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10 mentiras sobre los antiguos romanos que se siguen propagando

 

El esplendor de Roma quedó atrás hace dos mil años y los mitos al respecto se han valido de ese tiempo para apropiarse sin disimulo del imaginario colectivo. Menos mal que les salimos al paso con esta lista que no deja dudas.

Por Redacción Nalgas y Libros

Fue con el emperador Adriano que Roma llegó expandirse desde el sur de Escocia hasta Israel pasando por toda Europa y el norte de África. Pero en sus inicios y en su decadencia hubo acontecimientos que el azar o la intención de los historiadores mostraron de una forma no siempre real. Revisemos las 10 mentiras más propagadas sobre los antiguos romanos.

Pulgares hacia arriba

Contrario a la creencia popular, el emperador no decía si un gladiador mataba a su enemigo mostrando un pulgar hacia abajo ni daba clemencia mostrándolo hacia arriba. El emperador (y sólo el emperador) mostraba en cambio una mano abierta o cerrada. Si su palma era plana, significaba “perdónale la vida“, si estaba cerrada, significaba “mátalo”. Si un gladiador mataba a su oponente antes de que el emperador diera su permiso, el gladiador sería puesto en juicio por asesinato, ya que sólo el emperador tenía el derecho de condenar a un hombre a la muerte. En la imagen de arriba vemos este mito en acción.

Atia

HBO y la BBC crearon una excelente serie llamada “Roma”, que narra algunos años al principio del Imperio Romano. Desafortunadamente, en la serie han calumniado el buen nombre de uno de los personajes principales: Atia, madre de Augusto y sobrina de Julio César. En la serie se la ve como un ser tramposo, licencioso y manipulador. En realidad, Atia era una mujer altamente moral, bien considerada por la sociedad romana de la época. Tácito escribió sobre ella: “En su presencia no se podía pronunciar ninguna grosería. Religiosamente y con la mayor delicadeza regulaba no solo las tareas serias de los jóvenes, sino también sus recreaciones y sus juegos”.

El vomitorium

Un mito muy persistente sobre los romanos es que hacían fiestas hasta estar llenos, luego visitaban una habitación llamada vomitorium para “vomitar” la comida y poder empezar de nuevo. La verdad es que un vomitorium era realmente pasajes que permitieron a gente moverse rápidamente ay desde sus asientos en un anfiteatro. Estos vomitoria hicieron posible que miles de ciudadanos romanos se sentaran en cuestión de minutos.

Hablaban latín

Claro que hablaban latín, pero no el que nos enseñan en las escuelas y universidades sino uno llamado latín vulgar o macarrónico, que es el que dio pie al nacimiento de las lenguas romances como el español, el francés o el italiano. Además, los miembros del Imperio Romano de Oriente hablaban griego. El latín que hoy conocemos ellos lo hablaban solo para ceremonias oficiales y documentos escritos.

Los plebeyos

En tiempos modernos, usamos el término plebeyo para referirnos a las clases comunes o pobres. Pero en Roma, un plebeyo era solo un miembro de la población general de Roma (a diferencia de los patricios que eran las clases privilegiadas). Los plebeyos podían, y muy a menudo lo hacían, convertirse en personas muy ricas, pero la riqueza no cambiaba su clase.

¿Usaban togas?

Aunque los imaginamos con togas blancas, la verdad es que los romanos casi nunca se vestían con togas. Se trataba de una prenda excesivamente formal. Juvenal escribió: “Hay muchas partes de Italia en las cuales ningún hombre pone una toga en toda su vida”. Y es que realmente el romano medio usaba túnicas.

Cártago

Se ha creído durante mucho tiempo que cuando los romanos conquistaron Cártago dañaron sus tierras para que nunca más nada pudiera crecer. Pero eso fue un invento del siglo XX. La verdad es que los romanos conquistaron cártago y quemaron todo dejando una pila de ruinas a su paso, y nada quedó escrito para conocer en qué condiciones conquistaron la ese país.

¿Y tú también, Bruto?

No hay evidencia confiable de que antes de morir asesinado Julio César le dijera a su protegido bruto: “Et tu, Brute?” (¿Y tú también, Bruto?). Pero Suetonio dice que algunas personas presentes registraron esa frase y por eso Shakespeare la usó en su obra histórica “Julio César”. Lo que es interesante es recordar que los romanos de aquella época hablaban griego y que si lo dijo la locusión no habría sido la difundida latina sino “Kai su, teknon” (en griego, ¿Tú también, hijo?”.

¿Todos los gladiadores eran hombres?

De hecho había mujeres eran gladiadoras también (aunque se les llamó gladiatrices – o gladiatrix para singular). Mientras que la primera aparición documentada de gladiatrices aparece bajo el reinado de Nerón (37-68 dC), hay implicaciones en documentos anteriores que sugieren fuertemente que existían antes. Una fuerte condena contra las gladiadoras femeninas de las épocas Flavian y Trajanic se puede encontrar en la Sátira VI de Juvenal, desacreditando el hecho de que las gladiadoras eran típicamente de familias de clase alta que buscaban emoción y atención. El emperador Severus prohibió las gladiadoras alrededor del año 200 DC, pero los registros muestran que esta prohibición fue ignorada en gran medida.

¿Nerón quemó Roma?

La mayoría de los historiadores modernos creen que Nerón ni siquiera estaba en Roma cuando comenzó el fuego. El incendio comenzó en tiendas que vendían productos inflamables. Nerón se encontraba en Anzio cuando empezó el incendio, y cuando oyó hablar de él, volvió rápidamente a Roma para organizar los esfuerzos de socorro. Según Tácito: “La población buscó un chivo expiatorio y los rumores responsabilizaron a Nerón. Entonces, para evitar aquellas acusaciones, Nerón culpó a la secta de los cristianos ordenó que fueran arrojados a los perros o que fueran crucificados o quemados”.

 

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