Inicio > Opinión > Luis Fuenmayor Toro: Inaceptable agresión a nuestra Nación

Luis Fuenmayor Toro: Inaceptable agresión a nuestra Nación

En Venezuela nunca ha habido socialismo ni intenciones de construirlo. Ni con Chávez y mucho menos con Maduro. La nueva apertura petrolera, en la que se comparte la propiedad de los activos, fue obra de Chávez; también lo fue el Arco Minero del Orinoco, instrumentado por Maduro compartiendo también la propiedad de minerales y metales del suelo. La ausencia de inmunidad de jurisdicción en la Constitución bolivariana fue decisión de Chávez, quien utilizó como emisario en aquella Constituyente precisamente al actual Presidente. Mantener como modelo económico la exportación de crudo, sin mayor valor agregado, fue también decisión de Chávez. Disminuir la calidad educativa, sepultar a las universidades, marginar la ciencia y la tecnología, suplantar el conocimiento por los saberes ancestrales y la medicina por la brujería, fueron todas obras de Chávez, como lo fue darle continuidad a las lacras del pasado y elevarlas a niveles inimaginables.

Desde hace 19 años, Venezuela se aleja más y más del desarrollo, a pesar del falso discurso gubernamental. Desarrollo no es la producción de chupetas o caramelos de coca; tampoco lo es la producción de cachapas, empanadas o casabe, ni los gallineros verticales, ni la ahora prometida cría de conejos. No lo es la producción de 6 millones de barriles de petróleo, ofrecida igualmente en el programa de Leopoldo López y en el Plan de la Patria. No lo son los miles de kilos de oro que el Gobierno dice llegan a las bóvedas del BCV desde el Arco Minero. Desarrollo sería generar y exportar petroquímicos y químicos orgánicos y no petróleo crudo, fabricar (no ensamblar) vehículos automotores, aviones, helicópteros y cohetes; tener astilleros fabricando buques de gran calado, una industria químico farmacéutica que elabore todos los medicamentos, una boyante industria electrónica, con todo el empleo, riquezas y bienestar que esto produce. Este proyecto nunca ha existido y ha debido ser prioritario y no la discusión socialismo/capitalismo.

El socialismo es una propaganda que le sirve al Gobierno-PSUV, para aparecer al lado del pueblo trabajador, luchando por sus derechos y defendiéndolo de la agresión  imperialista, y le sirve a la MUD-Trump para justificar su lucha contra el “comunismo feroz aliado del terrorismo internacional”. En esta lucha de mafias antinacionales, demagogas y corruptas, interesadas sólo en el poder por el poder, quien ha sufrido y perdido es la nación venezolana, que se ve hoy amenazada por una invasión estadounidense, a través de la “hermana” y oligárquica Colombia, que para algunos podría ocurrir en 3 ó 4 meses. La injerencia externa contra el país ha escalado al máximo, como lo demuestran las amenazas directas de Trump desde la Asamblea de la ONU y su “Ley de Asistencia Humanitaria y Defensa de la Gobernabilidad Democrática en Venezuela”, nueva locura imperialista que da 90 días al Departamento de Estado, para imponernos con tanques, soldados y balas, la recepción de la ayuda llamada humanitaria en medio de muertos, heridos y la destrucción inhumana de una invasión.

El rechazo nacional e internacional a esta insolencia monstruosa no debería hacerse esperar. Los invasores y destructores de Irak y Libia, los torturadores de Guantánamo, los creadores de Al Qaeda y de ISIS, pretenden continuar sus planes de sometimiento con Venezuela. Esto crea una situación mucho más grave que la diatriba PSUV-MUD, corresponsables de la crisis que nos agobia y de haber llevado a nuestra nación a un estado de minusvalía no visto desde comienzos del siglo pasado. El Gobierno debería asumir el peligro seriamente y no con declaraciones rimbombantes y demostraciones politiqueras que lo que dan es lástima. No se puede seguir colocando en peligro a la nación de manera irresponsable. Unidad Nacional debería ser la respuesta frente a la canallada que se pretende ejecutar.

Te puede interesar