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Guillermo García N.: ¡Se los dije que no funcionaría!

En mi artículo del 21/05/2017, me referí a la implementación del nuevo Dicom y de la pregunta que todos se hacían: ¿Funcionará el nuevo Dicom? Mi  respuesta en ese momento fue que no funcionaría, vea­mos algunas razones que di en ese artículo:  “Un elemento primordial para que cualquiera de los esquemas iniciales de flexibilización del esquema cam­bia­rio o de levantamiento del control que se establezca funcione, y sea creíble y de éxito, es la confianza. La confianza no se decreta, se establece con acciones y polí­ticas claras y transparentes. Y esto es lo que han carecido las políticas y acciones del gobierno en los últimos años. Sin financiamiento para fortalecer nues­tras reservas es imposible establecer un esquema como el Dicom y mucho menos levantar el control en la situa­ción que estamos actualmente. Venezuela requerirá de un paquete de financiamiento del FMI, China o Rusia de al menos 40 mil millones para superar su situación actual o un programa agresivo y bien estructurado de privatización  de empresas públicas a través del mer­ca­do de valores.

El experimento de las casas de cambio y dólar fron­te­ri­zo recientemente implementado como lo señalé en su momento en uno de mis artículos, no iba a ser la solución al grave problema de desequilibrio cambiario pro­­ducto del control de cambio por 14 años. Un es­que­ma con restricciones a compradores, cantidades solici­ta­das,  oferta limitada, arbitraje por diferenciales de pre­cios, solo puede crear distorsiones y desarrollo de mer­ca­dos negros. Es volver a repetir otro Sicad o Simadi que no funcionó. Este esquema de las casas de cambio lo que creó fue un bachaqueo cambiario e incentivos para arbitrar precios de las monedas (peso/Bs, Bs /$). La misma suerte seguirá el nuevo Dicom, si se imple­men­tan  los mismos mecanismos de los anteriores es­que­mas. No obstante, para el gobierno la  muy com­pli­ca­da situación política y económica actual y las ex­pec­ta­tivas juegan un papel fundamental en este momento en el éxito del nuevo esquema.

La importancia de las expectativas en la economía. En general, las expectativas constituyen un elemento primordial a considerar en las decisiones sobre política económica, puesto que sin lugar a dudas influyen en el comportamiento económico de los individuos. Las ex­pec­tativas reflejan cierto estado del conocimiento o grado de convicción sobre las consecuencias que im­pli­ca­ría la decisión de tomar una acción en particular, a la vez que, a través de ellas, se intenta prever el curso futuro de los acontecimientos en el ámbito económico.

La Hipótesis de las Expectativas Racionales (HER)  La HER considera a las expectativas como predicciones sobre sucesos futuros hechos en base a información disponible. De allí su calificativo de “racionales”. Entre los miembros más destacados de esta escuela de pen­sa­mien­to están: Robert Lucas (Premio Nobel de Eco­no­mía) y Thomas Sargent, uno de los más importantes economistas norteamericanos. Esta hipótesis realza la importancia de las expectativas en el comportamiento de los agentes económicos, puesto que muchas de sus decisiones se refieren al futuro. La Hipótesis de Expectativas Racionales supone que los agentes económicos consideran toda la información relevante sobre el pasado, presente y futuro, que se encuentre disponible en el momento de tomar las decisiones. Esto hace que las probabilidades de éxito del nuevo esquema sean muy bajas, ya que pocos creen que el gobierno pueda ante los escenarios presentes, esté en capacidad de dejar al mercado actuar. Abrir el mercado y permitir que la divisa flote, el precio va a subir hasta encontrarse con la oferta y la demanda,  logrando la estabilización del precio del dólar, en un mercado sin restricciones para la compra y la venta, en torno a sus valores de equilibrio, sustentado en un conjunto de medidas que afiancen  las posibilidades de crecimiento económico. Un mercado abierto y libre, sin tipos de cambio preferenciales para unos pocos privilegiados (Bs.10,00)  lo que dificulta  su eliminación.

En mi opinión, como lo he planteado,  la apertura del mercado debe ser  la antesala al establecimiento de un esquema de dolarización  plena de la economía.   Para mí, no queda otro camino. Lo otro es repetir el fracaso que ya conocemos y hemos vivido desde 1983.

Los controles de cambio solo han traído que el valor intrín­seco del bolívar se haya pulverizado, generando cada día mayor presión sobre la tasa de tipo de cambio y en la desconfianza y función del bolívar como mone­da de reserva, referencia, ahorro y patrimonio, lo que ge­nera a su vez mayor presión sobre la moneda, creando un círculo vicioso de mayor devaluación y mayor infla­ción y pérdida de la confianza. Resultado: Empobre­ci­mien­to brutal de la población más vulnerable, reducción del poder de compra del salario, hiperinflación  y des­me­jora de la calidad de vida de las mayorías. Por todo lo expuesto, el nuevo Dicom no va a funcionar”.

Como vemos el nuevo Dicom no funcionó y se los dije.

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