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Gloria Cuenca: Catalanes medalaganarios

Y nosotros, ingenuos y desde el tercer mundo, creyendo que ese desastre de violentar las leyes, arbitrariamente, solo ocurría en el Caribe. Porque claro, somos tercermundistas, atrasados y demás adjetivos descalificadores, de uso común entre todos. Allí está el gobierno de Cataluña, España, que ahora, supuestamente, es del primer mundo, barriendo con la ley y convocando, cual dictador caribeño, a un plebiscito ilegal y fuera de tiempo.

Creímos en algún momento que los “medalaganarios” existían y surgían en el Caribe, pero ¿en el Mediterráneo? ¡Ah del humano! Y todavía los marxistas insisten en que se puede construir el “hombre nuevo” desde decretos revolucionarios y “tomas de conciencia de clase en sí y para sí”. Esto ocurre (el medalaganerismo), en mi opinión, entre otras razones, queridos y contradictorios lectores, por el ateísmo. Aun cuando muchos de ustedes tampoco crean en Dios. El problema surge cuando a los humanos se les ocurre “creerse como Dios” y empiezan a pensar en cambiar el mundo, en lugar de fijarse en sus “egos” y defectos.

Todo lo que hay que hacer para crecer, superarse, pasar al nivel de persona humana, es decir, transformarse en persona (ojo: no es redundante, los griegos dixit, recordar también El proceso de convertirse en persona, de Carl Rogers), de allí el dicho: “todo se resuelve en la persona humana”, es decir, que hay personas que no son humanas. Llegar a combinar las dos condiciones, persona y humana, consciente y adecuadamente, no es tarea fácil. También los griegos, en su famosa academia, al menos eso dicen, orientaban a los alumnos con el escrito en la puerta: “Conócete a ti mismo”. ¡Tarea terrible, esa de conocerse uno mismo! Hay que invertir tiempo, dinero, energía y, por encima de todo: hay que ser valientes.

Parecería que el coraje y la valentía no tienen nada que ver. Quien escribe hizo más de 25 años de terapia y sé de lo que hablo. Hay quien, en mis tiempos de revolucionaria, tenía una infinita valentía para enfrentar casi cualquier cosa, pero ante sus fantasmas infantiles, era incapaz de sentarse a analizarlos. Ubicar a los responsables y superar tragedias.

Prefieren intentar cambiar el mundo de afuera, en vez de enfrentar lo que corresponde para resolver sus problemas. Ser medalaganario, efecto del subdesarrollo de la persona, aquí, o más allá. En cualquier lugar. ¡Lamentable, es verdad! Pero es así.

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