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Néstor Francia / Análisis de Entorno: Diciembre rojo (31-10-2017)

Los principales partidos de oposición han anunciado que no participarán en las elecciones de alcaldes, Acción Democrática, Primero Justicia, Voluntad Popular, a los cuales de han unido otros partidos menores de la MUD, como La Causa R y Alianza Bravo Pueblo (Antonio Ledezma). Falta saber cómo actuarán partidos que tienen buena presencia en algunas regiones y que podrían hacerse de algunas alcaldías, como Un Nuevo Tiempo en Zulia, Avanzada Progresista en Lara y Copei en Táchira.

Lo primero que está claro es que los partidos que llaman al abstencionismo están huyendo por la derecha ante la inminencia de otra victoria arrolladora del PSUV en los comicios de diciembre, ahora más inevitable que nunca. Se supone que la Revolución se hará también de la gobernación del Zulia, ya que sería incongruente que la mayoría de la MUD participara en esos otros comicios que serán también organizados por el CNE.

Ahora bien, más allá de evitar otra sonora derrota, lo que la derecha busca es un regreso a la táctica insurreccional, en nuevas versiones, y a revivir el apoyo internacional, un tanto golpeado por la victoria chavista del 15O, sobre todo tras el espectáculo posterior, el patético zafarrancho que dejó al desnudo las mentiras de la “unidad”.

La derecha trata de iniciar un camino de recuperación y reagrupación de fuerzas después de morder el polvo en todos los eventos políticos de lo que va de segunda mitad del año, comenzando con la derrota del ciclo de violencia terrorista. Quedó maltrecha y fragmentada, y ahora está pensando en otras batallas de las que pueda emerger mejor parada. No la tiene fácil, hay severas heridas internas, pérdida de credibilidad y confianza en su base social, y desprestigio al nivel internacional. Pero, como decíamos en un Análisis anterior, la oposición va insistir en cabalgar sobre el descontento social que aun está presente y, como se asoma en su actual discurso, ya piensa en las elecciones presidenciales que por ahora, y en condiciones normales, se plantearían para finales del año entrante, que es mañana, pues, por lo que no es descabellado lo que se plantean, que es tratar de llegar a ese momento y evitar lo que podría ser lapidario para la derecha, al menos en el mediano plazo: un nuevo período presidencial del chavismo.

Lo cierto es que tenemos que ir pensando en cómo enfrentar lo que pueda venir para el próximo diciembre. Es difícil imaginar que la derecha se va a quedar cruzada de brazos mientras nosotros hacemos fiestas en una elección en la que, como pasó con las parlamentarias de 2005, estaremos prácticamente solos en el ring, salvo en algunas regiones donde podrían participar partidos locales, como mencionamos arriba.

La probabilidad de que la derecha, o al menos parte de ella, ensaye formas de sabotear el proceso electoral es alta. Un renacer relativo de la violencia no es descartable, aunque las condiciones para ello son negativas, lo cual no implica que no puedan concentrar nuevas guarimbas en algunos municipios y estados donde tienen fortalezas, como los municipios del este de Caracas y estados donde resultaron ganadores, como Zulia, Táchira y Mérida.

Lo cierto es que vienen ahora duras campañas nacionales e internacionales que tendrán dos blancos principales: la Constituyente y, señaladamente, el Consejo Nacional Electoral. Para adelantar esas peleas con alguna posibilidad de obtener resultados, la oposición deberá primero recomponerse y resolver su desastrosa situación interna, para lo cual harán el intento pues no se resignan a morir. Ellos dirán que ponerse de acuerdo los principales partidos con referencia a la elección de alcaldes, es ya un primer paso.

La derecha está relanzando su meta obsesiva y principal: sacar a Maduro, o en todo caso, ya que parecen aceptar que este terminará su período, derrotar a la Revolución en elecciones presidenciales y  reinstaurar el reino del neoliberalismo y de la alineación de Venezuela con los intereses del imperialismo.

Según declaraciones surgidas desde el partido fascista Voluntad Popular, la creación de un “liderazgo” fuerte, del que carece la oposición, entre otras falencias, serviría para “conducir efectivamente la presión internacional, la presión popular de calle, la lucha ante el CNE y contra todos los tentáculos de la dictadura” y “lograr elecciones presidenciales libres”. La lucha sigue.

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