Inicio > El pizarrón de Fran > Víctor Salmerón: Se profundiza el recorte de importaciones

Víctor Salmerón: Se profundiza el recorte de importaciones

Durante los tiempos de los altos precios del barril la mayoría de los países petroleros ahorraron divisas y disminuyeron su deuda. Venezuela tomó el camino contrario y no solo no ahorró, sino que se endeudó en grandes cantidades y despilfarró gran parte del dinero en proyectos que no son capaces de exportar. La consecuencia es que el gobierno se quedó sin suficientes dólares y cuadra el desequilibrio con un profundo recorte de las importaciones, que se traduce en empresas paralizadas, o a media máquina por la falta de materia prima e insumos.

De acuerdo con Torino Capital, durante los primeros seis meses de este año las importaciones suman 6 mil 501 millones de dólares, cifra que desnuda un descenso de 26,8% respecto al mismo lapso de 2016 y de 64% en comparación con el primer semestre de 2013, año en que Nicolás Maduro fue elegido presidente de la República.

El Banco Central oculta el monto de las compras en el exterior desde el tercer trimestre de 2015, pero Torino Capital basa su estimado en los números provenientes de 16 países que comercian con Venezuela, y en conjunto representan 79% de las importaciones: Estados Unidos, China, Brasil, Argentina, México, Colombia, Alemania, Canadá, España, Chile, Ecuador, Reino Unido, Francia, Japón, Uruguay e India.

Sin dólares

La semana pasada el gobierno suspendió el Dicom, un mecanismo donde las empresas podían comprar dólares legalmente para importar y anunció que pondrá en marcha un sistema a través de casas de cambio, donde el sector privado solo podrá comprar monedas distintas al dólar, como yuanes, rupias o rublos. Todo apunta a que esta medida agravará la caída de las importaciones privadas y se traducirá en mayor presión inflacionaria.

Dado que estas monedas se utilizan muy poco en el comercio internacional, las empresas tendrán que cambiarlas a dólares para poder cancelar sus importaciones, algo que según empresarios consultados, eleva los costos que inevitablemente se trasladarán al precio final del producto.

“Si me venden rupias tengo que pagarle comisiones a un banco para que me cambie esas rupias a dólares y entonces pueda importar de Estados Unidos o de otro país de América Latina. Eso tiene un costo importante en comisiones bancarias”, dice un empresario que prefiere reservar su nombre.

Otra posibilidad es que en el caso del yuan se obligue a las empresas a solo comprarle productos a China, algo que limita fuertemente las opciones para importar y se traducirá en mayor desabastecimiento.

El recorte de importaciones, que se une a precios controlados que no reportan rentabilidad y empresas estatizadas mal gerenciadas, impacta los productos básicos. El reporte de la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos (Cavidea), organismo que agrupa a las empresas privadas que elaboran alimentos procesados, indica que en el primer semestre de este año, en promedio, la producción sufrió un descenso de 21% respecto al mismo lapso de 2016.

Al precisar el declive por rubros específicos, señala que la producción de arroz cayó 13,6%; harina de maíz 40,1%; harina de trigo 45,4%; pastas 22,1%; leche en polvo 24,3%; sardinas 22,4%; atún 14,9% y aceites 48,9%.

Si bien la caída en la producción es muy fuerte, como los venezolanos están consumiendo menos porque la inflación les ha evaporado el ingreso, la escasez se ha mantenido a raya. De acuerdo con un reporte elaborado por Ecoanalítica al contrastar las ventas del primer trimestre de este año con las del mismo lapso de 2016 se evidencia una caída de 79,1% en electrodomésticos, 60,2% en repuestos, 69,5% en vestido y calzado, 47,3% en pollo, 41,6% en carnes rojas y 27,4% en embutidos.

La inflación

En un intento por rescatar la conexión con la mayoría de la población a cinco semanas de las elecciones de gobernadores, el presidente de la República, Nicolás Maduro, anunció el pasado 7 de septiembre una serie de medidas que buscan suavizar el descenso en la calidad de vida: aumento de 30% en el ingreso mínimo mensual (salario más bono de alimentación), incremento de 40% en las pensiones, un bono para gastos por el inicio de clases por 250 mil bolívares que beneficiará a tres millones de familias e incremento de 40% en el subsidio llamado “hogares de la patria”.

La inyección de gasto aumentará la presión inflacionaria porque las personas contarán con más dinero que destinarán a la compra de productos, mientras que la oferta cae por controles de precios que no permiten cubrir los costos de producción, un déficit de dólares que el gobierno resolvió recortando la venta de divisas al sector privado y empresas estatizadas que producen poco o nada: es decir, más bolívares detrás de menos productos; una dinámica que aviva la inflación.

Un elemento relevante es que el Banco Central es pieza clave en la expansión de la liquidez y el incremento de la presión inflacionaria, porque continuamente emite nuevos bolívares para que el gobierno pueda aumentar el gasto. De acuerdo a las estadísticas oficiales, entre enero y julio de este año la cantidad de dinero en circulación registró un aumento de 177% que cuadruplica el del mismo lapso de 2016.

En agosto, de acuerdo con la medición que realiza la Asamblea Nacional, la inflación experimentó un salto de 33,8% y en los primeros ocho meses del año acumula un avance de 366,4%. Para evaluar la magnitud de esta cifra basta con observar que en todo 2012, el año previo a que Nicolás Maduro fuese elegido Presidente de la República, la inflación fue de 20,1%.

A raíz que desde 2015 el Banco Central oculta las cifras de inflación, la Asamblea Nacional realiza una medición basada en la metodología que aplica el BCV y recolecta la variación de los precios en cinco ciudades del país: Caracas, Valencia, Maracaibo, Barcelona y Puerto La Cruz.

Te puede interesar

Compartir