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Ángel Ruiz: El rostro hambriento de la Venezuela Socialista

Las noticias y las conversaciones siguen girando en torno al debate político: el gobierno haciendo su mejor esfuerzo para mantenerse en el poder sin importarle las consecuencias, en la oposición la lucha interna por aumentar la cuota de poder por parte de los factores políticos y los más radicales que esperan ser favorecidos por una salida abrupta de Maduro.

Pero en la otra Venezuela, en la de los venezolanos de a pie, reina el hambre.

La verdad es que los ingresos de los venezolanos no alcanzan ni siquiera para la alimentación. Nuestros niños, niños de la Patria, conocen el hambre, andan descalzos y deambulan por las calles pidiendo limosnas y algunos trabajan por un pedazo de pan.

Usted los ve en las colas de las panaderías; hace unos días un amigo compró panes y al salir se acercaron unas personas a pedir, en su mayoría niños, pero eran tantos que no alcanzó el pan para todos.

Ante la sorpresa de quienes aún no hemos perdido la capacidad de asombrarnos, se ve a los Niños de la Patria en las plazas o mendigando por las calles, pero esto no es todo; cuando nos adentramos a cualquier barrio o urbanización popular puedes distinguir el rostro famélico de la Venezuela socialista, reflejado en familias enteras buscando qué comer entre la basura.

Todo esto evidencia que aquí existe una crisis humanitaria. No hay posibilidad de acceso a los alimentos de forma adecuada. La escasez se ve combinada con otros fenómenos como la inflación. Se consiguen alimentos, pero a precios que muy pocos pueden pagar, por ejemplo, hoy un cartón de huevos de 30 unidades tiene un valor aproximado de Bs 30.000, y además sube de precio todos los días.

Un alto porcentaje de los venezolanos ha perdido peso y masa muscular, reciben una alimentación deficiente. Lo más grave a nuestro juicio es la desnutrición en los niños y los ancianos.

Ahora bien, no se trata de lamentarnos o asumir una actitud negativa frente a esta situación. Creo que nuestro clamor debe llegar al mundo entero para que organismos internacionales habrá un canal humanitario que permita mejorar esta situación. Además, en el momento en que se genere un cambio de gobierno también deben cambiar las políticas populistas y paternalistas que tanto le han hecho daño a nuestra patria. No podemos caer en la pasividad y la desesperanza, es nuestro deber seguir luchando por los cambios que Venezuela necesita y mantener una actitud solidaria y caritativa con los más necesitados.

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