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Guillermo Ortega: Abandonar el dólar

La decisión del gobierno de sustituir el dólar por una cesta de monedas se enmarca en una discusión casi universal sobre el tema. Ciertamente, la preponderancia del dólar es difícil de entender. La economía norteamericana tiene déficit gemelos, en el sector público y en sus cuentas externas, que la colocan en una senda de insostenibilidad. La deuda del gobierno supera 20 trillones de dólares, 120% del Producto Interno. Ese desequilibrio fiscal también tiene una dimensión monetaria que preocupa a no pocos tenedores de $. Luego de la crisis financiera de 2008, el balance del Banco Central de EUA se sextuplicó.

Desde la ruptura de los acuerdos de Bretton Wood, que básicamente establecían una relación fija de convertibilidad del dólar con el oro, ha sido un tema recurrente en el debate internacional. ¿Cómo retornar a un esquema donde las monedas, que sirven de referencia en el comercio mundial, estén aisladas de las decisiones de política monetaria del país que la emite? Es una preocupación justificada, pero muy debatible. El patrón oro o cualquiera de sus variaciones no necesariamente implica menos volatilidad.

Mucho ha sucedido en el mundo desde esa ruptura en 1971 del pacto de convertibilidad. Por una parte EUA ha perdido participación en la economía mundial, de representar cerca de 62% del comercio, hoy su cuota se ha reducido hasta una cifra cercana al 30%, con ganancias muy significativas de países como China, India y Brasil, entre otros. En especial, el crecimiento de China es el hecho mas significativo. Pero aun cuando, de acuerdo con algunas medidas, es la economía mas grande del mundo, su moneda no pasa de representar menos de 2% de las transacciones de la economía mundial. Los mismos chinos parecen estar más dispuestos a tomar dólar que su propia moneda. La gran paradoja es que esos cambios en los patrones de comercio no se han extrapolado al mundo financiero y el dólar continua siendo la moneda más utilizada en cerca de 42% de las transacciones comerciales y 65% en el mundo financiero.

Todo esto hay que también colocarlo en perspectiva, el mundo continúa demandando dólares y cada vez que existe una turbulencia en la economía mundial el lugar de refugio siguen siendo activos norteamericanos. Cómo una moneda se posiciona como activo de reserva tiene algo de misterio. El dinero en todos sus formas es fiduciario. Por supuesto, todo hay que colocarlo en perspectivas, mientras la economía norteamericana tiene sus problemas, en el resto del mundo hay asuntos que crean mucha incertidumbre en cuanto al tipo de ajuste que necesitan las cuentas externas de esos países.

En un mundo donde los tipos de cambios se ajustan con cierta flexibilidad todos esos determinantes se traducen en volatilidad de su monedas. Ir en la dirección de buscar nuevas monedas de reserva y cubrir los riesgos de la concentración en una de ellas es un paso en la dirección correcta. No obstante, hay asuntos a tener en cuenta. No sirve de mucho si se mantienen importantes diferenciales de inflación con esas monedas. Debe cuidarse el poder de compra de la moneda propia. También hay que tener cuidado en no imponerse autosanciones. Esa misma nueva canasta de monedas debe mantener, aunque sea en menos proporción, lo que sigue siendo la principal moneda de reserva.

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