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Néstor Francia / Análisis de Entorno: División en la oposición (15-11-2017)

Las divisiones en las fuerzas políticas ocurren por diversas razones y en distintas circunstancias. Por supuesto, no son nada nuevo en la Historia, han existido desde que existe la división en clases sociales y se han dirimido en variedad de  modalidades. Algunos cismas han llevado a la violencia entre quienes alguna vez marcharon juntos. Son buenas o malas, según el cristal con que se miren y los intereses de quien juzga. Para los chavistas es buenísima la división de los opositores y viceversa. Ahora bien, las divisiones expresan siempre realidades que no se pueden ocultar.

En Buenos Aires pudimos conversar con distintos protagonistas políticos y todos coincidieron en que la razón principal de la victoria de Mauricio Macri y el cierre del ciclo de gobiernos progresistas fue la división de las fuerzas peronistas. La izquierda unida hubiese derrotado a la derecha.

Nosotros no somos creyentes de la difundida consigna de que “el pueblo unido jamás será vencido”. Muchas veces han ocurrido esas derrotas, pues no siempre la unidad por sí sola es garantía de victoria. Lo que sí es cierto es que el pueblo desunido lo más seguro es que sea vencido por sus enemigos (nos referimos al pueblo revolucionario, por supuesto, ningún pueblo en la actualidad está completamente unido, pues vivimos en sociedades complejas).

A los camaradas argentinos les pusimos el ejemplo de Venezuela, donde la unidad básica del pueblo chavista le ha garantizado muchas victorias en condiciones difíciles, aunque en las más recientes ha jugado también un papel relevante la desunión de las fuerzas opositoras, y nos referimos a las divisiones tácticas de ese sector, que son profundas desde hace algunos años para acá, lo que se ha expresado en derrotas no solo electorales. Nosotros lo hemos señalado desde hace muchos años, al establecer dos grandes corrientes opositoras, con afluentes, que se vienen disputando el comando de la derecha, con altibajos en cuanto a ese objetivo. A veces se ponen a la cabeza los que hemos llamado “radicales” o “extremistas”, como cuando ha predominado la violencia callejera. En otros momentos, como en los meses posteriores a la derrota de las recientes guarimbas y hasta el 15 de octubre de este año, se imponen los “electoralistas”, aquellos que piensan que no hay condiciones para una salida violenta. Aunque tales “electoralistas”, por cobardía política y oportunismo, nunca han expresan abiertamente sus posiciones, como sí lo hacen los “extremistas”.

Antes del pasado 15 de octubre, la división opositora apenas asomaba la cabeza, después de esa fecha se hace cada vez más pública y evidente. Hoy ya tienen nombre  propio las facciones reunidas y reorganizadas, aunque había ya asomos como el de María Corina Machado, quien el 10 de agosto pasado se deslindó públicamente de la MUD en desacuerdo con la participación en las elecciones a gobernadores.

Por el momento, la división opositora se sigue manifestando de diversas maneras. El más reciente episodio se ha dado en la Asamblea Nacional, donde el diputado por Alianza Bravo Pueblo, Richard Blanco, informó que junto a otros 12 parlamentarios han tomado la decisión de crear una nueva fracción parlamentaria que llevará por nombre 16 de Julio. Blanco aseveró que “Esta nueva fracción hará valer las libertades políticas y el mandamiento de los siete millones de venezolanos que votaron en el plebiscito del 16 de julio”, lo cual confirma que las divisiones opositoras no son solo por ambiciones, como piensan algunos simplistas, sino que expresan también diferencias tácticas en cuanto a cómo cumplir el designio estratégico de “salir” de Maduro y acabar con la Revolución Bolivariana”.

De alguna manera, la suspensión de la reunión de diálogo que estaba pautada para hoy en República Dominicana nace en parte de esas diferencias. Los vaivenes políticos de las principales fuerzas opositoras, AD, PJ y VP, hacen que los acuerdos entre ellos mismos en torno al tema del diálogo sean frágiles e imprecisos. De hecho, el mismo Richard Blanco dijo en sus declaraciones que la “nueva fracción no aceptará pactos de ningún tipo, nuestra aspiración es promover la transformación integrada de Venezuela”. Nada de diálogo para ese sector, pues.

En este preciso momento no es fácil precisar cuál de las facciones opositoras tiene la sartén del sector agarrada por el mango. Muchos de ese lado están participando en las elecciones de alcaldes y Rosales, de Un  Nuevo Tiempo, es candidato a gobernador en el Zulia, mientras reina en el país claro ambiente electoral y no se ve por ahora ninguna posibilidad de que regrese la violencia guarimbera. Parece ser un buen momento para quienes entre ellos apuestan por la vía electoral, a pesar de los partidos que se oponen.

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