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José Ignacio Moreno León: El golpe que aceleró el colapso

Uno de los acontecimientos de mayor trascendencia política de finales del siglo pasado lo constituyó el desmembramiento de la Unión Soviética. Este suceso histórico fue la culminación de un proceso económico y político que se aceleró desde mediados de los años 80 hasta el final de 1991, y tuvo su etapa culminante con el fallido golpe de Estado promovido por una cúpula conservadora de dirigentes y altos jerarcas comunistas opuestos a las reformas modernizadoras que venía impulsando Mijaíl Gorbachov.

Con la Glasnot o apertura su gobierno comenzó la promoción de nuevas libertades públicas además de la transparencia informativa, y con la Perestroika impulsó la reestructuración de la economía y del funcionamiento de la sociedad soviética para eliminar controles de precios, facilitar ciertas formas de propiedad privada y reducir la ineficiencia y corrupción que caracterizaba el modelo comunista de planificación centralizada, a fin de crear una economía socialista de mercado.

Las reformas provocaron inicialmente una grave crisis económica y política que se agregaba al retraso que tenía la Urss derivado de su modelo estatista. Para 1990 y principios de 1991, la población soviética sufría una aguda escasez que se evidenciaba en largas colas de personas en búsqueda de productos básicos; la esperanza de vida estaba disminuyendo sensiblemente; la Urss se encontraba notablemente atrasada respecto a los países desarrollados en temas como las comunicaciones y la informática; el monopolio de industrias del Estado adolecía de mucha ineficiencia, corrupción, elevada burocracia y casi nula atención a los problemas de la contaminación ambiental.

La conspiración contra Gorbachov se aceleró cuando se supo que este planeaba firmar, el 20 de agosto de 1991, un nuevo Tratado de la Unión que transformaría a la Urss en una federación de repúblicas independientes con una política exterior y militar y un presidente común. A partir del fallido golpe, Boris Yeltsin aceleró la disolución del partido comunista soviético e impulsó el colapso de la Unión, que se concretó el 26 de diciembre de 1991. El 25 de diciembre renuncia Gorbachov como presidente de la Urss, se arrea oficialmente la bandera roja de la hoz y el martillo y se reemplaza por la actual bandera tricolor de Rusia.

El día siguiente el Soviet Supremo reconoce la extinción de la Unión y la extinta Urss toma el nombre de Federación Rusa, con Yeltsin como su primer presidente y el pleno apoyo de la élite económica que venía favoreciendo la apertura y la idea de promover un modelo capitalista de economía de mercado.

 

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