Puchi / Enfoque: Europa y Venezuela

Se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con el gobierno venezolano. Argumentos hay, de distinto signo. Pero con lo que no se puede estar de acuerdo es con la intervención extranjera. Por eso inquieta la actitud asumida por importantes países de Europa, como el Reino Unido, Francia, Italia y Alemania, que se han involucrado recientemente en la política de nuestro país de forma beligerante.

Es comprensible que países europeos con fuertes lazos históricos y culturales con Venezuela presten atención a lo que aquí acontece y opinen al respecto. Es más, por esa condición pudieran jugar un papel destacado en la promoción de entendimientos. Una voz crítica y de buena fe siempre debe ser bienvenida. Se pueden considerar convenientes las observaciones oportunas, en el marco del respeto entre Estados, pero al mismo tiempo es de esperarse que se condenen acciones sediciosas y la violencia de calle.

Sin embargo, para cualquier evolución positiva de la situación resulta dañina una suerte de cayapa internacional que apunte a una rendición incondicional de uno u otro factor, sin espacio para la negociación. Por eso, en lugar de incorporarse a una Santa Alianza, ha debido Europa apostar al diálogo y actuar en la mediación.

El error cometido cerrará puertas en lugar de abrirlas. Es de una ceguera absoluta darle un tratamiento a Venezuela como el que se le dio a Siria o a Ucrania.

Son perjudiciales las presiones indebidas, las sanciones y las medidas de embargo o bloqueo económico realizadas al margen de  las leyes internacionales y sin autorización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Los sistemas políticos, de cualquier tipo, no se imponen desde el exterior contra la soberanía de los países. Y mucho menos con operaciones militares.

Por su tradición, intereses particulares y complejidad de sus fuerzas internas, se esperaba de esos países de Europa una actitud al menos prudente en relación a Latinoamérica. Ahora parecen empujar ellos también  a Venezuela hacia la inmolación.

Flash Rojo

Hay un pulso entre dos corrientes internas en el seno del Gobierno sobre la política económica. Un sector es partidario de una apertura en el sistema cambiario y de desmontar el control de precios, mientras que otros dirigentes piensan que hay que fortalecer los controles. Unos hablan de dogmatismo y otros de concesiones al neoliberalismo.

Del mismo modo, en la perspectiva de un revés electoral en las presidenciales del año entrante han surgido diversas reflexiones. Hay un sector partidario de hacer entrega en el marco de una negociación y acuerdos de coexistencia, mientras que otro factor considera que habría que crear una nueva institucionalidad basada en el poder comunal.

Flash Negro

El senado de Francia no es ejemplo de democracia, puesto que no es electo por el pueblo por medio del voto universal, directo y secreto. Solo tienen el privilegio de poder votar en esas elecciones personas de una determinada categoría, integrada por diputados nacionales y regionales y concejales. Una forma de mantener el control sin el voto popular.

El respaldo brindado por los partidos de oposición al decreto del presidente estadounidense de medidas financieras contra Venezuela es contradictorio con la estrategia de negociación asumida recientemente por la MUD. Las medidas apuntan al derrocamiento y a una acción bélica extranjera; la negociación a un acuerdo de coexistencia. ¿Cuál es la línea?

El Socialismo en la Historia: Wessin y Wessin

Su nombre era Elías, su origen libanés, nació en Bayaguna y se formó en la Escuela de las Américas. En 1963 participa en el derrocamiento del líder progresista Juan Bosch y en abril de 1965 hace un llamado para solicitar la intervención militar de Estados Unidos, ya que no podía contener el movimiento popular y militar que se había iniciado el 25 de ese mes y que  exigía el regreso de Bosch. Al frente de la insurgencia civil estaba José Francisco Peña Gómez, quien desde la radio llama a la población a salir a las calles. Por su parte, el coronel Francisco Caamaño Deño conducía las tropas que habían tomado el Palacio Presidencial. De modo que la respuesta al llamado de Wessin y Wessin no se hizo esperar: todo estaba preparado para tal eventualidad. Es así como el 28 de abril desembarcan en República Dominicana 24.000 marines enviados por Lyndon B. Jhonson con el argumento de detener la guerra civil, evacuar estadounidenses y evitar otra Cuba. Luego fue el turno de la OEA, a la que le tocó el papel de legalizar la invasión con la Fuerza Interamericana de Paz. En combates sangrientos, Caamaño es vencido. Desde entonces, la sombra de Wessin y Wessin reaparece cada vez que “alguien llama”.

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