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Alemania en estado de “shock”

Casi nadie esperaba que la formación de un Gobierno en Alemania pudiera fallar. Ahora, todo puede pasar, desde un gobierno minoritario hasta unas nuevas elecciones, dice Ines Pohl, redactora jefe de DW.

Primero el “brexit”, después Donald Trump, y ahora esto: Angela Merkel, al menos por ahora, ha fracasado en su tarea de formar un Gobierno. En una Alemania estable y económicamente exitosa, el país en el corazón de Europa, el motor de la Unión Europea, exactamente ocho semanas después de las elecciones federales, aún no está claro cuál es el rumbo a tomar después de este fracaso en la conversaciones. Poco antes de la medianoche del domingo (19.11.2017), Christian Lindner, el jefe del partido liberal FDP, anunció la interrupción de estas; fiel al lema: “es preferible que no haya alianza gubernamental a que haya una equivocada.”

Las concisas palabras llegan después de unas duras negociaciones que buscaban formar un potencial gobierno, que, desde el principio, se concibió más como una unión por conveniencia que como un matrimonio amoroso. Al final, las partes involucradas (el bloque conservador de Merkel, Los Verdes y el FDP) se quedaron estancadas en los detalles y no lograron sacarle valor y provecho a las diferencias.

La derecha conservadora en el Parlamento

Por primera vez, el partido conservador de derecha Alternativa para Alemania (AfD) llega al Parlamento Federal alemán (Bundestag), y ha arremolinado vigorosamente las opciones gubernamentales hasta ahora habituales; no habrá soluciones fáciles en un Parlamento con representantes de siete partidos.

Debido a la negativa anticipada del Partido Socialdemócrata (SPD) de entrar en una renovada gran coalición, la canciller Merkel se vio forzada, después de doce años en el cargo, a negociar una coalición en la que no tenía un puesto de poder real desde el principio, a pesar de representar al partido más fuerte. Debilitada por el pobre desempeño de su partido (la Unión Demócrata Cristiana de Alemania, CDU), su papel se redujo únicamente al de mediadora, con el que, a fin de cuentas, fracasó. Indudablemente, fue el FDP el que evitó que Angela Merkel encontrara una nueva narrativa y que desarrollara una idea para una alianza gubernamental; una alianza que no retrocediera a certidumbres ya probadas, sino que abordara valientemente y de manera proactiva, así como con nuevas ideas, las nuevas realidades políticas.

El foco está en la política de refugiados

En el centro del conflicto estaba y está de qué manera lidiar con la crisis de refugiados. Y es que la política liberal de refugiados de Merkel ha fortalecido al partido populista de extrema derecha AfD. Al final, esta fue la razón por la que falló la formación de un nuevo Gobierno.

Esto por sí solo no es una prueba de que estuvo mal ayudar a quienes necesitaban auxilio. Pero no deja de significar que la decisión de socorrer a otros haya sido un arma de doble filo.

El fracaso de la formación de un gobierno muestra que Alemania también enfrenta un cambio radical, y que el éxito económico no quita el miedo a un futuro donde los refugiados se conviertan rápidamente en la excusa para las incertidumbres de este mundo globalizado.

Despertar este lunes no será solo un shock para Alemania, sino para toda Europa. Sobre todo porque se aproximan muchas semanas más, tal vez meses, de incertidumbre política.

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