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Luis Vicente León: El lomito y el pellejo

Escribí este artículo hace varios años y cuando fui a escribir esta semana me topé con él y pensé que no valía la pena escribirlo otra vez. Entonces comparto lo que veía en aquel momento, que es lo mismo que veo hoy, sólo que peor.

“La economía del país está desequilibrada y el gobierno no ha podido entrarle al hueso. El lomito lo conseguimos en el cuadrilátero de las razones que causan el  desabastecimiento y la inflación. La primera esquina: No hay productos porque no hay dólares, y no hay dólares fluidos porque el mecanismo de control cambiario colapsó desde hace rato y el empecinamiento de sostenerlo a toda costa le cuesta a la nación miles de millones de dólares regalados. (Ahora agreguemos que el precio del petróleo es más bajo y la producción petrolera cae al ritmo de 200 mil barriles diarios por año, con lo que los ingresos petroleros se contraen dramáticamente).

En la segunda esquina conseguimos los controles de precios. Es obvio que tratar de impedir el crecimiento de los precios de manera compulsiva es equivalente a evitar que salga el vapor de la olla tapando el huequito y no apagando la candela. No es de extrañar que luego de 10 años de control de precios, la inflación alcance más de 45%, (y eso, que era un problema grave entonces, ahora es una inflación que el próximo año ocurrirá en un sólo mes, en una economía que corre precipitadamente a la hiperinflación).

En la tercera esquina tenemos la caída en la producción de las empresas estatales. Dejando de lado los elementos filosóficos que rebaten la estrategia expropiadora, el caso venezolano es como ese tumor perfecto que consigue el patólogo en una autopsia y puede tomarle fotos para mandarlas a la próxima edición del Journal of Cancer. ¿Qué debate se puede plantear sobre las expropiaciones de las empresas venezolanas, si todo muestra su deterioro brutal? ¿Cómo defender la expropiación de Sidor ante los resultados que saltan a la vista? ¿Hay alguien capaz de defender la expropiación de Agroisleña? ¿Quién se levanta a defender la idea de expropiar las empresas lácteas?

Finalmente, en la cuarta esquina conseguimos una Ley del Trabajo cuyo mérito es el desbalance total en la relación patrono-trabajador y la eliminación de los estímulos para la producción, la eficiencia y la productividad. Es esta Ley la que explica por qué es imposible tener las cajas de los supermercados llenas. La que estimula los conflictos que han mantenido cerradas muchas plantas del país en el medio del drama del desabastecimiento. (Agreguemos en este caso que la inflación pulverizó el ingreso de los trabajadores y la desconfianza expulsa del país a los trabajadores de todos los estratos, buscando una mejor vida en prácticamente cualquier otra parte del mundo).

Ahí está el lomito. El problema es que atenderlo se volvió esquivo. Los conflictos internos  impiden a la parte más racional del gobierno avanzar y no teniendo la fuerza política suficiente, ni la capacidad para pedir a la gente que postergue gratificaciones, todo apunta al precipicio.

Las fuerzas pragmáticas del chavismo luchan por la supervivencia. Pero mientras tanto, el gobierno decide tirarle pellejo a la galería, cerrando comercios por ‘especuladores’, apresando empresarios por ‘abusadores’, expropiando empresas sin divisas por ‘acaparadores’, expulsando diplomáticos por ‘conspiradores’ o multando medios (o dejándolos sin papel como a Tal Cual) por ‘informadores’. Vendrán después muchas promesas para comprar futuro. El problema es que el maquillaje puede mejorar el lomito, pero el pellejo… siempre es pellejo y suele ensuciar, engordar y tapar las arterias a menos que le agregues una medicina para controlar el colesterol, que por cierto… tampoco hay”.

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