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Néstor Francia / nálisis de Entorno: Reunión informal (14-11-2017)

Néstor Francia / nálisis de Entorno: Reunión informal (14-11-2017)

Ante el fracaso estrepitoso de sus lacayos en Venezuela, en medio de contundentes derrotas, divisiones internas y desmoralización total de sus fuerzas sociales, el imperialismo ha optado por tratar de llevar al límite la presión internacional contra nuestro país, con el auxilio de su ejército de aliados, lacayos y agentes en el mundo. Hay varios hechos que respaldan esta aseveración.

Los cancilleres de la Unión Europea adoptaron ayer una serie de medidas en ese sentido. Las medidas contemplan un “embargo de armas y material relacionado que podría usarse para la represión interna, así como un marco legal para la prohibición de viajar y la congelación de activos” para “responsables de las violaciones de derechos humanos en el país”. Con descarado cinismo e hipocresía, el canciller español Alfonso Dastis aseveró que “Todo lo que hacemos está orientado a incentivar a la celebración del diálogo entre el gobierno y la oposición”.

También metió sus narices el director ejecutivo adjunto para las Américas de Human Rights Watch (HRW), Daniel Wilkinson, quien afirmó ayer que “Estamos muy preocupados, ya no queda ninguna fachada de la democracia allá y realmente es desesperante”.

Entretanto, según detalló la Casa Blanca en un comunicado, el vicepresidente gringo y el jefe de la diplomacia vaticana Piero Parolin dialogaron sobre la “crisis” en Venezuela.

También el día de ayer, la calificadora estadounidense Standard & Poors rebajó la deuda soberana de Venezuela en moneda extranjera a “default”, un paso más en el intento de bloquear financieramente a nuestro país.

Toda esta ofensiva concentrada en un solo día no tiene nada de casual. Coincide con la “reunión informal” del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Venezuela que se realizó ayer mismo y precede al nuevo intento de diálogo promovido por los gobiernos de Venezuela y de República Dominicana. Forma parte de un plan evidente, orquestado, que pretende sustituir a la inepta y fracasada oposición criolla con el injerencismo abierto y creciente en nuestros asuntos internos.

Tras intentar sin éxito el pasado mayo introducir la cuestión de Venezuela en la agenda del Consejo de Seguridad de la ONU, el Gobierno estadounidense organizó la reunión informal de este órgano para volver a poner sobre la mesa los supuestos abusos de Maduro y la necesidad de una reacción internacional. Tal como aseveró el embajador boliviano ante la ONU, Sacha Llorenti, “Estados Unidos está tratando de meter por la chimenea lo que no ha podido meter por la puerta”. El embajador, con acierto, calificó el encuentro como “un espectáculo mediático”. En realidad, los efectos de la tal “reunión informal” no se reflejarán en ninguna  resolución o acción específica contra Venezuela, es simplemente la continuación de la construcción del escenario virtual que justifique la agresión injerencista.

Es claro que la “reunión informal” no fue más que un aquelarre que reunió a la comandita anti venezolana liderada por el imperialismo. Además de los países aliados de Estados Unidos, se dieron cita connotados enemigos de nuestro país, como el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, el agente imperial jordano Zeid Ra’ad Al Hussein, Joseph Cornelius Donnelly, en nombre de Cáritas Internacional, y Julio Henríquez, del Foro Penal venezolano, además de otros antichavistas conocidos de la misma calaña de Luis Almagro.

Por supuesto, la respuesta de Venezuela y sus importantes amigos en el mundo no se hizo esperar. La condena de la “reunión informal” hecha por nuestro embajador Rafael Ramírez, recibió el apoyo de Rusia y China, dos de las potencias permanentes del Consejo de Seguridad, que optaron por boicotear el encuentro, junto a otros países miembros, como Egipto y Bolivia. En cuanto al otro miembro latinoamericano del Consejo de Seguridad, Uruguay, participó pero expresó que no consideraba a Venezuela como una amenaza a la seguridad internacional.

Ante los apoyos que sigue recibiendo Venezuela de muchos países, entre ellos algunos tan relevantes geopolíticamente como los mencionados, el imperialismo reaccionó con su típica soberbia. La embajadora yanqui ante la ONU, Nikki Haley, criticó que varios miembros del Consejo optasen por no participar en el encuentro y lo atribuyó a una supuesta “presión” del Gobierno venezolano para que lo hiciesen ¡Caramba, que fuerte debería ser Venezuela para “presionar” a gigantes como Rusia y China!

También Luis Almagro se mostró preocupado por los apoyos que recibió nuestro país y asomó que ningún país “puede ignorar lo que está sucediendo en Venezuela” ni ser “complaciente con la violación sistemática de los derechos humanos”: “Cuantas más voces condenen estas acciones, más cerca estaremos de recuperar las libertades para los venezolanos. El silencio, las excusas metodológicas o procesales, las ausencias, el lenguaje neutro o condescendiente y mantener calladas o descalificar las denuncias son la principal causa de que el régimen venezolano aún torture, asesine, persiga y tenga presos de conciencia. La realpolitik mal entendida a la hora de evitar las condenas y las sanciones se transforma en inmoraloilitik… No existe argumento político, jurídico o económico que justifique ir de la mano de los asesinos y de los torturadores”.

Pero no solo al nivel del Consejo de Seguridad de la ONU hubo ayer expresiones de solidaridad con Venezuela. La portavoz de Izquierda Unida (IU) en el Parlamento Europeo, Marina Albiol, condenó las sanciones a Venezuela aprobadas por el Consejo de la Unión Europea y consideró que aumentan la tensión en el país: “En lugar de fomentar el diálogo y tratar de aportar calma y tranquilidad, la Unión Europea está apostando por la confrontación y aumentar la tensión, poniéndose del lado de la oposición golpista”. Según Albiol, las medidas “están diseñadas para seguir respaldando la estrategia de Estados Unidos y la derecha europea”, que “pretende acabar con el Gobierno a toda costa, sin pasar por las urnas, por no seguir los dictados de Washington”.

Así pues, ayer fue otra jornada en que quedó demostrada la gran trascendencia geopolítica de la confrontación en Venezuela. No es la pobre MUD, es el imperialismo.

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