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César Malavé: La obra de Santos Luzardo y Juan Bimba

El  13 de septiembre de 1941  comenzó a actuar públicamente el Partido que inició la segunda independencia nacional, y contribuyó, decisivamente, al avance, prosperidad y dignificación de la República.  No fue un Partido inventado por un grupo de hombres y mujeres iluminados. Acción Democrática irrumpe como fenómeno social salido de la profundidad de la historia venezolana. Este partido que nació para la  redención social no fue fundado sino descubierto por Rómulo Betancourt y los otros grandes dirigentes que participaron en su organización. Antes de que apareciera en la vida pública, ya el partido existía, entrañado en el alma del pueblo de Bolívar. Ellos removieron la tierra de nuestra geografía y alzaron la criatura en sus manos. En el momento genésico, en sus filas, Rómulo Gallegos puso su Santos Luzardo y Andrés Eloy Blanco puso su Juan Bimba. En su búsqueda nuestros descubridores  navegaron el Orinoco en precaria lancha de fabricación doméstica; y en curiara por el lago de Maracaibo y en bote de palanqueo por las aguas del río Tuy. Durmieron en los ranchos en piernas de los llanos de Guárico, del Bajo y el Alto Apure, escuchando detalles sobre sus vidas y trabajos de labios de las peonadas, mientras pastoreaban el sueño en la criolla hamaca de moriche; y convivieron con los andinos en sus tierras parameñas y con los obreros petroleros en Cabimas, Quiriquire y El Tigre, y con los pescadores del golfo de Cariaco, y con los trabajadores del Sisal en Lara, de la caña de azúcar en Aragua y Miranda, del cacao en Barlovento.

76 años cumple el histórico partido del pueblo y la cifra se pronuncia muy rápido.   Pero hay que ver cuánto esfuerzo y sacrificio han hecho mujeres y hombres de toda Venezuela, durante ese largo tiempo de peregrinaje por todos los rincones de nuestra geografía, llevando el mensaje de redención socialdemócrata en los momentos de mayores dificultades: primero, durante largos períodos dictatoriales que llevaron al partido a la clandestinidad y a sus principales líderes a la muerte, al destierro, a la cárcel y a la tortura. Luego, el pueblo premió esa consecuencia en la lucha y nos llevó a ocupar los más altos cargos gubernamentales: no en vano los adecos tenemos el récord, imposible de igualar, de haber llevado a Miraflores el mayor número de compatriotas y los más calificados por tener una enorme sensibilidad social.

A los 76 años  asumimos el compromiso con el presente y también con el futuro, pero antes debemos salir de este régimen que nos ha hecho retroceder en la historia. Esta es la imperante tarea de las fuerzas democráticas lideradas por AD.  Esta afirmación no es producto de un sectarismo irracional, sino del conocimiento de que AD es un partido que desde su fundación se preocupó por la educación, que al llevarla de manera gratuita a los hijos de los obreros y campesinos creó la clase media más grande de América Latina. Por eso aspiramos de nuevo alcanzar el poder, para seguir igualando a nuestros compatriotas hacia arriba con la educación, la ciencia, la tecnología; y no cómo lo pretende hacer éste régimen, al querer igualarnos hacia abajo en la ignorancia, la pobreza y la miseria a imitación del régimen cubano.

 

 

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