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Néstor Francia /Análisis de Entorno: Derecha paradójica (06-11-2017)

El presidente de la Asamblea Nacional en desacato, Julio Borges ha dicho de la decisión del TSJ en torno al primer vicepresidente de ese cuerpo, entre otras cosas, que es “política”. Tiene razón, se trata de una acción política que los revolucionarios esperaban hace tiempo. Por supuesto, Guevara no es un perseguido político sino un delincuente incurso en faltas graves al ordenamiento legal venezolano, como es, por ejemplo, la instigación pública a la violencia. Es precisamente la defensa de la Revolución la razón política de la solicitud del máximo tribunal de la República. Acaso Borges está poniendo sus barbas en remojo, él mismo es candidato firme a seguir los pasos de Guevara. Es algo que igualmente están esperando los revolucionarios venezolanos.

El diputado del partido fascista Voluntad Popular Juan Andrés Mejía, el mismo de Freddy Guevara, afirmó que “quedó claro que no existe la separación de Poderes en Venezuela y que al gobierno no le importa la Constitución”. Esta es la conducta paradójica consuetudinaria de la derecha venezolana. Hace menos de tres meses violaban todas las leyes y ahora se transforman en “legalistas” de ocasión queriendo aprovecharse de los resquicios que les brinda el sistema de democracia burguesa que aún impera en Venezuela.

Mejía argumentó que es la Asamblea Nacional la única autorizada por la Constitución para levantar la impunidad a un diputado. Pero resulta, primero que nada, que la AN no tiene en este momento capacidad ninguna, pues está declarada en desacato por el TSJ. Es bueno recordar que con respecto a este tema, nosotros hemos mostrado nuestro desacuerdo con la figura de la inmunidad parlamentaria. La razón que se esgrime para mantener este adefesio legal es que así se protege a los parlamentarios de medidas arbitrarias o autoritarias de algún gobierno. Conocemos la experiencia en la Cuarta República, cuando el gobierno de Rómulo Betancourt allanó sin muchos remilgos ni vericuetos legales la inmunidad de los diputados de izquierda, y luego los persiguió y encarceló. Un gobierno autoritario no se va a someter a la Constitución, por eso es autoritario. La patente de corso que da la inmunidad parlamentaria no tiene justificación.

Otro elemento que presenta el caso es el refugio que ha dado el gobierno de Chile en su embajada al delincuente Guevara. La deriva hacia la derecha de la presidenta Bachellet la ha llevado cada vez más a los brazos del imperialismo y de los sectores más retrógrados de América Latina. A lo interno de Chile, es un gobierno reaccionario y muy impopular que parece terminará, lamentablemente, devolviendo el poder a los grupos empresariales que lidera Sebastián Piñera.

La embajada de Chile se ha convertido en un destino privilegiado de los delincuentes políticos en Caracas. De allí el fuerte rechazo de nuestro canciller Arreaza tras la medida de “protección” acordada por esa embajada.

La catadura del fascista Freddy Guevara ha sido dejada claro por el dirigente socialista Diosdado Cabello, quien aseveró que “El cobarde de Freddy Guevara, empujó jóvenes a la violencia, al terrorismo y a la muerte, ahora huye, los deja solos, no da la cara, qué pena”, y también: “Del arrogante Freddy Guevara diciendo que al rrrrregimen le quedaban horas, solo queda la estela del cobarde que no asume sus propios actos!”,

Por supuesto, todo el que es solicitado por la justicia tiene la potestad, y en algunos casos hasta el deber de intentar escapar. Lo que asquea de este caso es que Guevara lanzó a muchos jóvenes a una aventura sin destino, y después se puso, como si nada, en modo electoral olvidando olímpicamente a sus víctimas, los que murieron y los que terminaron presos. De verdad que esta es una derecha paradójica.

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