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Jaime García: La silenciosa e inhumana migración de jóvenes venezolanos

Primeramente agradecido a los gobiernos de nuestros países hermanos de Colombia, Perú, Chile, Panamá y México por la receptividad y acogida que le han dado a nuestros hijos venezolanos que motivados a la ausencia de empleos dignos, desabastecimiento de alimentos y medicinas y un sin número de males sociales, la única opción que les ha dejado el gobierno del presidente Maduro es la migración, es decir estos jóvenes son forzados a abandonar su patria y su núcleo familiar para sobrevivir.

La mayoría de estos hermanos, son profesionales universitarios, otros son artesanos, herreros, mecánicos, técnicos medios, etc. Algunos excluidos por la revolución por haber realizado huelgas pacificas o  no haber sido genuflexos al Madurismo. Cada familia tiene una historia que contar con respecto a este punto.

Estos verdaderos hijos de la patria en su migración de supervivencia, algunos son matraqueados por las autoridades venezolanas en la fronteras, es cuesta arriba conseguir pasaporte, los gestores mafiosos se lucran con esta condición, apostillar los títulos universitarios es una odisea, en fin la irresponsabilidad gubernamental llega a tal extremo de que no solo les niega la oportunidad de empleo digno en el país sino que tampoco les facilita los tramites burocrático para irse legalmente.

Para no hacer una letanía de los tramites y penurias que tienen que pasar estos compatriotas para migrar de este país petrolero hacia países amigos buscando un poquito de calidad de vida, que el gobierno de turno les niega “constitucionalmente”, es ensordecedor el silencio del gobierno, se evidencia lo poco ético de los entes a quien le compete este problema social. Mientras el presidente y su comitiva entra y sale del país en “Air bus”, otros funcionarios del alto gobierno viajan cómodos en aviones del estado, nuestros hijos se van rodando en busetas, expresos, caminando por trochas, azotados por la inclemencia del tiempo y duran varios días para llegar a su destino esperanzador.

La hipocresía y el cinismo vive su mejor momento, el mutismo oficial frente a la migración de jóvenes venezolanos es público y notorio. Cada día que pasa se desintegran las familias. La mayoría de los  jóvenes ya no soportan las cantaletas burlescas y aburridas de las cadenas presidenciales.

Es urgente revertir esta situación, la juventud venezolana tiene el legítimo derecho  de desarrollarse en su tierra. No más llanto de madres desoladas por la partida de sus amados hijos. No más desintegración familiar. En una democracia verdadera no acontecen estas migraciones desesperadas de sobrevivencia.

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