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Alexander Guerrero E.: Fin del socialismo: default y empobrecimiento

Venezuela y Pdvsa finalmente en default, y en la dimensión de Estado fallido las dificultades económicas que genere el default serán aún más graves. Ese problema no es generado por una eventual crisis de pagos en dólares, y que solapa una -melliza- crisis de pagos en bolívares, impulsada por el Gobierno en modo hiperinflacionario, el impuesto inflacionario, porque la crisis de pagos internacional es causada por la continua caída del ingreso petrolero dado por exportaciones de hidrocarburos. En teoría, lo que genera ingreso en liquidez internacional ($) crea dinero nacional -no inflacionario- para el pago de buena parte del gasto del Gobierno. Pero ese no es nuestro caso, porque al caer el ingreso en dólares, cae el ingreso fiscal en bolívares y al no ajuste el gasto público a la baja dada la caída del ingreso, el déficit fiscal que deja tras de sí, es monetizado por el BCV con una impresión de dinero (Bs) por vía discrecional. El bolívar se hiperdevalúa, pierde poder de compra y con ello se acelera el empobrecimiento.

Así, en medio de ambas crisis en enero 2013, el Gobierno se negó a ajustar su gasto fiscal, un error, porque la caída continua del ingreso petrolero requiere ajuste en el gasto público. Por ese camino trazado por ambas crisis llegamos al default con hiperinflación, pocos dólares y muchos bolívares sin valor. Por agenda o por errores, ello deja una economía incapacitada para generar medios de pago en dólares, tanto en el sector petrolero como no petróleo. Esa incapacidad de exportar se extenderá por un largo periodo, probablemente una década, lo que, en medio de la actual astringencia del mercado financiero, hoy en default, no augura mejora alguna en la economía en la próxima década, si las condiciones políticas que operan hoy como un corsé institucional, no cambian. La economía ha perdido la mitad de su tamaño en los últimos 4 años.

En esas condiciones, el default nos cerrará el mercado voluntario de deuda, lo cual agravará la caída de la inversión en el petróleo, -Pdvsa y sus socios. Costos y peso fiscal se han triplicado en estos años, disminuyendo las importaciones netas. La data internacional en el mercado petrolero no muestra en Venezuela inversiones importantes para los próximos diez años, fenómeno que podemos ver cómo la brecha entre reservas y producción se ensancha, la industria entraría en un ocaso, como con las piedras, quedará petróleo en el subsuelo. En resumen, el petróleo venezolana ha perdido competitividad en el mercado internacional; los ‘shale oil’ americanos que sustituyó el petróleo venezolano en el mercado americano, exportan hoy más, unos 1.5 Mill. B/D de petróleo de mejor calidad que el venezolano.

En el papel y en el campo se muestra que además de la pérdida de ventajas competitivas, hemos disminuido las ventajas comparativas, la realidad de un país petrolero que “perdió autobús petrolero” (NH dixit). Es decir, estaríamos entrando en una era pospetrolera, entre otros por carecer de un petróleo con amplia demanda; el tóxico petróleo que producimos hay que mejorarlo para ir a las refinerías y el camino de mejorarlo -por defecto- es mezclándolo con petróleo    -liviano- cuyo precio es 12% mayor que el que exportamos como mezcla de liviano y extrapesado, y lo más grave es que ese fenómeno ha estado ocurriendo durante 17 años; un retorno a otra realidad competitiva requiere de una inversión superior a 110 mil millones de dólares en diez años, fondos que no poseemos y que mientras el petróleo sea estatal tampoco tendremos inversionistas que así lo deseen. Nos quedamos en un mercado consumo menos intenso y que además no paga el petróleo en efectivo. Esas economías son insostenibles en términos de competencia en el mercado internacional.

En ese contexto, el default para una reestructuración crea un camino tortuoso que se complicaría con demandas, juicios y congelamiento de activos. La reestructuración incrementaría el stock de deuda sin cambiar fundamentalmente el perfil de la deuda, dada la particular curva de rendimiento de esas deudas documentadas y sobre todo porque la deuda no documentada, proveedores, contratistas, empresas de servicios, socios, superan con creces la deuda expresada en bonos y sujeto del default.

Se requerirá la venta de activos para disminuir los volúmenes de deuda, y es este particular fenómeno el que la opinión pública debe discutir qué sería más conveniente: reestructurar con nuevos bonos/deuda en una economía postrada secularmente, o apelar a los activos del Estado para reducir el flujo de servicio de la deuda al mismo tiempo que los activos en manos privadas podrían hacer crecer la economía…

La desinversión, fenómeno que ocurre por diseño constitucional por incremento de la presión fiscal al concentrar la renta del petróleo en manos del Gobierno, hizo posible el “agotamiento” que hoy se cierne sobre la industria petrolera, fenómeno que no pareciera pueda cambiar; así haya cambio político, el resabio, legado e inercia rentista no desaparecerá. Cualquier esperanza de volver, si es que el mercado internacional nos lo permite, solo se sienta en la privatización plena de esa industria.

“Academic economics is primarily useful, both to the student and to the

political leader, as a prophylactic against popular fallacies.” H. Simons (1983)

“There is no such dichotomy as ‘human rights’ versus ‘property rights.’

No human rights can exist without property rights”. – Ayn Rand

Economist,

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