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El Mago de Oz, además de conejos, nos llevará al dólar más caro a través de rublos, rupias y yuanes

 

Mucha gente en el mercado teme que el gobierno podría buscaría ayuda financiera y algo de geopolítica para extrañar el dólar del mercado, y condenar al venezolano a no adquirirlos y tener que -potencialmente gastar – lo que requiere en Rusia, China e India, para mencionar los países y monedas que el presidente ofreció en su discurso en la ANC. ¡La realidad será distinta, el venezolano común querrá dolares…llegará a ellos, quizás a preicos mayores que el propio dólar paralelo si su acceso no es libre como hoy lo hace el mercado paralelo!

Por Alexander Guerrero E.: (PhD Economía Londres)

En los catorce años que han transcurrido desde 24 Feb 2003, el régimen cambiario, bajo el control de cambio, clavado de un pivote, eliminando la plena convertibilidad del bolívar, una moneda que no puede cambiarse libremente a la divisa -dólar u otros- que cada uno demande para satisfacer sus necesidades, por razones de tipo legal el decreto del control de cambio en febrero 2003 hizo que el bolívar perdiera sus facultades de moneda, de dinero capaz de proteger su poder de compra.

Para accesar la divisa, el mercado ha sufrido una larga y curiosa metamorfosis, de cambiar acciones de CANTV -cuando era empresa privada- hasta las permutas en bonos públicos denominados en bolívares y dolares, ventas directas de bonos de deuda de PDVSA en el mercado con precios al descuento, al mercado de canje de bonos en bolívares por bonos en dolares -emitidos por PDVSA y  la República- y luego en dólares, un mecanismo que pretendía  esconder la devaluación, en un mercado donde el dólar ya tenía dos precios.

Así llegaron durante un período  cercano a los siete años, con devaluaciones sucesivas, hasta que se ejecutó lo que el régimen llamó reforma monetaria con la eliminación de tres ceros y para lo cual  gobierno ordenaría al BCV trasladar el oro monetario a Caracas, en una costosa e ilógica, económicamente hablando, operación de desmonetización del oro,  donde éste se utilizaría en adelante en empeños, pignoraciones y venta pura y simple – y para garantizar pagos del gobierno central, armas, para ser específico, operaciones fuera del circuito regulado por el FMI, institución que sugiere que el oro monetario se negocie a precios internacionales pero en el marco de la autoridad reguladora de la liquidez internacional,  el gobierno se alejaba de esa institución, de la misma manera como PDVSA se alejó del SEC en 2004.

El gobierno entraba en terrenos de “forajido” y la opacidad sería la característica de los acuerdos comerciales económicos con todos los Estados y sectores privados privilegiados, y se alejaría de los mecanismos normales de control internacional que cuida el intercambio internacional de legitimación ilícita de capitales, pero también del mercado de deuda soberana, en general la sanidad del sistema de pagos internacionales.

Las devaluaciones de esos años se leían en 25 -35%, expresaban las dos colas en términos de precios y dos mecanismos cambiarios hasta la llegada del SITME con la razzia de las Casas de Bolsa y el fin del régimen de control que se ejecutaba con oferta de bonos por parte de PDVSA y la República, fenómeno que acabaría en 2011 cuando PDVSA perdió el mercado internacional de capitales. A partir de allí vendrá la historia del dólar paralelo, en su versión off shore, hasta hoy, un mecanismo similar al mecanismo financiero islámico “hawala”, donde la divisa permanece off shore y allí cambia de banco y cuenta, mientras en el circuito del bolívar éste cambia de banco y cuenta. ¡Como podrá notar no es un cambio, no le aplica la ley de Ilícitos Cambiarios, ergo no es negro!

Con precios del petróleo en 100 dólares, el gobierno mantenía una caja de divisas petroleras sustanciada con otra en deuda soberana, con una de ellas destruye a los realazos al sector privado junto con inversionistas extranjeros, manteniendo  al bolivar sobrevaluado artificialmente -bajo el control de cambio- y así acabar con el ingreso de dolares no petroleros. La ideología monetaria del régimen  era clara, el mercado del dólar era del gobierno porque los dolares del petróleo son del gobierno. Este esquema fue por muchos años la guadaña del sector privado venezolano.

Con la llegada del Gobierno de Maduro en enero 2012, y con el flujo de petrodólares ya colapsado, aparecen mecanismos de subastas, y múltiples tasas fijas que el gobierno decreta para llevar a cabo las devaluaciones que vendrían; el gobierno sabía que lo que no se hizo en años anteriores, ocurriría ahora con velocidad, su crisis fiscal y de balanza de pagos en 2012 ya anunciaba la hiperinflación, Esos mecanismos organizaban la próxima devaluación, así aparecieron SICAD I, II, III. SIMADI, DICOM, I, II, y el próximo que llamamos DICOM III, el de la cesta de monedas como, las cuales serían el curso que seguir por arbitraje de cuanto se pagaría por un dólar bajo control o libre en el paralelo.

Es obvio que la próxima devaluación que viene en días retroalimentará la hiperinflación con el agravante que la pérdida brutal del poder de compra del bolívar hagan chiquitos los billetes de cuatro ceros, entonces llegaran los billetes de cinco ceros. El cambio hacia el dólar será remontando los precios en dólares de rublos, rupias y yuanes, si realmente son estas tres monedas los componentes de la cesta.

Así como ha sido en siete años, para comprar un dólar, un euro, un yen, en las cantidades que el público desea sólo quedaría el mercado libre, el del dólar  paralelo, donde no siendo éste un régimen cambiario, porque  no es un cambio de dolares por bolívares bajo la misma legislación y reglas monetarias (expansión y esterilización de la base monetaria) si es una transacción off shore ejecutada sin conexión monetaria en dos bancos, uno en Venezuela y el otro en cualquier parte del mundo donde la moneda de uso corriente sea convertible, como es normal en todo el mundo normal.

Probados todas sus variantes, SICAD, SIMADI y DICOM, todos han sido en la práctica las mismas microestructuras financieras dirigidas a obtener una tasa de cambio, en unas fija a priori (como ocurrió con SICAD I, II, SIMADI y DICOM I) y en otras flexibles a posteriori, bajo una curiosa tablita en manos del presidente del BCV que define el monto de devaluación expresado en BS/$. En todos esos esquemas desde 2012 hasta hoy el control de cambio es el pivote de todo cuanto ocurra allí, dado que las transacciones de dólares diferentes a los petrodólares, digamos dolares privados, en (SIMADI, DICOM, y SICAD) está rigurosamente controlado y sacarse la foto en esos esquemas era algo que nadie realmente quería.

En esos mercados SICAD I, II, III, SIMADI, DICOM I, II podría haber subastas, canjes de bonos, permutas diversas, etc., pero con un dólar en el mercado paralelo que pagara varias veces más en Bs que los esquemas del gobierno, nadie vendía un dólar en esos mercados, sino en el paralelo, todo normal, la única forma como la gente remata sus activos financieros sea quizás con un fusil en el pecho. Lo interesante era ver que esos esquemas no duraban sino meses, porque  el gobierno ni el BCV disponían dólares para ese mercado cambiario.

Así,  convertido el Estado en el importador directo de alimentos y otras vituallas, el cambio de SICAD I a II, a III, a SIMADI, a DICOM I, a II, fueron sólo decretos de devaluación. Así el BCV y el gobierno fueron devaluando desde 4.3 Bs/$  en Marzo 2013  hasta 11.000 en DICOM II  (el régimen que acaba de ser clausurado) para el mercado llamado personas naturales y unos 3.000 para el mercado jurídico que supuestamente compraría dolares  a una tasa (cambiante via tablita) que cerraría en 3.000 cuando el gobierno detuvo las operaciones en DICOM. Si agregamos esas devaluaciones de 4.3 BS/$ a 3000 Bs/$ estaríamos hablando de una mega devaluación ejecutada en 4 años de 780 veces 4.3 BS/$. Al ver esos números en vivo en empobrecimiento y decadencia económica por una secular contracción de la actividad económica que se ha reducido en estos 4 años en un 52%. Hoy Venezuela relativamente hablando “vale en dólares” menos de la mitad de un dólar de lo que valía en 2012, en otras palabras, de una hiperinflación que se aproxima para el 2017 de 1450%! Tanto la devaluación del bolívar en 8 veces, junto al a severa contracción de la economía, son claros reflejos de una pavorosa hiperinflación que ha destruido al bolívar hasta convertir al salario mínimo en una magnitud de apenas 20 dolares.

 

 

Las razones de esa devaluación llevada a cabo a través de diferentes decretos y la construcción del mismo régimen cambiario muestra la escasez de (petro)dólares en el mercado; es decir, la inexistencia de dólares. SICAD, SIMADI y DICOM han sido sólo nominaciones o nombres que han tomado las devaluaciones desde 2013. En realidad, la diferencia entre esos esquemas es realmente ninguna.

Ahora entramos en otro esquema anunciado por el gobierno, como es costumbre será un anuncio ambiguo, sin otra cosa y sorpresas. El gobierno anunció un régimen de cambio no para comprar dólares sino para comprar alrededor de tres (3) nuevas monedas, ninguna de ellas consideradas de reserva, quizás sólo el yuan, considerada por el FMI moneda de reserva, pero sólo por ahora para la creación de la moneda del FMI, los Derechos Especiales de Giro (DEG). El mecanismo funcionaría en la oferta y demanda del rublo (Rusia), la rupia (India) y yuan (China).

Pero como a la gente lo que realmente quiere son dólares, la demanda que se realice en la cesta de las monedas, nombradas arriba, sería dirigida a la compra final de dolares, una vez que el demandante haya depositado los bolívares en el BCV. Es decir, el demandante utilizaría la cesta para que con la mezcla dispuesta por el BCV entre rublos, rupias y yuanes, (monedas que tienen tasas de cambio publicadas al minuto públicamente) se convierta en mecanismo de arbitraje que lo lleva al dólar, la moneda que el demandante realmente busca por ninguna de las tres monedas nombradas por el Presidente en la ANV son valutas o monedas de reserva.

La pregunta ahora sería ¿como cambiaría el demandante en DICOM III su mezcla de monedas, (si son tres o la que sea escogida para el arbitraje) y que banco le haría la operación de canje de rupias, rublos y yuanes por dolares? Es evidente que de esa operación se encargaría el BCV o la institución financiera que el BCV disponga, la cual puede ser un banco del Estado venezolano en el exterior, como el que tiene en Rusia en asociación capitales europeos. Por esas dos vías podría el demandante de divisas en DICOM III adquirir los dólares, euros o yuanes que desea.

¿Y cuál es la otra señal que el gobierno envía? Una que todos sabemos, que el cambio del dólar a la cesta de monedas (rublo, rupia y yuan) se debió a que el gobierno  no dispone de dolares, algo que ya sabíamos desde 2012 que los petrodólares que restaban en manos del gobiernos solo alcanzaría para una importación (3.000  a 4.000 millones en importaciones) y el resto para pagar la deuda externa (PDVSA, y la República) con los riesgos, sustos y pánicos que el mercado ya conoce y el real peligro de default que este años-digamos en Octubre- pudiera presentarse y ella también sea parte del juego político de colocar en la cesta de monedas de todo menos dolares.

En ese sentido veremos al mercado y al público generar las respectivas monedas para transacciones en paralelo, pero en dirección al cambio final de yuanes, rublos y rupias por dolares. En ese sentido tendremos “yuan paralelo, rublo paralelo, rupia paralela como microestructuras de arbitraje para poder llevar el bolívar al dólar a través de la cesta de monedas que impondrá el BCV.

¡Como se puede observar Maduro no solo pondrá un Conejo en el sombrero sino una cesta de monedas!!

 

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