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Gustavo Coronel: El molurisco, nueva especie política venezolana

 

Nos equivocamos cuando pensamos que la degradación de la sociedad venezolana se explica solamente por la existencia de un componente criminal, el chavismo, claramente separado de la Venezuela digna. La realidad es que entre el chavismo y la oposición democrática existe una ya numerosa interfase integrada por oportunistas, cobardes o traidores a los principios democráticos, la cual complica la lucha de la Venezuela digna, ya que estos integrantes de la interface se mimetizan como defensores de la democracia para avanzar en sus agendas personales.

Uno lee la definición física de interfase y puede comprender lo que está pasando en Venezuela en el orden social. Dice así:

Se denomina interfase a la zona de separación entre dos fases o medios diferentes, como por ejemplo, agua/aire, metal/disolución, agua/disolvente orgánico, que corresponden respectivamente a interfases líquido/gas, sólido/líquido y líquido/líquido. Esa zona de nadie, o frontera, tiene una enorme importancia en el estudio de una gran cantidad de procesos físicos y químicos, ya que en ella ambas fases pierden sus propiedades características y aparecen nuevas fuerzas que son muy diferentes a las existentes en los medios por separado, lo que da lugar a nuevas estructuras y ordenaciones de compromiso entre las que demandan ambos medios.

Aunque esta es una definición físico-química revela con sorprendente claridad lo que está pasando en la sociedad venezolana. Entre el chavismo y la oposición, grupos  claramente diferenciables, ha aparecido una interfase que comparte algunas de las propiedades de uno y otro grupo pero que desarrolla sus propias características, ya que posee agendas, ambiciones y propósitos diferentes a los unos o los otros. No son, como decía, Joselo ni “mariscos” ni “moluscos” pero una nueva clase que podría denominarse Moluriscos, la cual posee los instintos autocráticos y rapaces del chavismo mezclados con las pretensiones democráticas y populistas de pseudo-líderes tradicionales,  quienes aspiran al poder y a participar del saqueo de los bienes nacionales.

Los miembros de esta interfase predican, por conveniencia, la participación electoral, aunque cuando saben que ir a ella bajo las reglas del chavismo valida al narco-régimen y le da aspecto de legitimidad a lo que es un gran crimen contra el país. Algunos de ellos llegan a pactar en secreto con el chavismo, obteniendo alguna modesta parcela de poder como contraprestación de sus esfuerzos en pro del régimen. El resultado será un gobernador arrodillado frente al chavismo, o un alcalde mediatizado, quienes dependerán de los dineros que le suministre o le niegue el narco-régimen y, por lo tanto, no podrá jamás ejercer el papel que una oposición genuina debería ejercer.

Uno que otro de estos miembros de la interfase se preparan para acudir a una contienda “presidencial”, a fin de hacerle contrapeso a cualquier candidato presidencial realmente democrático, contribuyendo así a la sobrevivencia del chavismo, grupo al cual se irán pareciendo cada día más. Empresas “encuestadoras” al servicio del chavismo, como Hinterlaces, ya apuntan – hoy mismo – , ver: http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=86347 , a un miembro de la interfase, un molurisco (mitad molusco, mitad marisco)  como probable candidato presidencial de “oposición”. Otro de ellos, hoy candidato a Gobernador del Zulia en traición al candidato de verdadera oposición desconocido por el narco-régimen, será otro que tarde o temprano se lanzará a ser candidato presidencial de los moluriscos.

Esta interfase que no es ni chavismo ni oposición sino todo lo contrario pretende reemplazar en el poder al chavismo, manteniendo muchas de sus características trágicas. Representa, por lo tanto, un enemigo más para una oposición que debe ser contundente e intransigente, tanto con el chavismo como con los pseudos demócratas que nadan entre dos aguas.

 

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