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César Malavé: Tú decides

El 15 de octubre el país  decide con el voto, e incluso no votar acaba por ser una forma deliberada o inconsciente de decidir. Quien se abstiene decide no ir a votar, en consecuencia deposita su voluntad en otras manos. Harto conocido es que la omisión implica responsabilidad. De tal suerte que abstenerse no es un acto simplista ni tan inocente. Si no votas puedes inclinar la balanza hacia el lado no anhelado, o detestado, por la mayoría.  En un país democrático el elector se abstiene de votar porque siente que las cosas están aceptablemente buenas y no abriga mayores miedos; o, en su defecto, porque no espera mucho del cambio de gobierno.  Ninguna de las dos conjeturas tiene justa cabida en la tragedia venezolana actual. La primera está negada de hecho y de derecho.  Venezuela se hunde, con violencia, en un tremedal de miseria, desamparo y dolor, mientras al Gobierno lo único que lo desvela es la ambición de remachar su perpetuidad, al precio que fuere. Toda una población expuesta al sacrificio, a indecibles privaciones colectivas, sólo para que una camarilla sacrílega, avariciosa y sin escrúpulos, amase y mantenga ocultas a la espera de mejor ocasión, sus enormes caletas de fortunas mal habidas.

Lo otro, también es inaceptable. No votando no resuelves nada. Es con participación, resuelta y constante, y jamás con renuncias, como se definen los cambios que están llamados a darse en el seno de cualquier sociedad,  y en la nuestra es obligante. La libertad y la justicia son  derechos que se conquistan a diario, a punta de constancia, perspicacia y entrega. Dejar de votar el 15 de octubre no es un castigo a la MUD. Permanecer de brazos cruzados en nuestras casas ese domingo, masticando la rabia, o preferir irnos a la playa, sería  el peor  castigo que puede ocasionarse a la democracia, que se construye con debate, con disensos, aprobaciones y rebeldías, pero jamás con el silencio. Jamás con indolencia. No votar nos reduciría al silencio. Y, eso es lo que busca Maduro y su camarilla.  Por eso con la complicidad de su servil CNE,  juagaron, primero,  con las fechas y la forma de elegir. Y luego buscando confundir al elector, al no permitirle a  la Alternativa Democrática el justo derecho, establecido en la LOPE, taxativamente en los artículos 62 y 63, de sustituir a los candidatos que quieran desistir y endosar su apoyo al ganador.

No ir a votar y hacer campaña para que sólo voten los partidarios de la dictadura y se queden con todas las gobernaciones es complacer a Maduro y afianzar la dictadura. Una pírica minoría buscará afianzarla. Qué harás tú? Recuerda que la trampa siempre será más fácil con centros de votación desiertos, pero con tu presencia y unos centros abarrotados de venezolanos exigiendo cambio no habrá fraude y la mentira de los 8 millones de la fraudulenta ANC quedará desnuda. Tú decides.

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