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Mario Valdez: Gilberto Santa Rosa “El Caballero de la Salsa”

El 21 de agosto de 1962, en el pueblo de Carolina en Santurce, Puerto Rico, del seno de una familia de clase media, nació un niño que fue bautizado: Gilberto Santa Rosa Cortés, sus padres Gilberto Santa Rosa (delineante de planos de ingeniería), su señora madre Ana María Cortés (operadora de las primeras computadoras IBM de la Isla), es el segundo de tres hijos habidos en el matrimonio. La primaria la estudió en la escuela elemental Ángel Ramos, ubicada en la zona del Country Club de Carolina. En la escuela participó en un acto cultural, en una comedia imitando las parodias del famoso dueto del “Bachiller” y “Pancholo”. Los estudios superiores los realizó en la Escuela Libre de música de San Juan. Desde niño manifestó su interés por la música, por los instrumentos musicales y el canto, distinto a sus compañeros escolares y vecinos de su edad que preferían la pelota y el beisbol. En su familia no había músicos, pero desde niño fue un aficionado a ver en la televisión al “Gran Combo de Puerto Rico” y se aprendía las canciones.

El Caballero, a los trece años definió su camino

A los doce años ya el inquieto Gilberto junto a su amigo y compañero de aulas Jesús “Cheíto” Cruz, montan un dúo musical interpretando boleros y canciones. Un año después, participa  como cantante en un programa especial de navidad, aquí se tomó en serio su actuación y dijo para sí, este es el camino. Se interesa por los estudios del saxofón y la trompeta, aunque hoy ha dicho “que siempre estuvo seducido por el sonido de las tumbadoras”.  A los catorce años, recibe clases de música con el maestro Mario Ortiz, se le presenta la primera oportunidad para grabar profesionalmente.

Es en 1976, cuando Gilberto inicia su carrera profesional, su voz va madurando, comienza a cohesionar su estilo como sonero del barrio, canta con la Orquesta La Grande, durante dos años. Conoce al maestro Elías López, quien lo alecciona en la música y el canto, lo ayuda a pulirse como intérprete, incursiona como corista en grabaciones de otros exponentes del género afroantillano.

Como nace “El Caballero de la Salsa”

En los años ´80, el contenido de la música era “salsa erótica”, los cantantes y el baile era de movimientos contorsionados, seguramente por la influencia de Elvis Presley, Los Beatles, en fin era la época.

El  locutor puertoriqueño Rolandito Sánchez, nota que entre los cantantes hay uno que se destaca, se diferencia del resto de sus compañeros, por su buen vestir, por su buen trato con la gente y en especial el respeto al público, hace la distinción. Rolandito Sánchez en la promoción de un programa especial para la radio, lo presenta: “señores y ahora con Ustedes ‘El Caballero de la Salsa’ Gilberto Santa Rosa”. Así fue bautizado, se quedó y es reconocido en el mundo del espectáculo, donde ha sido honrado con todos los reconocimientos

El museo de Tito Rodríguez

En 1973, Gilberto Santa Rosa tenía once años, iba caminando con su madre por la avenida Mc Cleary, se paró frente a una casa llamada “Pagoda”, era la casa donde vivía Tito Rodríguez en San Juan, y le dijo a su madre: “Yo tengo que comprar esa casa, me lo prometo ante ti”. La esposa de Tito Rodríguez, es japonesa y Tito le construyó la casa con la costumbre y la arquitectura de japon, por eso el bautizo “Pagoda”.

Hace once años Gilberto compró la casa, cumplió la promesa que le hizo a su señora madre, al referirse al gran músico y cantante, ha dicho: “Fui impactado desde niño por la figura latina más representativa de la llamada época del Palladium en Nueva York: el extraordinario Tito Rodríguez”. Hay funciona hoy día, la oficina privada de Gilberto Santa Rosa, allí tiene el museo de Tito Rodríguez, sus discos, sus micrófonos, sus escritos, sus objetos, conserva la colección privada del gran músico y cantante, no está abierta al público solo entran sus amigos. Espero conocer ese museo en mi próximo viaje a Puerto Rico, está ubicada en la esquina de la panadería Kasalta, número 1966, avenida Mc Cleary, en San Juan.

“Homenaje a Eddie Palmieri” y los grandes escenarios

En 1980, se le presenta una oportunidad de oro, participar en la grabación “Homenaje a Eddie Palmieri” con la Puerto Rico All Star. Ahí se le abre el camino para las grandes ligas, se integra a la famosa orquesta de Tommy Olivencia con quien hace varias grabaciones. Ingresa a la Orquesta de Willy Rosario y graba seis nuevos discos, ya el hombre está en la calle.

Este periplo musical lo lleva hasta 1986, cuando decide emprender el camino solitario con su propia orquesta, su bongó y sus timbales, con la firma discográfica Combo Records del productor Ralph Cartagena.

Gilberto Santa Rosa con el correr de los años, ha llevado su música y su canto a todos los rincones del mundo, toda América, Japón, Nueva York, se ha presentado en todos los escenarios desde el Madison Square Garden hasta el Teatro Teresa Carreño de Caracas, interpretando “Caballo Viejo” con Simón Díaz. Ha recibido todos los premios Grammy y reconocimientos que merece y enaltece a un hombre con su voz y su corazón. Ha compartido escenario con Oscar De León, Bobby Cruz, Richie Ray, Cheo Feliciano, Johnny Pacheco, otros. Preside y es el portavoz nacional de la Asociación Americana  de la Diabetes. Dios le dé larga vida.

La Boda del año

En 1984, Gilberto Santa Rosa contrajo matrimonio con la productora Nélida Acevedo, se divorcian en 2004, de esa unión nacieron tres hijos Miredys, Gilberto Joel y Omar.

El sábado 6 de abril de 2013, contrae nupcias con la actriz y presentadora de Univisión y modelo dominicana Alexandra Malagón, fue considerada la boda del año de Puerto Rico, asistieron las celebridades,  como regalo el gobierno de República Dominicana le concedió la ciudadanía por haber contraído matrimonio con una ciudadana dominicana, los padrinos de la boda fueron don Chucho Avellanet y su esposa.

Un encuentro aéreo con el Caballero de la Salsa

En mayo de 1997, por razones profesionales de abogado voy con La Nena Valdez a San Juan de Puerto Rico en un vuelo mañanero, en el asiento del lado viene un señor durmiendo, la aeromoza lo despierta para el desayuno, era Gilberto Santa Rosa que regresaba a San Juan después de una larga y agotadora gira artística. Mantuvimos una amena conversación durante el resto del viaje, me pregunta donde vamos a alojarnos y le digo en el hotel Caribe Hilton, “entonces ustedes son mis invitados porque mañana en la noche estaremos allí”. Nos refirió que ese hotel, para él era de grandes recuerdos, porque con la orquesta La Grande, grabó “Satisfacción”, el éxito fue tan grande que lo contrataron en Nueva York, de ahí el mundo.

Esa noche aprendí a conocer la música y el son de ese “monstruo” de la salsa, con sus canciones “Si no me ven llorando”, “Sombra loca”, “Me volvieron a hablar de ella”, “Pa’ quererse no hay que verse”, “Conciencia”, “Que manera de quererte”.

Pero sobre todo cuando interpreta. “Que alguien me diga // como se olvida // como se arranca para // siempre un amor del corazón // que alguien me ayude // se me hace urgente // ando buscando entre la gente // quien me quite este dolor”.

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