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La pasarela parisina, en blanco y negro

 

La moda será en blanco y negro la próxima primavera-verano, aunque también se llevará en sintonía con la naturaleza con estampados florales, según las primeras tendencias detectadas en la Semana de la Moda de París.

Los desfiles de las marcas de prêt-à-porter, que arrancaron el día 25 y finalizarán el próximo martes, estuvieron también marcados por una fuerte inspiración deportiva.

– Bicolor –

En el espectacular desfile nocturno de Saint Laurent, a los pies de la Torre Eiffel iluminada, las modelos se pasearon con sensuales vestidos blancos de encajes y transparencias, combinados con cinturón y botas con plumas negras.

También se invirtieron los colores, con conjuntos sexys compuestos por una camisa larga de seda y lencería negras y unas botas altas blancas.

El director artístico Anthony Vaccarello imaginó además para esta colección -presentada el mismo mes de la muerte del cofundador de la firma, Pierre Bergé-, a una mujer que sale de noche con un short de cuero negro haciendo conjunto con un sujetador y, por encima, una chaqueta abierta de terminaciones onduladas con topos blancos brillantes.

La glamurosa firma Balmain apostó por ambos colores, combinando faldas y pantalones de cuero negro, bañado en brillo, con una camiseta blanca.

Las rayas bicolores cobraron protagonismo en otras siluetas, impresas en un suéter o una falda tubo.

La firma japonesa Junya Watanabe lo vio casi todo en blanco y negro: rayas, topos, curvas, dameros (…) los vestidos bicolores se llevaron con zapatillas deportivas y brazaletes con púas.

La estadounidense Altuzarra, que junto a Thom Browne dejó la Semana de la Moda de Nueva York para desembarcar en París, apostó en especial por las líneas de ambos colores, finas o gruesas, o incluso la coexistencia de ambas en una misma prenda.

En este juego de damas, Sonia Rykiel eligió el estampado de cuadros pequeños bicolores, que lucen en una chaqueta, un pantalón o una falda. También combinó las rayas con los puntos para un look más deportivo.

– La alegría de las flores –

Frente a esta marcada dicotomía, se presentaron estampados alegres, de colores vivos y motivos florales.

La misma firma Off/White diseñó unos delicados vestidos de seda con grandes flores rosas y grises, que se combinan con unas botas del mismo estampado.

El belga Christian Wijnants imprimió sus motivos florales en prendas vaporosas de tonos pastel, llevadas con un fular anudado al cuello o en la cintura.

Pascal Millet jugó con colores más contrastados en sus vestidos largos, a la vez que presentó faldas y chaquetas blancas con un suave bordado floral gris brillante.

– ¡En forma! –

La firma parisina Koché fue a buscar su inspiración en la cancha de fútbol, al revisitar la camiseta del París Saint-Germain y convertirla en un vestido vaporoso o en un top con encajes, y darle un toque femenino con flores y perlas bordadas.

También las estrellas brasileñas del club parisino Neymar y Dani Alves fueron protagonistas de la Semana de la Moda al asistir en primera fila al desfile de Balmain.

Lacoste, que volvió a París tras 13 años de desfiles en Nueva York, declinó el polo inventado por su fundador René Lacoste para jugar al tenis, convirtiéndolo en un vestido sensual, con escote a la altura de un hombro.

Los vestidos-polo se impusieron igualmente en el pase de Atlein y de Carven, que estrenó director artístico, Serge Ruffieux, exestilista de Dior.

– ¿Adiós a lo extragrande?

Si en los últimos dos años el estilo extragrande y holgado -hasta el punto de borrar por completo la silueta femenina- se impuso en las pasarelas, los diseñadores parecen haber afilado las tijeras para la próxima temporada primavera-verano.

En la inmensa mayoría de los desfiles, las modelos lucieron conjuntos ajustados a su talle, marcando de nuevo el cuerpo. Incluso Rick Owens, el diseñador estadounidense conocido por sus proporciones desmesuradas, apostó por reducir volúmenes en su nueva colección.

AFP

 

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