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Néstor Francia / Análisis de Entorno: Diálogo difícil (13-11-2017)

Ya estamos de regreso de nuestro reciente viaje. Desde hoy se normalizan enteramente las entregas diarias de nuestro Análisis.

De nuevo el tema del diálogo político toma protagonismo. La política de promoción de ese diálogo es una línea correcta del Gobierno Bolivariano. Las condiciones para que el diálogo en Venezuela sea eficiente han cambiado un tanto, aunque no todo lo que se necesita como para hacernos demasiadas ilusiones. Las recientes derrotas opositoras (y la que se avizora el 10 de diciembre, al menos al nivel de las alcaldías, y probablemente también en Zulia, aunque ahí nunca se sabe) han profundizado la división de la derecha y los sectores menos extremistas están forzando a la negociación, acaso pensando en que les conviene entrar en una nueva dinámica política que les facilite el alcance de su objetivo ulterior, el derrocamiento de la Revolución Bolivariana.

El diálogo político ha dado recientemente resultados visibles, como los que se infieren de la rehabilitación de Manuel Rosales y la excarcelación de Yon Goicoechea, ahora candidatos para las elecciones del 10-D. Esto tiene consecuencias positivas, como la legitimación fáctica, de parte de sectores opositores, de la institucionalidad venezolana, incluidos el TSJ, el CNE y la Asamblea Nacional Constituyente. Rosales, particularmente, ha aceptado la anulación de la elección de Juan Pablo Guanipa, por razones de desacato, un hecho que denota las claras diferencias en los caminos que van tomando los distintos factores de la derecha criolla. Por supuesto, no es sensato creer que no volverán a reunirse en el intento de derrocar la Revolución. Eso ocurrirá más temprano que tarde. Pero eso, por ahora, es harina de otro costal.

El mayor obstáculo para que el diálogo político concluya en resultados más amplios y permanentes es que sigue involucrada la feroz lucha por el poder en nuestro país. De ahí que la derecha esté haciendo punto de honor de algunos asuntos, para tratar de forzar acuerdos que le faciliten la tarea de tomar el mando en Venezuela. Uno es, por ejemplo, la elección de un CNE “imparcial” o “independiente”. Realmente lo que quieren es que haya un CNE a su servicio, con lo cual se instalaría en Venezuela, una vez más, la práctica de las marramucias electorales permanentes. Esto no lo va  a aceptar el chavismo, ni pendejo que fuera, lo cual deja en claro el hecho de que recientemente la ANC ratificó en sus cargos a tod@s los rector@s del máximo ente electoral.

Otra cosa que exige la oposición y que luce imposible es que se le devuelvan sus atribuciones a la Asamblea Nacional, lo cual sería como echar al pote de la basura a la mismísima ANC y abrir paso a un conflicto institucional insoluble, pues entonces la derecha legitimaría a su patético “Tribunal Supremo de Justicia en el exilio”, al que acaban de echar de la OEA, aunque de una madera “modosita” para no exagerar. También nombraría a su CNE y a todos los integrantes del Poder Ciudadano. Una reconsideración del papel de la Asamblea Nacional estaría condicionada reconocimiento del carácter plenipotenciario de la Constituyente, que podría así liquidar cualquier pretensión de generar un conflicto institucional. Nada de esto luce fácil.

Otro tema de la derecha para el diálogo tiene que ver con el caso de los políticos presos. En Venezuela se han venido dando liberaciones de presos por razones “políticas” desde hace tiempo. Los casos más recientes se conocen, como el de Goicoechea. Sin embargo, el concepto de amnistía no puede estar por encima del de justicia, sobre todo porque los factores extremistas de la oposición no han desistido de sus planes violentos, solo los han postergado como resultado de la estridente derrota del plan guarimbero de 2017. Está el caso, por ejemplo, de Leopoldo López, que llegó a acuerdos con el Gobierno para luego violarlos, después que se le había otorgado el beneficio de casa por cárcel. Este es un caso emblemático, porque López es un delincuente reincidente a quien ya se perdonó una vez. Recordemos que fue un actor importante del golpe de Estado de abril de 2002. Todos lo vimos celebrando con Napoleón Bravo el 12 de abril a primera hora de la mañana, en el programa que este conducía en Venevisión. López es responsable por muertes de entonces y muertes de ahora, es muy difícil que el pueblo revolucionario entienda que se le perdone otra vez.

Según noticias recientes, la oposición sigue poniendo obstáculos al diálogo, como el que fundamentan en la participación de países garantes de los acuerdos. Nuestro Gobierno, por su parte, ha reiterado que propone un diálogo sin condiciones previas, en el que la primera tarea sería la negociación de una agenda y otros asuntos procedimentales.

La próxima sesión de diálogo está prevista para el miércoles 15 de noviembre, pasado mañana ¿Qué hará finalmente la MUD? Hay además otros temas atinentes al diálogo político, pero dejémoslo hasta aquí por el día de hoy.

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