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Néstor Francia / Anisáis de Entorno: La oposición y el cepo electoral (17-11-2017)

Ciertamente el chavismo tiene sus luces y sus sombras, y en él no todo lo que brilla es oro, pero lo que nadie en su sano juicio puede negar es esa gran virtud de su coherencia estructural y organizativa. Está sólidamente unido por la base, sin que por ello deje de haber sectores críticos. Actúa bajo una dirección cohesionada más allá de que puedan existir a ese nivel corrientes y diversidad de opiniones. Tiene líderes visibles y reconocidos por sus seguidores. En las líneas gruesas, su proyecto es compartido por su amplia militancia y periferia social, por más que se presenten diferencias en cuanto a cómo realizar los objetivos estratégicos y en torno al ritmo y carácter de las transformaciones. Es un movimiento  masivo y policlasista, por lo tanto no hay siempre unanimidad, a pesar de que a algunos les gustaría que así fuese y que actuásemos con un pensamiento único. Todo ello hace que el chavismo constituya una poderosa fortaleza política, el único sector del país que responde a una definición tal. Su contraparte, la oposición derechista, está muy lejos de ostentar alguna de esas virtudes. Por eso están como están.

¿Qué puede hacer la oposición, con sus notables falencias, en el destino cercano? Ellos mismos no tienen una respuesta a esa pregunta crucial. El panorama inmediato se les presenta oscuro e impredecible, aunque hay allí quienes están asomando propuestas que puedan sacarlos del sumidero en el que están hundidos.

Aparece ahora un grupo de opositores clamando por elecciones primarias de inmediato. Esto se debe en buena parte al extendido rumor de que las elecciones presidenciales podrían ser adelantas para el primer cuatrimestre del próximo año, en una jugada política del chavismo en medio de la debacle de la derecha que se muestra débil, desorientada y desmoralizada.

Uno de los que presentan esa propuesta es el vocero del partido opositor La Causa R, Andrés Velásquez, quien ha dicho que “El gobierno quiere adelantar las elecciones presidenciales para el primer trimestre del próximo año, entre febrero y marzo. Están hablando incluso hasta del 4 de febrero, y no nos pueden seguir emboscando con elecciones”. La metáfora de la emboscada no está mal, la verdad es que una fuerza victoriosa como el chavismo hace bien en enfrentar con todo tipo de herramientas al sector que desea no solo desalojarlo del poder, sino además liquidarlo como referente social (lo cual es poco menos que imposible). En lo que sí se equivoca Velásquez es en que el chavismo no puede actuar de esa manera. Muchos de nuestro lado pensamos que no solo podemos, sino que además debemos mantener la fuerte presión que tiene a la derecha acorralada. Nosotros somos de quienes creemos que las presidenciales deben ser adelantas antes de que tengan tiempo de que se les pase el mareo.

Hay algunos otros devaneos que enseñó Velásquez en su discurso como ese de que quien resulte electo en unas hipotéticas primarias “se va a convertir sin duda alguna en el líder de la unidad nacional” y ayudaría a resolver las diferencias en la “unidad” opositora. Son afirmaciones bastante arbitrarias, pues ellos han hecho varias elecciones primarias y aun no aparece un líder que los unifique.

Ahora bien, es clara la incoherencia de quienes hacen la propuesta de primarias opositoras para enfrentar un eventual adelanto de las elecciones, entre quienes está nada más y nada menos que Juan Pablo Guanipa, el mismo que ganó la elección de gobernador del Zulia y se negó a juramentarse ante la Asamblea Nacional Constituyente y de ese modo la desconoció como poder plenipotenciario. Si se da un adelanto de las presidenciales ¿quién lo decretaría? ¡Pues la Constituyente! Entonces ¿la reconocen o no la reconocen? Esa es la incoherencia política de la que hemos hablado tantas veces, la inconsistencia y el oportunismo que rechaza la base social de la derecha y la aleja cada vez más de sus pretendidos dirigentes. O corres o te encaramas, dirá esa pobre gente.

Por otro lado, la propuesta de primarias llega en un momento pésimo para la oposición, pues a diferencia de otros tiempos, ahora la división interna se percibe ahondada y más aguda que nunca antes, desde que el chavismo se hizo del Gobierno. Véase que Richard Blanco, vocero del partido extremista Alianza Bravo Pueblo (el del ex alcalde Antonio Ledezma), ha afirmado que “No nos vamos a doblegar bajo ningún concepto a decisiones que se puedan adoptar desde el régimen actual hacia los sectores que hacemos vida en la sociedad democrática venezolana”. Este es un mensaje desde ese sector más radical de la oposición (que se ha separado oficialmente de la MUD) a quienes estarían dispuestos a someterse a las decisiones de la Constituyente y del CNE. Blanco es lapidario y asegura que la MUD “ha fallecido y lo digo con tristeza”.

El sector extremista se muestra también contrario a la participación de otra parte de la oposición en el diálogo con el Gobierno, ahora pautado para los primeros días de diciembre en República Dominicana. Blanco fue inclusive algo grosero cuando abordó ese tema, al criticar que sea por ejemplo Luis Florido quien represente a la oposición en el dialogo y no se haya tomado en cuenta a otros como María Corina Machado: “¿Quién los designó a ellos para que vayan como representantes del diálogo?”.

A diferencia de lo que expresa Andrés Velásquez, sobre unas primarias apresuradas y con la Navidad atravesada en el medio, esta movida no va a resolver los graves problemas que afectan a la oposición en la actual circunstancia nacional. Mientras más pronto le pongamos el cepo electoral, tanto mejor.

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