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Néstor Francia / Análisis de Entorno: Después del 15 (13-10-2017)

Decir que el domingo no se acaba el mundo es quedarse corto. En realidad, no se acaba ni comienza nada ese día, solo continúa la misma confrontación histórica, en nuevas condiciones en cuanto a la correlación de fuerzas en el terreno de esta guerra prolongada. Seguiremos viviendo la feroz lucha por el poder que se libra en Venezuela y en el mundo, así que disfrutemos hasta donde podamos la paz coyuntural que hemos alcanzado después de electa la Constituyente, sin creer que esto está listo, que hemos arribado al país de Jauja y nos espera un Edén de pacíficas andanzas. No importa cuál sea el resultado del 15-O, los ejércitos enfrentados han de alistarse para nuevas batallas, en circunstancias que aun no conocemos. Lo cierto es que la derecha no está en plan de paz ni nos dará cuartel, a menos que nos rindamos y entreguemos, tarde o temprano, el Gobierno, esa es la verdad por más dura que parezca. Las señales están a la mano.

Como ha quedado dicho, el panorama de confrontación radical no depende del resultado electoral, solo las condiciones inmediatas de su desarrollo. Si ganara la derecha, estaríamos en mayores problemas, por supuesto. Julio Borges dijo que una victoria opositora desataría un “terremoto político” y prepararía el terreno para la salida de Maduro. Es decir, la oferta de la MUD sigue siendo la misma con la que ganó las parlamentarias de 2015 y con la que ha identificado todas sus acciones posteriores. El derechista presidente de la Asamblea Nacional en desacato dijo ayer que “Amanecer el lunes 16 de octubre y ver que ganamos 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18 de las gobernaciones y el voto popular que vamos a ganar, créanme, es un terremoto político que es irreversible para lograr estar en la antesala de un cambio completo y democrático”.       Al mismo tiempo, la derecha está preparando sus baterías para el caso de que pierda y ya anuncia, de diversas maneras, el desconocimiento de un resultado tal. Por cierto que el amo le sigue la corriente y se involucra en el “Plan B”: “Estados Unidos está preocupado por una serie de acciones del Consejo Nacional Electoral de Venezuela que ponen en cuestión la legitimidad del proceso electoral”, afirmó la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert, y además: “Pedimos al Gobierno venezolano que celebre elecciones libres y justas. Sabemos, con gran preocupación, que no permitirá observadores electorales internacionales independientes y le pedimos que permita a observadores nacionales independientes vigilar completamente las elecciones y el recuento de sus resultados”.

Pero no solo se trata del cuestionamiento del proceso electoral, cuya legitimidad solo reconocerán si el resultado les es favorable, sino que anuncian ya la prolongación del conflicto de poderes, con el desconocimiento de la Asamblea Nacional Constituyente como principal argumento. El jefe de Campaña de la MUD Gerardo Blyde vociferó que  “Ninguno de nuestros gobernadores se juramentará ante la fraudulenta Asamblea Constituyente”, después de que el presidente Maduro confirmará que gobernador que no se juramente ante la ANC, no podrá asumir su cargo.

Note el lector que el desconocimiento de la Constituyente sigue siendo aupado por los factores de la derecha internacional. El presidente colombiano Juan Manuel Santos declaró que “Decir que los que voten en las elecciones con el voto estén aprobando la Asamblea Constituyente y quienes salgan elegidos tienen que someterse a esa Asamblea Constituyente, eso no es jugar limpio”. Y establece que su actitud no cambiará con ningún resultado electoral: “Nos hemos opuesto a esa Asamblea Constituyente por ilegal; cualquiera que sea el resultado, nos seguiremos oponiendo”.

También dentro del esquema de confrontación institucional, mezclado con la conspiración internacional que protagoniza, entre otros, Luis Almagro, hoy se “juramenta” en la OEA un espurio “Tribunal Supremo de Justicia en el exilio” con magistrados fraudulentos nombrados por la Asamblea Nacional en desacato.              El agudo analista Aram Aharonian traduce de manera correcta los mensajes de los voceros derechistas criollos y extranjeros: “Dicen que habrá diálogo sólo si arrasan las gobernaciones. Traducido significa que si pierden, si el oficialismo se alza con la mayoría de las gobernaciones y la Asamblea Nacional Constituyente sigue su curso, volverán el terrorismo y la desestabilización de manera indefinida, en busca de la tierra arrasada”. Quien piense otra cosa, peca de ingenuo.

Pero además tampoco el chavismo debería interpretar erróneamente un posible escenario de victoria. Si se alzase con la mayoría de las gobernaciones, será en buena parte debido a los desatinos de la derecha, que los trae a estos comicios divididos y con la moral baja. Mas los graves problemas del país, que podrían servir de justificación a nuevas conspiraciones, siguen allí, y no solo los del ámbito económico. Ya es común escuchar en la calle la queja de que el Gobierno no está actuando con la fortaleza y la decisión que se necesita. Hay una sensación de cierta anarquía cada vez que uno va a un banco y no consigue efectivo, o cuando colapsan los cajeros automáticos o los puntos de venta, o cuando las violaciones ciudadanas a las leyes de tránsito se multiplican sin que haya sanciones, o cuando en un consejo comunal hay alguien que desvía los CLAP y favorece el bachaqueo. Si acaso ganamos, no es para que salgamos únicamente a dar brincos de alegría. Sería más que todo un gran compromiso con un pueblo que nos habría dado una nueva muestra de confianza, pero, como hemos dicho, tanto va el cántaro al agua…

Cuando amanezca el lunes 16 de octubre, el país será básicamente el mismo, solo habrán cambiado algunas posiciones en el tablero, para bien o para mal.

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