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Carlos Guillermo Cárdenas: Conmovedora realidad de los medicamentos

De verdad, tuve dudas a la hora de titular el artículo, dramática, triste, conmovedora o terrible. Indistintamente de la acepción seleccionada,  es conmovedora la realidad que vive el país, no existe freno, no hay un muro de contención que haga frente a la escasez y encarecimiento de los medicamentos más básicos para las enfermedades que afectan a diario a una persona, trátese de joven, adulto o adulto mayor. Los medicamentos no  existen en los anaqueles farmacéuticos como los anti arrítmicos cardíacos y anti hipertensivos o simplemente el coste ha alcanzado cifras incomprables para el asalariado. Es un fenómeno que tiene cuatro años, pero que en los últimos tres meses alcanzó lo inalcanzable. Y pareciera por las noticias que nos llegan, que el drama, con visos de alarmantes, no se vislumbra solución a corto ni mediano plazo.

Me pregunto, cuántos pacientes agravados, cuántos niños sin medicamentos, cuántos adultos mayores sin la medicación necesaria deberá llegar para que se tomen las medidas que corresponden a un gobierno de sensatez y sensibilidad.  No se aceptó o no se ha aceptado la ayuda o canal humanitario pero tampoco se implementan las medidas correctivas. Desde nuestra modesta posición dedicada a la vida hospitalaria, advertimos que esto era una “crónica de una muerte anunciada”; en cinco años no se cambiaron rutas ni se modificó la política que asegurara realmente, el suministro de medicamentos de manera oportuna y eficiente.

Se perdió un tiempo invalorable, se desperdició el ofrecimiento de una decena de gobiernos del mundo desarrollado y de la América Latina para proceder a implementar la ayuda humanitaria. Por qué el gobierno se negó a la propuesta, que aunque no era solución inmediata, hubiese aliviado en buena medida esta sequía gravísima de medicamentos en Venezuela.

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