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Paradise Papers: 10 claves para entenderlos

¿Qué son los Paradise Papers?

Es el nombre de una investigación periodística liderada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y el diario alemán Süddeutsche Zeitung, y compartida con 96 medios internacionales; entre ellos, LA NACION, The New York Times, The Guardian, BBC, Le Monde y El Confidencial de España. En total, más de 380 periodistas de 67 países analizaron 1,4 terabytes de información durante un año.

Se basa en una filtración múltiple de 13,4 millones de documentos provenientes de dos grandes estudios jurídicos dedicados a proveer servicios ‘offshore’: Appleby, fundada en las islas Bermudas, y Asiaciti Trust, de Singapur. Pero también abarca información de 19 registros societarios: Antigua y Barbuda, Aruba, Bahamas, Barbados, las islas Bermudas, Islas Caimán, Dominica, Granada, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, Isla de San Vicente y Trinidad y Tobago; Labuán; las Islas Cook, Islas Marshall, Samoa y Vanuatu; Malta y Líbano.

¿Qué son y a qué se dedican Appleby y Asiaciti?

Appleby es un estudio jurídico fundado en las islas Bermudas hace a fines del siglo XIX, y que ofrece servicios ‘offshore’ a sus clientes. Cuenta con oficinas en diez países con baja o nula fiscalidad y absoluta opacidad, como las islas Caimán, Islas Vírgenes Británicas, la isla de Man, las islas Seychelles o Hong Kong. Integrante del llamado “círculo mágico offshore”, es decir, el selecto grupo de los nueve bufetes más prestigiosos que proveen servicios ‘offshore’, los clientes de Appleby suelen ser millonarios con más de US$ 30 millones y multinacionales.

Por su parte, Asiaciti Trust también es un estudio jurídico que crea compañías y estructuras fiscales opacas, con sede central en Singapur y oficinas en Samoa, San Cristóbal y Nieves.

¿Qué información aparece en los Paradise Papers?

Los 13,4 millones de documentos que conforman los Paradise Papers exponen cómo multinacionales, millonarios, celebridades y financistas ocultaron activos y movieron fortunas lejos de los controles tributarios. Entre otros, desde la reina Isabel hasta miembros del gabinete del presidente Donald Trump, y desde cantantes como Bono y Shakira, a corporaciones como Glencore, Apple, Nike y Facebook.

En términos generales, Estados Unidos es uno de los focos centrales de la filtración. Más de 31.000 clientes individuales y corporativos de Appleby provenien de ese país o informaron direcciones en ese país. Los siguen, en cantidad, nacionales del Reino Unido, China y Canadá.

¿Qué significa ofrecer “servicios offshore”?

Appleby y otros estudios jurídicos similares -como Mossack Fonseca, protagonista de los “Panamá Papers” en 2015- se dedican a crear entramados societarios complejos que le permiten a sus clientes ocultar su identidad, optimizar su situación fiscal o, incluso, evadir impuestos. Para eso, recurren a sociedades, “trusts” y fundaciones.

En ese sentido, una sociedad “offshore” es cualquier entidad jurídica creada en un paraíso fiscal, pero cuya actividad -si la tiene- se realiza fuera de la jurisdicción en la que se registró. Puede destinarse a la compra de activos -como inmuebles- u operar cuentas bancarias en secreto.

¿Qué información contienen esos 19 registros?

Junto a los documentos de Appleby y Asiaciti Trust, la filtración incluye seis millones de documentos de los registros societarios de 19 paraísos fiscales. Con diversos grados de profundid y precisión, estos documentos administrativos incluyen información sobre los accionistas, administradores y representantes legales de estas compañías.

¿Los registros societarios no son públicos?

En ciertos países, sí; en otros, hasta cierto punto; y en otros más, no. Por eso se considera que esas jurisdicciones son opacas. Es decir, que no cumplen con los estándares mínimos de publicidad. Y ninguno de los 19 registros que integran los Paradise Papers se destacan por su transparencia.

¿Es ilegal utilizar una sociedad offshore?

No. Recurrir a una sociedad offshore o abrir una cuenta bancaria en un paraíso fiscal no es, en sí misma, una actividad ilícita. Pero si el “beneficiario final” de esa operatoria no declara su dinero o cualquier otro activo a las autoridades tributarias de su país, puede incurrir en los delitos de evasión o lavado, entre otras figuras penales.

En esa línea, un informe del Banco Mundial determinó que “en la gran mayoría de casos de corrupción, financiación del terrorismo, lavado de dinero y fraude, los vehículos corporativos (ya sean compañías, fideicomisos o cualquier otro tipo de estructura) se utilizan para esconder la identidad de las personas involucradas en la corrupción”.

¿Por qué publican ciertos nombres si su operatoria es legal?

Hay varios motivos por los que se decidió publicar ciertos nombres: porque el sujeto es una persona políticamente expuesta (PEP), porque hay un claro interés público, porque el caso en sí es noticiable, porque en ciertos casos hay indicios de incompatibilidad, porque el contexto político internacional avanza contra los paraísos fiscales (al punto que el G-20 impulsa desde hace años por reducir o, incluso, eliminar la operatoria secreta que impera en esos paraísos fiscales), porque ciertas personas o empresas están sujetas a investigación judicial o administrativa, y porque ciertas personas o empresas son contratistas o concesionarios públicos, entre otros.

¿Cuál es la diferencia entre Appleby y Mossack Fonseca?

Ambos estudios jurídicos ofrecen los mismos servicios offshore, aunque varía la calidad de sus prestaciones y clientes. Así, mientras que Mossack Fonseca se concentró en constituir sociedades y abrir cuentas bancarias, Appleby también ofrece la planificación fiscal a sus clientes. Mossack y Appleby se mueven, además, en círculos sociales distintos, ya que los clientes del segundo bufete son más exclusivos, integrantes de la élite global.

¿Qué diferencia a Paradise Papers de Panamá Papers?

La investigación sobre la operatoria y los clientes de Mossack permitió vislumbrar, por primera vez, cómo funciona el mundo offshore por primera vez. Ahora, los Paradise Papers brindan una oportunidad de comprender cómo las grandes fortunas y multinacionales reducen o eluden sus impuestos, con la ayuda de abogados prestigiosos y la complicidad de las autoridades de 19 jurisdicciones que mantienen en secreto sus actividades.

Con información de El Confidencial (España) y The New York Times (Estados Unidos)


El equipo argentino que trabajó Paradise Papers con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) fue integrado por Hugo Alconada Mon, Maia Jastreblansky, Iván Ruiz y Ricardo Brom por el diario LA NACION. También por Mariel Fitz Patrick (América), Emilia Delfino (Perfil) y Sandra Crucianelli

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