Inicio > El pizarrón de Fran > El pizarrón Opinión > Guillermo Ortega: Economía y finanzas

Guillermo Ortega: Economía y finanzas

¿Cuál es el nivel de deuda sostenible? ¿Cuál es la reducción en el monto de deuda que puede esperarse de un proceso de reestructuración? Responder a esas preguntas requiere una combinación de economía y finanzas que a veces no es fácil encontrar.

Hay una dimensión macroeconómica, que requiere análisis de sostenibilidad y consistencia, y otra financiera que usa mucho de teoría de formación de precios en activos y funcionamiento de los mercados financieros. Hasta hace relativamente poco la economía y las finanzas estaban totalmente divorciadas. Un viejo teorema en finanzas, referido como el Modigliani-Miller, básicamente sostiene que no importa cuál es la combinación de deuda y patrimonio para determinar el valor de una empresa, tiene implicaciones muy importantes para las finanzas públicas.

Una de ellas, para el tema de la deuda, tiene que ver con la relación entre los flujos de ingreso y los niveles activos o pasivos, asuntos que en economía a veces genera muchas confusiones. En el pasado, los economistas pensaban tema como la deuda pública, como un asunto exclusivamente referido al esfuerzo fiscal necesario, hoy en día cualquiera que se aproxime a ese asunto tiene que prescindir de los viejos enfoques.

Afortunadamente, ese rezago entre macroeconomía y finanzas se ha cerrado bastante en tiempos recientes. Hoy por ejemplo no es posible entender fenómenos como las crisis financieras solo a través de los flujos macroeconómicos tradicionales, lo que ocurre con el producto o los resultados del sector externo. Es muy importante entender los acervos de activos y pasivos y su formación de precios.

Algunos errores se comenten por no entender conceptos básicos. Tomemos por ejemplo el cálculo de la reducción de deuda basado en un objetivo de deuda/producto. Es cierto ese cálculo tiene un valor informativo, pero se basa en la comparación de números definidos en dimensiones muy diferentes. A nadie en finanzas se le ocurriría dividir un pasivo, exigible en diferentes fechas, entre el ingreso corriente para sacar alguna implicación del nivel de sostenibilidad de la deuda. En todo caso, la comparación relevante debería en principio hacerse en términos de magnitudes equivalentes, midiendo la deuda a precios de mercado.

El hecho de que la deuda tenga un determinado precio, hoy en promedio la deuda venezolana se transa a cerca de 30% de su valor facial, tiene implicaciones para deudores y acreedores. Los acreedores tienen un activo sobre la cual tienen de hecho registrada una importante pérdida, los deudores al final pueden aprovecharse de esos descuentos para repagar su deuda con un importante descuento. Esto funciona para las dos puntas del mercado. Pensar que a esos precios no haya posibilidades absolutas de negociación es desconocer que ya existe un mercado.

A veces da la impresión de que se sobrestima el tema de la deuda. Es de nuevo el teorema Modigliani-Miller, el valor de esos activos es más bien el flujo de ingresos que ellos puedan generar. Venezuela requiere mucho más que reestructurar, una estrategia de manejo de activos y pasivos es un tema entre otros en la agenda y para avanzar necesita estar sincronizado en una estrategia global Cómo permitir que la economía pueda retomar su enorme potencial decrecimiento, requiere reformas en cuanto al Estado, vinculadas a la estructura de ingresos y gastos, al manejo de activos y pasivos, pero también una reforma radical en la estructura de incentivos en el sector privado, acostumbrado a la adicción a los dólares baratos.

Te puede interesar

Compartir