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Maria José Navarro:: La conciencia, un instrumento muy útil para la vida

Cuando el ser humano fallece, la energía que ha estado emitiendo no se destruye. Lo que hemos hecho y lo que nos hemos abstenido de hacer, son energías que al igual que una película se graban en secuencias de imágenes y que, conforme a la ley cósmica, estimulan al ser humano y al alma tras la muerte a eliminar aquello que habría que arreglar, es decir las introducciones energéticas negativas realizadas por nosotros mismos en nuestro interior. Nuestra alma puede calificarse lamentablemente de cisterna colectora de nuestras energías negativas.

El ser humano es responsable de cualquier pro y contra, y esto sucede porque los seres humanos y también el alma lo grabamos todo. Si usted apreciado amigo reflexiona a fondo sobre lo que acaba de leer, lo cual es tan solo un breve resumen de todo lo que además tiene lugar en el ámbito astral, tal vez se compadecerá de su alma, la que durante mucho tiempo a través de su conciencia rehúsa aceptar los desordenes de carácter excesivamente humano-mundano que usted mismo le impone y le ha impuesto.

Cuando el ser humano ha ahogado su conciencia en tal medida que ya no siente, es decir no percibe sus impulsos, entonces el alma ya no puede defenderse, y se dedica únicamente a grabar lo que el ser humano va introduciendo cada día en ella. Pensemos en la vida diaria, y en el alma grabándolo todo: nuestro modo de sentir, pensar, hablar y obrar, todos nuestros excesos, todo lo que está en contra de la voluntad de Dios, en contra de la ley cósmica. Todo eso es además grabado en los correspondientes planetas de registro de los cosmos.

Por eso sea sensato: ¡Respete, valore y conserve su vida!, pues la vida no conoce limites. Preste atención a su conciencia y manténgala viva. Pues tras su fallecimiento su alma continuará viviendo, ¿dónde?, eso lo determina cada uno por sí mismo, ya que tal como el árbol cae, así queda tumbado.

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