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Luis Xavier Grisanti: El fondo de ahorro noruego

En nuestro artículo anterior (La bendición de los recursos, El Universal, 08.09.17) explicamos que hoy existen herramientas comprobadas para evitar los efectos negativos de una súbita riqueza natural sobre la economía de una nación, que no existían, por ejemplo, en los años 70 del siglo XX, cuando muchos de los países exportadores de petróleo, incluyendo a Venezuela, cayó en la Maldición de los Recursos y la Enfermedad Holandesa, dolencias de las cuales no hemos salido, sino más bien acentuado, en razón del arraigo atávico a nuestra mentalidad rentística.

Está más que demostrado que los países con un recurso natural abundante tienden a crecer menos que los países sin recursos naturales (y a veces mucho menos). En su conocido estudio La abundancia de recursos naturales y el crecimiento económico, Jeffrey Sachs y Andrew Warner (1995) demuestran la relación inversa entre la abundancia de un recurso natural y el crecimiento económico de un país a largo plazo, en comparación con aquellos que carecen de dichos recursos.

Nosotros vamos más allá y hemos sostenido que las naciones con mentalidad rentística que no se inserten en la sociedad del conocimiento, ni asimilen los avances tecnológicos evidenciados por la inteligencia artificial, el Internet de las cosas, la impresión en 3D, etc., quedarán rezagadas y la brecha del desarrollo se ensanchará (La brecha se ensancha, El Universal, 07.10.16).

Una de las medidas más sabias tomadas por Noruega para evitar la Maldición de los Recursos (bajo o negativo crecimiento después de una bonanza de precios) y la Enfermedad Holandesa (sobrevaluación de la moneda local, abaratamiento de la divisa, desindustrialización y economía de puertos), fue la constitución en 1990 del Fondo Petrolero noruego, hoy Fondo de Pensiones.

El fondo de inversiones más grande del mundo fue creado para ahorrar los excedentes de ingresos petroleros para las futuras generaciones y evitar los perjuicios a la economía derivados de la inyección desordenada de liquidez monetaria y gasto público improductivo. El activo del Fondo asciende a US$ 958 mil millones, invertido en acciones y bonos que rinden más de US$ 50 mil millones al año. Por ello, cuando los precios del petróleo bajan, los noruegos duermen tranquilos.

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