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Carlos Guillermo Cárdenas: Leonel Vivas Jerez

Janet, su esposa, escribió a primera hora de la mañana: “Carlos Guillermo, murió Leonel ésta mañana a las 9:30”. La noticia se esperaba pues ya conocíamos la delicada dolencia que desde meses atrás afectaba aquella naturaleza humana llena de optimismo y ansías de vivir. Aquel hombre colmado de grandeza y magnanimidad. Que ejerció el vicerrectorado académico de la Universidad de Los Andes (l992-1996) con acierto y producción. Que como embajador ante Australia (2002-2007) fue digno representante de nuestro país. Que se sobrepuso con inmenso valor al sufrimiento y al dolor cuando las facultades físicas comienzan a mermarse, aún en la vitalidad del intelecto. Él, que desafío el peligro y la adversidad con una entereza realmente admirable. Que no se encogió en su espiritualidad ni en su fortaleza. Que luchó hasta el final. Y cuando vio que sus fuerzas ya no sostenían la voluntad, pidió que lo llevaran a su morada en los altos de la Pedregosa (Mérida). Allí meditó los últimos días. Prefirió el silencio a las manifestaciones de aprecio y de solidaridad que muchos querían expresarle. El retiro a la soledad de la montaña presagiaba un desenlace que nadie deseaba, pero que su cuerpo lo exigía ante el dolor inconmensurable.

De verbo fluido y fácil, de comunicación espontánea y certera y de mente ágil y despierta, le permitió mirar el horizonte con preocupación pero también con optimismo. Su generosidad fluía con voluntad para tender la mano abierta de la oportuna ayuda.

El profesor Humberto Ruíz Calderón, vicerrector académico (2004-2008), expresó: “Desde estas líneas queremos destacar su capacidad de trabajo universitario, sus aportes a la geomorfología del país y a la práctica administrativa de la vida académica, así como su papel como servidor público del Estado Venezolano”.

El profesor Pedro Rivas de la Facultad de Humanidades, Escuela de Educación, escribió: “Leonel Vivas Jerez fue un forjador de la universidad. Hizo universidad desde su humildad y sabiduría. La ULA, la auténtica, de luto. Irreparable su ida. Deja legado, obra, ejemplo y amistad”.

El profesor Nelson Pineda Prada, de la Facultad de Humanidades y Educación y  embajador  alterno de Venezuela ante la OEA (2001-2006), tuvo palabras expresivas para Leonel: “Al leer tus palabras Carlos Guillermo, fueron muchos los recuerdos que comenzaron a danzar en mi subconsciente. Pero de la noche venimos y hacia la noche vamos. Leonel, por ahora nos deja. Con toda seguridad nos volveremos a encontrar y reanudaremos nuestros diálogos, sobre la ULA de nuestro tormento”.

Envuelto en el silencio que le sirvió de colofón en los días finales, causaba dolor ver al hombre, que lleno de vitalidad, le sirvió a la universidad y al país con pasión.

En esta hora de despedida final, vaya el reconocimiento de quienes compartimos con él, preocupaciones y desvelos por una universidad de calidad y de primera, esplendorosa y radiante. Adiós al universitario, adiós al hombre, adiós al amigo. ¡Paz a sus restos!

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