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Trujillo: Hambruna colectiva se desata

Precios de carnes y pollo resultan inalcanzables

Trujillanos traducen su momento de crisis en hambruna, la misma se observa en cada rincón de la ciudad al encontrarnos cómo algunas personas se ven en la necesidad de buscar de la basura para engañar al estómago

Son muchas las quejas y manifestaciones de descontento que a diario se pueden escuchar desde cada punto del estado Trujillo, debido a la grave crisis económica y social, la cual arropa a todos por igual en la entidad.

Los trujillanos traducen su momento de crisis enhambruna, lo cual golpea de manera intensa a quienes se observan en las calles pidiendo, y hasta revolviendo entre la basura para poder engañar al estómago.

Como Juan Cortéz, se identificó un hombre a quien logramos observar comiendo de la basura, al acercarnos y pedirle que contará un poco de su situación dijo: “busco comida de la basura porque no tengo que comer, lo poco que puedo llevar a mi casa es para alimentar a mis hijos, aquí nos estamos muriendo de hambre y nadie hace nada”.

La tristeza e impotencia del señor Cortéz se dejó ver cuando con lágrimas en los ojos subrayó “Jamás imagine que en algún momento mi vida se transformaría en esto, nunca pensé llegar a buscar entre la basura, pero la vida nos cambió, y parece que nada en Venezuela volverá a ser como antes”.

En el recorrido realizado por todo el municipio Valera, nos encontramos con una realidad pavorosa, habitantes aseguran no comer carne, pollo, menos jamón, queso, huevos o leche desde hace poco más de un año, el salario mínimo (para quienes tienen trabajo) no les alcanza, y quienes viven de la economía informal, señalan estar en un momento de crisis nunca antes vivida. Según Luis Robles, trabajador en el área de seguridad, dijo que en su casa solo se come yuca, plátano o apio, estos tres alimentos suplen a la arepa, antes –continúo- “Lograba engañar al estómago con cualquier tipo de charcutería y se agregaba al arroz, ahora ni arroz se puede comprar por lo costoso que está, los pobres estamos más pobres y nos iremos muriendo de hambre lentamente”.

Desabastecimiento

En cuanto al desabastecimiento, la situación no es distinta, anteriormente los trujillanos contaban con varios supermercados donde se vendían productos regulados, sin embargo con el paso de los meses esto ha cambiado, ahora solo trabajan tres y hasta cuatro, y se turnan, en el lugar solo se ofrecen máximo hasta cuatro productos (en la mejor de las suertes), en el peor de los casos llegan desde las 3:00 de la mañana y obtienen dos productos.

Ante este panorama, nos acercamos a uno de los centros de abastecimiento, donde se pudo conocer que un arroz se consigue hasta en 16 mil Bs, lo cual no se adapta al bolsillo de muchos, quienes llegan con la esperanza de poder adquirir hasta dos harinas de maíz precocidas.

La señora María Cristina Rodríguez, contó que a su esposo le tocó hacer una cola desde la 1 de la mañanaal llegar quienes se encargan de recoger las cédulas, la realidad cambió, las mantuvieron retenidas hasta que quisieron, dejaron pasar de manera descarada a sus familiares y amigos, al quejarse por lo que estaba sucediendo no le permitieron comprar y lo hicieron esperar por su identificación hasta pasadas las 4 de la tarde, la razón, haberle faltado a las autoridades.

Precios por las nubes

Otras de las tantas quejas que presenta la ciudadanía, es la manera como abusan quienes ofrecen los productos en las calles, al no encontrar lo que buscan en los diversos supermercados de la ciudad, se ven en la obligación cuando pueden, de buscar por otras vías, lo cual resulta una verdadera “locura”.

María Urrecheaga apuntó “Un kilo de azúcar se volvió un lujo tenerla, puede costar hasta 26 mil Bs, si es la leche hasta 80 mil Bs. se encuentra en toda la avenida 10 de Valera, sin contar el aceite en 30 mil, el kilo de queso en 28 mil, un cartón de huevos en 46 mil, si sumamos todo esto, con sueldo mínimo y la cesta ticket, jamás alcanzamos a llenar las despensas.

Sin control

El abuso por parte de los vendedores es lo que prevalece en cada establecimiento, consumidores aseguran de qué les sirve un aumento de sueldosi de manera instantánea cada semana los costos en los productos cambian de forma exorbitante –insisten- no existe control algunola inflación se los come a diario y ya no tienen que llevar a sus hogares.

En el caso de la carne y el pollo, se ofrece en 54 el kilo de carne de segunda y el de primera en 60, en diferentes carnicerías de la ciudad, el pollo lo ofrecen despresado, lo cual implica se encuentre más costoso y solo las piezas de muslo y ala en 39 Bs el kilo.

Wendy Pérez, se encontraba en las afueras de una reconocida carnicería en Valera, señaló que puede darse el lujo de comer carne una sola vez al mes y compra medio kilo, esto lo hace con mucho esfuerzo.

Por su parte Gladys Avendaño, acotó, que no sabe lo que es consumir carne, pollo, y menos pescado, han tenido que ingeniárselas para no dejar de comer, se han dedicado a sembrar en los espacios de sus casas, para poder dar alimentos a sus hijos.

Sin empleo

Otra de la grave crisis que afecta a los trujillanos es la falta de empleo, aseguran algunos de los consultados, que debido a los incrementos en el salario mínimo, han sido víctimas de los despidos, aseguran entender la posición de los dueños de negocios, quienes se han visto en la necesidad de cerrar sus puertas por no aguantar la economía, la cual los condujo al quiebre.

Tal es el caso de la señora María Ángel, relató mantenerse con ventas de café, “tenía mi trabajo, los dueños se vieron en la necesidad de cerrar sus puertas por la crisis, hoy trabajo vendiendo café, y lo que hago no me alcanza ni para comprar un kilo de tomates.

Habla el ciudadano

Luis Robles “En mi casa solo se come yuca, plátano o apio, estos tres alimentos suplen a la arepa, antes lograba engañar al estómago con cualquier tipo de charcutería y se agregaba al arroz, ahora ni arroz se puede comprar por lo costoso que está, los pobres estamos más pobres y nos iremos muriendo de hambre lentamente

Luz Avendaño “La situación está muy difícil, no hay quien imponga el control en los precios, estamos desasistidos en su totalidad, no sé lo que es comer como antes

Gladys Avendaño no sé lo que es consumir carne, pollo, y menos pescado, hemos tenido que ingeniarnos para no dejar de comer, nos hemos dedicado a sembrar en los terrenos de mi casa, para poder dar alimentos a nuestra familia”

María Ángel “tenía mi trabajo, los dueños se vieron en la necesidad de cerrar sus puertas por la crisis, hoy trabajo vendiendo café, y lo que hago no me alcanza ni para comprar un kilo de tomates

El Tiempo de Valera

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