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Rafael Guerra Ramos: De contundente victoria a “victoria de m…”

Chávez fue sorprendido por la derrota en el referendo de 2007. En 2015, la camarilla militar civil que le heredó el mando también fue sorprendida, esta vez por la abrumadora victoria popular que le dio a la oposición la mayoría del parlamento. Pero así como Chávez convirtió su derrota en lo que calificó, desdeñosa y procazmente, “victoria de mierda” de la oposición, ahora 10 años después, se repite la hazaña castrista-chavista.

A raíz del contundente triunfo opositor se dispararon los mecanismos de la arbitrariedad y del ventajismo del régimen para convertir en “m” esa victoria: el despojo de la representación parlamentaria indígena; hostigamiento sistemático, cerco y obstrucción de la AN; postergación y adulteración inconstitucionales de las elecciones previstas para el 2016; anulación del exitoso plebiscito del 16 de julio; la inconstitucional convocatoria y fraudulenta elección de la constituyente; la elección de gobernadores con un árbitro sometido a la voluntad e intereses del régimen.

Merece mención especial la constituyente. Sin duda alguna, una jugada maestra del ingenio totalitario cubano, montada y conducida con dos pilares fundamentales: el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral. La constituyente, dotada de poderes supraconstitucionales, cumple con la misión de institucionalizar y garantizarle larga vida al totalitarismo. Todas las arbitrariedades e ilegalidades tienen el abrigo de su poder supremo. Ahora mismo, el CNE está convocando atropelladamente la misma ruta electoral fraudulenta del proceso para las municipales.

Complejo cuadro de problemas que exige sindéresis, esfuerzo reflexivo, análisis, orientaciones claras y certeras del colectivo dirigente de la oposición. Pero este hoy padece la más aguda y perversa de las crisis desde que fue creada la MUD. El país reclama su inmediata recuperación del desconcierto, salir a combatir el desaliento, a reactivar el ánimo de lucha y colocarse de nuevo al frente.

No es momento de enfrascarnos en buscar al culpable, de inculpaciones y de recriminaciones recíprocas. Lo que corresponde es desentrañar causas y formular salidas. Como dice Mons. Pérez Morales, “Venezuela se nos está cayendo a pedazos. Exige un gran esfuerzo unitario…”.

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