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Néstor Francia / Análisis de Entorno: 15-O: Las he visto más feas y se han casado (12-09-2017)

Bien, las elecciones regionales tienen ya fecha: 15 de octubre, con inicio de la campaña electoral oficial el 23 de septiembre (el PSUV está desde hace rato en campaña de calle y la de la MUD se explayará desde hoy). Esto abre un muy interesante período en el profundo conflicto político, histórico, que está en curso en Venezuela.
El pronóstico de lo que pueda pasar en estas elecciones no es fácil. Una primera mirada superficial nos podría hacer creer de una vez que la Revolución las tiene todas consigo en este nuevo trance, pero no necesariamente es así. Volvamos sobre una de nuestras frases más socorridas, tomada del lenguaje popular o acaso de la película Lawrence de Arabia: nada está escrito.
Desde el punto de vista de las condiciones subjetivas, el PSUV se ve muy superior. Viene de una victoria política colosal, la derrota de la violencia terrorista coronada con la elección, la instalación y el poderoso funcionamiento de la Asamblea Nacional Constituyente. La moral del chavismo está en alza, persiste su buena capacidad organizativa y de movilización, es una fuerza coherente que se muestra hoy establecida en el poder con bastante solidez.

Del otro lado, el panorama es harto diferente. La derecha derrotada, gracias en buena parte a sus inocultables errores políticos, no deja de cometer desaguisados. Se ha profundizado su separación de las masas populares, particularmente de aquella parte del pueblo que la apoya. Su notable incoherencia, que es amargamente criticada en las redes digitales opositoras, es una de las principales causas de la desmoralización que cunde entre su base social, que, paradójicamente, ha comenzado a cobrarle los muertos de las guarimbas a ellos en vez de al Gobierno. Esto se entiende: usaron a jóvenes como escudos humanos, primero para salir “ya” de Maduro, después para exigir elecciones generales, finalmente para impedir la Asamblea Constituyente. De más está decir que no lograron nada, que no sea haber llenado el país de sangre y de dolor. Además, hay otras víctimas entre los embarcados por la MUD a quienes también los seudo dirigentes opositores les han dado la espalda, como los centenares de presos y los “magistrados” nombrados por la Asamblea Nacional, de quienes nadie se acuerda ahora y que están presos o en fuga. Este domingo, día de primarias para ellos, la oposición de calle les ha pasado la factura.

Nótese que, a diferencia de lo que hicieron el 16 de julio pasado, día del “plebiscito”, no han asomado ninguna cifra de electores, ni siquiera se han tomado la molestia de quemar cuadernos. Ya ni siquiera se creen que puedan engañar a nadie por más que lo intenten con declaraciones acomodaticias e irremediables, cuya traducción al lenguaje diáfano es “pero no nos fue tan mal”.
El fracaso de las primarias de la derecha ya había sido anunciado ladinamente por el propio Francisco Castro, presidente de la Comisión de Primarias de la MUD, quien declaró que la participación no mediría el tamaño de la oposición, pues se trataba de “un proceso interno” y de “organización modesta”. Nada que ver con el triunfalismo previo al 16 de julio. Todos los aspavientos parecen haber terminado en el camposanto que fue para ellos la elección constituyente del 30 de julio.

Los temores de Castro se vieron confirmados el domingo. Según un reporte de la agencia española de derechas EFE presentado ese mismo día, “Varios centros de votación ubicados en el este de Caracas registran una afluencia baja de personas, que llegan hasta las urnas a un ritmo lento, sin necesidad de formarse en filas… los coordinadores de los centros electorales consultados por Efe aseguraron que pasada más de la mitad de la jornada el total de participación era menor a la mitad de la meta fijada… Los puntos habilitados para las primarias en esta entidad agrupan a decenas de miles de votantes y pese a ello la mayoría de las mesas permanecen vacías y con personal a la espera de electores, que van llegando de tanto en tanto”.

Hay un par de datos interesantes en cuanto al resultado de las primarias opositoras. Nueve representantes de Acción Democrática vencieron a sus contrincantes, en Aragua, Delta Amacuro, Sucre, Apure, Falcón, Guárico y en los tres estados andinos, Mérida, Táchira y Trujillo. AD cuenta además con otros dos candidatos escogidos por consenso previo en los estados Anzoátegui y Nueva Esparta, con lo que suma 11 de las 23 plazas que se disputarán en octubre. Este dato es importante para nosotros, porque nos permite enfrentar directamente en esas entidades a los representantes más conspicuos del pasado puntofijista, los adecos. Eso habrá que aprovecharlo. Otra circunstancia para nada despreciable: no se adjudicó ninguna victoria el partido fascista Voluntad Popular, principal promotor de la violencia terrorista. Los radicales se la hicieron pagar duro a estos extremistas a quienes ahora ven como los principales traidores.

No obstante todo lo dicho, no hay que caer en triunfalismo. Es claro que el descontento popular por las dificultades económicas sigue presente, con particular y aguda incidencia en algunos lugares de la provincia venezolana. De ahí que habrá que acelerar al menos el Plan 50, que no resolverá los problemas de aquí al 15 de octubre, pero sí hay la posibilidad de que recupere en algo las buenas expectativas y la esperanza. Por otro lado, recordemos que, a fin de cuentas, a la base opositora le gusta votar, por lo que la derecha cuenta con un comprobado voto duro ¿Serán suficientes sus derrotas para disuadir a esa masa de participar en las regionales? Probablemente sí, pero vamos a repetirlo una vez más: nasa está escrito.
No cabe para los revolucionarios ningún triunfalismo. Una victoria el 15 de octubre habrá que trabajarla arduamente, cada día, sin confiarnos para nada de nuestra buena estrella. Como solía decir el recordado comentarista deportivo Carlitos González: “las he visto más feas y se han casado”.

Finalmente, sea cual sea el resultado del 15-O, la derecha seguirá conspirando y echando vainas, en nuevas condiciones, por supuesto. Ya la misma agencia EFE adelanta los escenarios: “Los partidarios de concurrir a las regionales esperan forzar a Maduro y a sus poderes alineados a aceptar unos resultados que prevén desfavorables al chavismo o, en su defecto, a afrontar el coste político de manipular el recuento o no respetar lo dictado por las urnas”. Se preparan para celebrar o para el grito de “¡Fraudeee!”.

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