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Ylich Carvajal Centeno: La lucha por la locha

Es inútil pedirle al Gobierno nacional las “medidas económicas” por las que muchos, incluyendo a los chavistas, claman angustiosamente porque a estas alturas de la crisis las soluciones no pueden ser, exclusivamente, de tipo económico.

Piénselo bien ¿Cuáles podrían ser esas “medidas” en el ámbito monetario, fiscal, financiero que puedan revertir la dolarización forzosa de la economía venezolana a través del llamado Dólar Today que es, a todas luces, una ametralladora económica usada con fines políticos? La crisis venezolana se expresa en lo económico pero su génesis es política y ética.

El gobierno del presidente Nicolás Maduro ha diseñado una ruta para salir de la crisis desde el ámbito de lo político: las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), las de gobernadores, ahora las de alcaldes para cerrar con la tan esperada elección presidencial de 2018, mientras, insiste en el dialogo con los factores de la oposición con la facilitación del presidente de la República Dominicana. Hasta ahora la ruta ha tenido éxitos importantes pero no garantiza por si sola que resuelva la situación económica aun teniendo éxito hasta su último tramo.

Las fuerzas económicas que imperan en Venezuela recurrieron a la dolarización forzosa y en grado extremo, inflacionario, de la economía nacional porque es la única arma eficiente que tienen contra el Gobierno que están tratando de derrocar desde 2002 ¿qué puede hacernos pensar o creer que un conjunto de nuevas elecciones serían reconocidas por la casta empresarial nacional y extranjera que tiene fuertes intereses en el país y que evidentemente controla su economía?

La democracia liberal burguesa y miren que no el llamado socialismo sino la democracia representativa del tipo estadounidense advierte del peligro para la democracia misma que el ámbito de lo económico se imponga decididamente sobre el de los ciudadanos y sus derechos y deberes, es decir, sobre el político. La prueba irrefutable de que los Estados Unidos vive una profunda crisis de su cultura política es que por vez primera el presidente proviene del sector de la alta empresa y llegó al cargó haciendo abusivo uso de esa condición.

Más aún, la respuesta de las fuerzas neoliberales a las crisis sociales y políticas surgidas en todos los países del continente tras su estruendoso fracaso en esos ámbitos ha sido desplazar a los políticos y promover las candidaturas de empresarios a presidentes de las repúblicas como Mauricio Macri, Pedro Pablo Kuczynski, Juan Manuel Santos, Sebastián Piñera y Guillermo Lasso, quien fue derrotado por Lenin Moreno quien ahora ha asumido en parte el programa de gobierno propuesto por Lasso.

En esa crisis global del neoliberalismo en el hemisferio se inserta la nuestra y eso explica acciones del tipo cayapa de presidentes-empresarios contra el presidente Maduro que se ha dado en llamar el Grupo de Lima, el cual prescindió de la OEA, es decir, de las formalidades políticas que las democracias liberales del hemisferio han creado para sus fines.

Tras los resultados de las elecciones de gobernadores en Venezuela pareciera estarse creando el siguiente escenario: unos factores de oposición liderados por Henry Ramos Allup, Henry Falcón y probablemente Manuel Rosales que podrían buscar una candidatura en ese estilo del empresario-presidente, como, por ejemplo, la de Lorenzo Mendoza, y otro sector de la oposición en el que quedan Enrique Capriles y Leopoldo López aislándose en la violencia, el abstencionismo y el discurso de la dictadura que les dictan desde el Grupo de Lima.

Tras el descalabro de la MUD es improbable que haya unas primarias en la oposición para elegir el candidato presidencial, pero como me niego a creer que puedan ser tan erráticos y obcecados como para lanzar más de uno o que los factores extranjeros no se lo permitirán, es probable que termine imponiéndose una candidatura fuera de los partidos de la oposición, que se vea de consenso y transición y quien por ahora parece poder jugar ese rol es Mendoza, el empresario.

¡Entonces! ¿Cuáles son esas “medidas económicas” que como las del aumento constante de sueldos y salarios no sea vapuleada por las fuerzas empresariales que gobiernan de facto la economía venezolana? Es una guerra como la llamó el presidente Maduro.

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