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Gloria Cuenca: Otra vez: ¿Votar o no?

¡Qué hartera!, dirían los colombianos. Ante la conducta de nosotros, los venezolanos, todo el tiempo con ese rollo necio de la duda, sí ejercer o no, el derecho al voto. ¡Demasiado ingenuos o ignorantes! Por si lo olvidaron en las protestas de abril a junio, una de las consignas era, entre otras: cronograma electoral. Creo, que hay que ir a votar siempre.

Preparados para lo peor, esperando lo mejor; además de trabajar para tumbar la trampa. Siempre intentan hacerla. ¿Se puede lograr?, sí se puede. Todo el mundo lo sabe. ¡Ah, eso sí, requiere conocimientos, información, organización! Es decir, trabajo parejo. ¿Estamos dispuestos a eso? Es triste comprobar, que hay gente cansada por la lucha. Pero, ¿no se dan cuenta de la lucha que se realiza? ¿Del gran sacrificio que hacen algunos? Con sus familiares presos, torturados exiliados o muertos, confían en que cada venezolano esté dispuesto a perseverar en la reconquista de la democracia.

Los caminos son diferentes, pero el objetivo es el mismo: cambiar el gobierno, especialmente no permitir que donde no han mandado jamás se instauren con sus prácticas de abuso, corrupción e ineficacia. Lo más importante de la democracia, se resume en libertad, de expresión, de elección, de trabajo. Renunciar a alguna de esas libertades, implica un alto grado de masoquismo y, tal vez de ignorancia. ¿Qué hacen trampa? Ya lo sabemos, pero –lo prefiero– les damos el trabajo de hacerla. Jamás renuncio a la libertad de expresión: ¿Cómo hacerlo? Quedándome callada, no diciendo lo que pienso. ¿Cómo renunciar a la libertad de elegir? ¿Por qué haría eso? Es de todas, la que más ejercemos a diario desde las compras (cuando se puede) pasando por la elección del trabajo, (no es lo mismo que pasar trabajo) para finalmente escoger a quien queremos para que se encargue del Municipio o la Alcaldía, o la Presidencia.

La trampa es posible, cuando nos abstenemos, no estamos vigilantes, nos descuidamos o no hay organización. Eso lo sabemos de sobra. Nos hacen la vida de cuadritos, nos mortifican y la buena vida que alguna vez disfrutamos, desapareció en todos los niveles. Les informo: sí emigran trabajaran el doble de lo que hacen aquí. Estarán en condiciones muy tristes como extranjeros.

Como si fuera poco, tienen que conseguir los papeles para no ser expulsados. ¡Ah!, y al emigrar hay que dejar atrás todo para alcanzar una vida más o menos aceptable. ¡No lo olviden!

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