Inicio > El pizarrón de Fran > Víctor Álvarez: Default preventivo

Víctor Álvarez: Default preventivo

El colapso de los precios del petróleo y la caída en la extracción de crudos deterioran el ingreso en divisas y comprometen la capacidad de pago de la deuda externa. Mantener la voluntad de pago que ha mostrado el Gobierno es cada vez más difícil y resulta incompatible con la reactivación del aparato productivo interno.

La solución no es sencilla. No se trata solo de anunciar una cesación de pagos para obligar a los tenedores de bonos a reestructurar la deuda en mejores condiciones para Venezuela, incluyendo un descuento cercano al porcentaje con el cual los mercados castigan la deuda externa venezolana. Ni siquiera el apoyo de organismos multilaterales como el FMI, el BM, el BID, el CAF, etc., puede garantizar la recuperación de la extracción de petróleo y la reactivación del PIB, dos condiciones básicas para fortalecer a largo plazo la capacidad de pago del país.

Hasta ahora el Gobierno ha ratificado y cumplido con el cronograma vigente, pero en un contexto de prolongada contracción del PIB y caída sostenida de la producción de Pdvsa, la pesada carga de la deuda externa en los próximos 10 años la hace cada vez más insostenible. Sobre todo porque se ha pagado sacrificando las importaciones de alimentos, medicinas, materias primas, insumos, maquinarias, equipos y repuestos que requiere el aparato productivo nacional, cuestión que ha agravado la severa escasez que azota a la población.

Si el flujo proyectado de divisas no alcanza para pagar la deuda y garantizar las importaciones esenciales, es mejor reconocer que el país no podrá mantener el actual ritmo de pagos. Si el default luce inevitable, lo menos dañino es que se declare cuanto antes para así evitar que se agrave la crisis al colapsar la industria petrolera y el aparato productivo por falta de divisas.

La imposibilidad de cumplir con este cronograma de pagos obliga a plantear a los acreedores una reestructuración amigable de la deuda a fin de evitar un default caótico que haría la renegociación un proceso más difícil y traumático, debido a la cantidad de embargos y disputas judiciales que se desencadenarían. Pero cualquier reestructuración solo será aceptada por los acreedores si cuenta con un programa de estabilización macroeconómica y una política de reactivación del aparato productivo que contribuya a recuperar la capacidad de pago del país. Con un buen programa de estabilización macroeconómica y reactivación productiva, Venezuela puede recuperar su acceso a los mercados financieros a un costo menor al que está pagando con el remate de sus cuentas por cobrar en Petrocaribe y la liquidación de los bonos de deuda que recompró en los mercados secundarios.

Los tenedores de los bonos le hacen un seguimiento permanente a la situación de Venezuela y, seguramente, prefieren iniciar un proceso ordenado de reestructuración de la deuda para evitar que su cotización termine de hundirse en los mercados ante un default desordenado y caótico.

La inminente crisis de la deuda externa puede inducir a los tenedores de bonos a aceptar un default preventivo y reestructurar la deuda con una rebaja cercana a la que actualmente reconocen los mercados financieros en los que se transan los bonos de la deuda externa venezolana.

Un default preventivo, previamente concertado con los acreedores y con el apoyo de los organismos financieros internacionales, dejaría las puertas abiertas para gestionar nuevo financiamiento a un costo mucho menor al que actualmente pagan las emisiones de deuda soberana y de Pdvsa. Esto aliviaría la carga de los pagos y liberaría recursos para levantar la producción de Pdvsa y reactivar el PIB.

Te puede interesar

Compartir