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Gerónimo Figueroa Figuera: Unidad sólida y un estadista de verdad

Para resolver la crisis económica, política y social que vive Venezuela, es necesario una unidad nacional sin patas cojas y dudosas, con un verdadero estadista que asuma las riendas del país con valentía para cuando tenga que tomar decisiones de envergadura lo haga sin tener que voltear para los lados para ver quien lo está mirando, que tenga guáramo para decir a los venezolanos sin titubeo porque toma las decisiones, por muy dolorosas que sean, que demuestre ser un líder y no un vulgar populista que está midiendo los costos y alcances políticos para sacarles provecho a favor de grupúsculos ni personales.

Es necesario que sea una persona que tome decisiones sin titubear para resolver la crisis de la inseguridad para frenar la matazón, que estimule la producción nacional para terminar con la escasez de alimentos y terminar con las inclementes colas de venezolanos frente a supermercados. Que deje de utilizar el BCV para imprimir billetes inorgánicos que aceleran la inflación que liquidó los salarios y el poder adquisitivo de los venezolanos.  Un estadista que sea un presidente de verdad, que no se esconda detrás de bastidores echándole la culpa de lo que pasa a los demás, sin asumir sus propias responsabilidades en la crisis.

Ese líder para tomar las decisiones debe ser un verdadero estadista que no esté pensando en las próximas elecciones sino en las próximas generaciones, debe ser consecuente de manera probada con la causa de los venezolanos, que no hable palante y patras, que un dia diga que no reconoce la prostituyente y el siguiente dia por intereses personales o partidistas, para justificar los atropellos del régimen diga que esa vaina es una realidad.  Debe ser una persona que no cambie el discurso por conveniencias transitorias ni que utilice las palabras UNIDAD y SOLIDARIDAD como un comodín para sus propios intereses. Que tome decisiones sin mirar los costos políticos.

Igualmente es necesario que haya un gran consenso nacional entre todos los factores democráticos de Venezuela, incluyendo los disidentes del chavismo porque en esa disidencia, además de no ser marcianos que junto a su familia viven la tragedia que nos azota a todos por igual, especialmente la inseguridad, la escasez de productos de toda clase y la alta inflación que dispara los precios, hay quienes en alguna oportunidad militaron en AD, Copei, el MAS y otros partidos políticos que tienen en su ADN la cultura democrática que no se borra tan fácilmente, y que quieran integrarse a la recuperación del país.

Sabemos que no será fácil ni rápido, pero sin ninguna duda cuando esa vaina comience a funcionar, la situación mejorará progresivamente para beneficio de todos, especialmente las nuevas generaciones. Las inversiones y capitales que en este momento están renuentes a venir porque no creen en Nicolás Maduro y su régimen, al ver que hay un cambio de sistema y mucha voluntad para corregir las cosas, vendrán solos, sin que nadie los vaya a buscar, porque nuestro país lo que tiene de sobra es fortaleza a todos los niveles, especialmente en su reserva y formación de recursos humanos.

Por lo tanto y sin que quede nada por dentro, Venezuela necesita una nueva plataforma unitaria  con inclusión de todos los sectores de la sociedad venezolana y no solo de partidos políticos, capaz de enviar señales a la comunidad internacional diciendo que quienes están al frente del nuevo movimiento de UNIDAD están comprometidos con la liberación de Venezuela, y no con la intención de mantener a Nicolás Maduro en el poder, y que vaya más allá de la MUD que siempre fue manejada por los directivos de cuatro partidos que se autoproclamaron dueños de las decisiones sin consultar al resto de las organizaciones integrantes.

Una unidad donde no haya codazos ni zancadillas de unos contra otros, que los actores a nivel de dirigencia entiendan y comprendan que primero hay que recuperar la democracia para luego poner a marchar al país con un proyecto de país con credibilidad a nivel nacional e interna, que no sea un mamotreto para salir del paso en un momento electoral.

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