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Carlos Guillermo Cárdenas: La guerra de los precios

El incontenible deterioro de nuestra moneda legal no tiene freno. Prácticamente un billete de cien bolívares no tiene poder adquisitivo. Sirve sólo para la gasolina de 91 octanos. El caramelo de dulce para niños sobrepasa los quinientos bolívares. La escasez es el común denominador de la economía. La entrada del nuevo cono monetario hace varios meses sin acompañamiento del cambio de las políticas monetarias y económicas, como se advirtió oportunamente, no dio los resultados esperados. La confianza, factor fundamental en la inversión privada, está debilitada. Y sin esta, no hay logros ni resultados tangibles de la economía.

Cada visita al mercado es motivo de alarma y preocupación. No hay freno a la inflación que entró en hiper. El camino del venezolano actual es acudir al mercado negro para adquirir las medicinas y los alimentos a precios que podrían considerarse internacionales. La harina de trigo o de maíz precocido, la pasta dental, el arroz, el aceite comestible constituyen el ejemplo más patético.

A todo lo anterior se añade las colas para acceder al efectivo bancario, tanto público como privado. La restricción a diez mil o veinte mil es realmente una afronta.  Cómo se va al mercado con cantidades que no permiten adquirir ni un kilo de arroz. La regulación del efectivo bancario, sí está oficialmente estatuido, es un craso error, pues la escasez del mismo afecta sensiblemente el poder adquisitivo del venezolano.

El nuevo aumento salarial  acarreará mayor escasez e inflación. Al profesor John William Páez Monzón de la Escuela de Economía de la Universidad de los Andes (ULA) le aprendimos hace muchos años que el camino único para combatir la inflación es el aumento de la productividad. No hay otra alternativa valedera.  Y para aumentar la productividad del agro  y de la industria venezolana, se requieren políticas de auténtico valor que impulse la oferta, tanto en cantidad como en variedad.

Para el leguleyo en materia económica como mi caso, que he dedicado la vida a la atención del enfermo hospitalario, la incursión en el campo de las ciencias económicas no está exenta de equívocos. Con el perdón del académico Asdrúbal Baptista Troconis, también profesor de la ULA y del IESA (Instituto de Estudios Superiores de Administración), el tema económico lo tenemos en las mesas del diario acontecer. Toca nuestros bolsillos y afecta el estado anímico. ¡Tiempos mejores en el horizonte es la esperanza!.

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