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Rafael Ramírez: Lo que pasó en la ONU

 

Durante toda esta semana pasada hasta el próximo lunes se celebró en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York el 72 periodo de sesiones de la Asamblea General, el evento diplomático más importante que sucede cada año y permite abrir una ventana de discusión y debate entre todos los Estados del mundo.

Este evento genera una importante expectativa en el medio diplomático, político, económico y militar porque, en muchas ocasiones, los líderes del mundo exponen o adelantan lo que es o será su posicionamiento respecto a los temas de la agenda global, que por su transcendencia e importancia impactan a los distintos países, regiones o a la totalidad del planeta.

Es el espacio por excelencia del multilateralismo y del derecho internacional, de las leyes y acuerdos que rigen la relación entre las Naciones, donde todos los países, independientemente de su tamaño y poderío, gozan de igualdad soberana de los Estados y cuyos principios de actuación se rigen por la Carta de las Naciones Unidas.

Nuestro país es uno de sus miembros fundadores, signatario de la carta en San Francisco, el 26 de junio de 1945, por el entonces canciller Caracciolo Parra Pérez. La organización de las Naciones Unidas surgió como una respuesta de los países del mundo luego del horror de la Segunda Guerra Mundial, del Nazismo y de los millones de víctimas, seres humanos, que perdieron la vida en la ultima gran conflagración mundial.

Bajo la consigna de “Nunca Más” se acordaron principios para prevenir y evitar la guerra, establecer un marco legal que rija la relación entre las naciones y permita la preservación de la Paz, los Derechos Fundamentales del Hombre, la justicia y el desarrollo armónico de la especie humana, basada en el respeto a la diversidad, las culturas, religiones y derechos de los pueblos.

Por supuesto, el sistema de las Naciones Unidas ha sido sometido a grandes retos, ha tenido importantes éxitos y estruendosos fracasos. Sin embargo, a pesar de la guerra que ha azotado a los pueblos desde su fundación y el establecimiento de un orden mundial injusto, situaciones no resueltas como la Ocupación de Palestina por parte de Israel que ya arribó a sus 50 años, las situaciones coloniales que aun persisten, la existencia de arsenales nucleares capaces de acabar con la vida sobre la tierra, la injerencia en los asuntos internos de los países, la pobreza, el hambre, la exclusión e inequidad que siguen agobiando a miles de millones de seres humanos en los países sub desarrollados y el cambio climático, producto del sistema capitalista depredador e insostenible. A pesar de todos estos problemas que aun persisten y desafían los principios de la Carta de las Naciones, el multilateralismo y las Naciones Unidas sigue siendo el espacio de convivencia, diálogo por excelencia para mantener una relación civilizada entre las Naciones del mundo, lejos del unilateralismo, la agresión, la guerra y el uso de la fuerza para imponer criterios, sistemas políticos, económicos, o sencillamente mantener el dominio sobre otros países y pueblos de acuerdo a los intereses de los países más poderosos.

Por eso, nuestro país es firme partidario del multilateralismo, de las Naciones Unidas y hace valer su voz y sus posiciones en los distintos órganos e instancias del sistema para defender los principios fundacionales de la organización y por supuesto defender nuestro país y los principios de respeto a la Soberanía, la Paz y la Justicia Social, por un orden Mundial más justo y equilibrado.

Luego de 25 años, ocupamos un puesto como miembro no permanente del Consejo de Seguridad durante el período 2015-2016, fuimos reelectos como miembros del Consejo de los Derechos Humanos en Ginebra, presidimos el Movimiento de Países No alineados, estamos en el ECOSOC, fuimos reelectos presidentes del Comité de Descolonización y, por primera vez en 21 años, hemos sido electos para Presidir la Cuarta Comisión de la Asamblea General durante este 72 periodo de Sesiones. Es decir, Venezuela no esta sola, todas estas posiciones y espacios que ocupamos en el sistema de las Naciones Unida son producto de votación de los países miembros en el seno de la Asamblea General, el organismo democrático por excelencia de la ONU, donde se expresa la igualdad soberana entre todos los estados miembros, de todo el mundo.

En todos estos espacios defendemos nuestros principios y posiciones nacionales con pasión, firmeza y lealtad al pensamiento y obra del Comandante Chávez. Su voz, su nombre, su ejemplo, resuena en los espacios de las Naciones Unidas, sobre todo entre los pueblos del Sur, sus líderes y representantes.

En esta ocasión, ha dado mucho que hablar y ha generado mucha preocupación el discurso del Presidente de los Estados Unidos, la potencia económica militar más grande del mundo. Es interesante revisar su discurso, para que podamos valorar en su justa dimensión el peligro que representa para la paz mundial y para nuestro país en particular, sobre todo cuando dirigentes de la oposición política venezolana, han clamado, directamente en Washington, en la Casa Blanca y en el Congreso Norteamericano, por una intervención en los asuntos internos de nuestro país, incluyendo, como así después lo afirmó el propio Presidente norteamericano, la opción militar.

Desde el “granito”, así conocido el podio de la Asamblea General, el Presidente norteamericano, anunció un incremento sustancial de su presupuesto militar, amenazó con “destruir completamente” a Corea del Norte, revertir el acuerdo sobre el programa nuclear de Irán firmado y refrendado por el Consejo de Seguridad, prometió endurecer el embargo contra Cuba, maás sanciones contra Venezuela, además de amenazar con profundizar el sangriento conflicto en Siria y retirarse de los acuerdos de Cambio Climático.

Por otra parte, el Vicepresidente de los Estados Unidos acudió al Consejo de Seguridad para plantear en su seno, en un desconocimiento de las atribuciones de este órgano, la reforma del Consejo de los Derechos Humanos, para convertirlo en un organismo bajo su control. Por supuesto, arremetió contra los países miembros de este organismo, electos en el seno de la Asamblea General y volvió a referirse en términos agresivos contra Cuba y Venezuela. Afortunadamente, nuestro querido embajador de Bolivia, quien ocupa el puesto en el Consejo de Seguridad, en sustitución de nuestro país, le dio una respuesta inmediata a los Estados Unidos, instándolos a iniciar sus pregonadas reformas precisamente por el Consejo de Seguridad, organismo encargado de preservar la paz mundial y donde ellos, junto a cuatro países mas, tienen el derecho al “veto”, que por ejemplo, han bloqueado la solución de la cuestión Palestina por 50 años.

Pareciera, si avanzan en concretar estas acciones, que los EEUU vuelve a la posición de desconocer a las Naciones Unidas y los principios de la Carta, actuando de manera unilateral de acuerdo a los intereses y posiciones extremistas de derecha de su elite gobernante. La última vez que los Estados Unidos actuó de esa forma fue cuando decidieron, junto a Reino Unido, a pesar de la negativa del Consejo de Seguridad, la invasión de Irak en búsqueda de armas de “destrucción masiva” que nunca aparecieron. Esta acción le ha costado al Pueblo Iraquí, cerca de un millón de muertos, la destrucción de sus instituciones, la exacerbación del extremismo religioso, la aparición del fenómeno del terrorismo, del Daesh, así como la fragmentación y violación permanente de su soberanía territorial y un prolongado periodo de desestabilización, que ha afectado y expandido a todo el medio oriente y norte de África.

En la Asamblea General, China, Rusia y Cuba respondieron a los ataques y amenazas, resumiendo la preocupación de muchos países y pueblos, nuestra respuesta nos corresponde darla el próximo lunes 25 de septiembre.

El día 20 de septiembre, en paralelo al debate en la Asamblea General, le correspondió a nuestro Canciller presidir la reunión ministerial del Movimiento de Países No alineados, donde se aprobó un documento muy importante de rechazo a las sanciones unilaterales por ser ilegales y afectar la estabilidad y desarrollo de los países. Nuestro Movimiento, 120 países del mundo, dio la respuesta adecuada a las sanciones norteamericanas contra nuestro país.

Por otra parte, durante el desarrollo de este segmento de alto nivel, los huracanes han seguido azotando con fuerza devastadora a las Islas del Caribe y un terremoto golpeó a Ciudad de México. Nuestro país, fue el primero en llegar a apoyar a Barbuda, logrando evacuar a maás de 460 habitantes de la isla, que quedó completamente destruida, antes del paso de un segundo huracán. Igual, nuestro país ha estado entre los primeros en asistir a Dominica, que sufrió una fuerte devastación, y a todas las islas del Caribe afectadas por este fenómeno.

Igual coordinamos apoyo a México y expresamos nuestra solidaridad con todos los países hermanos afectados por estas calamidades.

Es oportuno reflexionar que el fenómeno de los huracanes, sobre todo en cuanto a su magnitud y frecuencia, es un resultado concreto del calentamiento global que sufre el planeta por el cambio climático. Si Estados Unidos, uno de los principales contaminantes, incumple sus compromisos, el Acuerdo de París, sobre la reducción de emisiones de efecto invernadero sufrirá un importante revés y el Planeta seguirá sufriendo los embates de esta situación que continua deteriorándose y reflejándose en el calentamiento de los Océanos.

Cuando los Estados Unidos, amenaza con “destruir completamente a Corea del Norte”, está hablando de una conflagración nuclear, en una península sometida a una increíble tensión política y una permanente amenaza de un cruento conflicto militar. Por supuesto que, los más de 25 millones de muertos que se estiman en un conflicto de este tipo, los pondrían muy probablemente las dos Coreas y Japón. Por ello, ningún país de la región apoya ni promueve un conflicto militar que podría desencadenar una respuesta nuclear.

En el marco del inicio del 72 periodo de sesiones, nuestro país firmó, junto a más de 40 países el primer Tratado que Prohíbe la Armas Nucleares. Lo hicimos después de un profundo debate, convencidos de que las armas nucleares son un peligro real a la preservación de la vida sobre el planeta, todavía el pueblo japonés sufre los efectos, luego de setenta años, de la detonación de las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki.

Durante el debate en la Asamblea, los países de gobiernos de derecha en la región, que han asumido una postura de intromisión en nuestros asuntos internos, a partir de las iniciativas injerencistas impulsadas desde la OEA, se expresaron en sintonía con la postura norteamericana y de algunos países de derecha en Europa. Triste papel, aunque atenuado por el avance del proceso político en nuestro país y por la magnitud de los anuncios hechos por el Presidente norteamericano. Esperamos que estos Gobiernos, de países y pueblos hermanos, entienda la magnitud del error de entrometerse en nuestros asuntos internos, es un pésimo precedente, sobre todo de cara a la situación política y económica internacional en el mundo y en particular en nuestro hemisferio, que va a requerir de posiciones unidas y firmes en defensa de nuestros intereses frente a la agresión y amenazas de los poderosos.

El ALBA, se reunió y emitió una declaración de solidaridad con nuestros hermanos caribeños y en apoyo a nuestro proceso político, además de suscribir la Declaración del MNOAL en rechazo a las sanciones unilaterales por ser ilegales y perjudiciales para los pueblos.

Ha sido una semana de intensa actividad política y diplomática, de todos los equipos de nuestra Cancillería, integrados en el solo propósito de defender nuestra Patria, nuestra soberanía y la paz y derechos de nuestro Pueblo. Tuvimos la oportunidad de, al día siguiente de las amenazas norteamericanas, montar una exposición amplia, en un lugar privilegiado en la Sede de las Naciones Unidas, donde exponemos nuestros logros en Revolución, nuestros indicadores sociales y nuestro compromiso con los pilares del Sistema de Naciones Unidas.

Como lo hemos dicho, desde acá en nuestra Misión en la ONU, sabremos defender nuestras posiciones políticas, los principios de la Carta de las Naciones Unidas y los intereses de nuestro país y de nuestro pueblo.

El Pueblo Venezolano, nuestro Gobierno, las instituciones del Estado, los partidos de la Revolución, el movimiento popular e incluso, todos los factores políticos distintos al campo Bolivariano, deben poner en su justa dimensión las amenazas y agresiones del Gobierno Norteamericano. Hay que ser implacables contra los que conspiran contra nuestra soberanía e integridad territorial. Hay que ser eficaz en la solución de nuestros problemas, sobre todo en el ámbito económico, hay que resolver los problemas del pueblo, nuestras empresas e instituciones no pueden fallar, hay que protegerlas, el Partido Socialista Unido de Venezuela, tiene que ser la vanguardia, el alerta, la guía en estos momentos difíciles para la Patria, hay que pensar y actuar como nos enseñó el Comandante Chávez. ¡Venceremos!

 

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