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Jaime García: Canal humanitario, prerrequisito inequívoco y sagrado para el diálogo

En nombre del hambre, bienvenido el “Dialogo” inminente entre el gobierno de turno presidido por el señor presidente Nicolás Maduro, algunos líderes de la Mesa de unidad Democrática, el ex presidente español Zapatero y el gobierno de república Dominicana, entre otros colaboradores internacionales.

Indubitablemente, angustiosamente cada día para  los venezolanos el hambre o ganas de comer hace estrago en sus hogares. Es escasa la producción nacional de alimentos, el plancito del gobierno de turno, llamado CLAP, solo llega a los venezolanos en periodos que van desde una vez al mes, cada tres meses e inclusive aún hay familias que no conocen ese programa coyuntural.

El hambre es una necesidad fisiológica que debe ser satisfecha de inmediato, al no hacerlo, provoca en el organismo,  gruñones en las vísceras, saliva pastosa, mirada vidriosa, mal color en la piel, mejillas hundidas, no dan ganas de hablar y sobre todo produce un efecto de desmotivación somática y sicológica. Vegueramente podemos decir que al final el ser humano busca su rincón para esperar la muerte.

En mi país petrolero, con reservas envidiables de petróleo y gas, con el parque refinador más grande del mundo, con millones de hectáreas de tierra fértiles, kilómetros de zonas costeras para la pesca, sistemas naturales fluviales y minería de carbono, oro, torio y un largo etcétera de riqueza naturales,  hoy día los ciudadanos venezolanos vivimos en condiciones brutales  famélicas.

No existe un ser biológico que no haya sentido hambre en su vida, los dialogantes no están exentos de ello. Por eso rogamos a todos los actores materiales e intelectuales de esta iniciativa, que aparten el tecnicismo negociador. Que se llenen de sensibilidad cristiana y humana y piensen en los casi 30 millones de venezolanos que  no tienen comida producto de la escases de medicinas y  alimentos, y lo poco que se consigue la hiperinflación bloquea el acceso.

La realidad se impone. Reiteramos; es urgente que el presidente Nicolás Maduro autorice el canal humanitario de inmediato. El hambre y las enfermedades nos esperan por nadie. Autorizar el canal humanitario como un  prerrequisito inequívoco y sagrado para el diálogo es un gesto ético y democrático digno de elogio.

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