Inicio > El pizarrón de Fran > El pizarrón Opinión > Néstor Francia /Análisis de Entorno: Mensaje a Erika Farías (23-11-2017)

Néstor Francia /Análisis de Entorno: Mensaje a Erika Farías (23-11-2017)

Ya nuestros lectores conocen nuestra posición con respecto a la figura del Alcalde. De manera que no vamos a estar blandiendo lanzas a favor de ningún candidato sobrevenido a la elección del 10 de diciembre, ya que, a fin de cuentas, en este asunto no nos interesa tanto el nombre del elegido como lo caduco de la estructura del Estado en la que le tocará gobernar el municipio. Vamos a votar, por supuesto, porque es nuestro deber. No un deber ético, ya que lo más ético para nosotros sería no participar en este evento del cual descreemos profundamente, sino por un deber de solidaridad con tantos amigos y camaradas que están luchando por esta Patria y que ven en las elecciones, con razón, una herramienta para enfrentar la inclemente agresión del imperialismo y sus aliados, internos y externos, contra Venezuela.

Votaremos, además, por Erika Farías. No porque creamos que podrá hacer mucho desde ese cargo tan limitado en un municipio tan complejo como el Libertador de Caracas. Lo hacemos porque es la candidatura que garantiza el triunfo del movimiento revolucionario en esta situación harto difícil.

En realidad, nos da casi lo mismo quién gane, en lo que se refiere a sus posibilidades de aliviar en algo este infierno en el que se ha convertido nuestro municipio (anarquía, basura, egoísmo desbordado en las calles, inconsciencia ciudadana en cuanto a las mínimas normas de convivencia, deterioro de parte importante de los logros alcanzados en la gestión de Jorge Rodríguez, etc.). El nuestro es un voto político y más nada.

En cuanto a la gestión de Rodríguez, tuvo logros visibles, sobre todo al principio. Embelleció el ambiente urbano, enalteció el patrimonio histórico, rescató espacios ciudadanos y culturales, protegió al municipio, junto al Gobierno nacional, de los embates de la derecha fascista. Pero hubo un problema cuya referencia es para nosotros ineludible, como revolucionarios y como ciudadanos: las tareas que le impusieron el Gobierno y el partido fueron de tal magnitud que, con todo respeto, hubo un momento en que los habitantes de Libertador comenzamos a sentirnos abandonados por quien había sido electo para que se ocupara a dedicación exclusiva del municipio más poblado y atípico de toda la geografía nacional.

No hay duda del importantísimo papel que ha cumplido, de manera eficiente, el camarada Jorge Rodríguez en las distintas responsabilidades que le han sido asignadas. Es un relevante cuadro de la dirección política. Ahora bien, ese es un problema de las formas de gobierno individualistas: los éxitos y fracasos pasan a ser achacados a una persona y no a un colectivo. Si se entendiera la importancia del protagonismo popular real en el Gobierno, Rodríguez hubiese podido cumplir todas esas tareas ineludibles que le fueron encargadas apoyándose en alguna forma de gobierno colectivo, popular, que se hubiese responsabilizado, bajo su supervisión, de preservar y desarrollar los logros iniciales de la gestión. El pueblo de Libertador se consideraría responsable, él mismo, de todo lo bueno y todo lo malo que se hubiese hecho.

Aquí hay un mensaje para Erika Farías: camarada, usted se ha metido en un berenjenal, en un laberinto intrincado. Hemos habitado toda la vida en este municipio (salvo poco más de tres años que vivimos en el exterior). Al principio, en nuestra lejana infancia, era un lugar donde hervían todas las injusticias que usted conoce, pero igualmente la vida transcurría de manera más plácida en muchos aspectos. Se trataba de una Caracas aun semirural. La calle del barrio El Manicomio de nuestra primera edad era de tierra y transcurría a su vera una quebrada en la que pudimos  ver lechuzas, iguanas, gavilanes y otros moradores de los bosques tropicales. Podíamos estar todo el día con las puertas de las casas abiertas sin miedo a que nos robaran, los vecinos compartían sopas y guisos. Éramos más pobres pero también más dignos.

Después, poco a poco, fue llegando la “modernidad”, que es una forma eufemística de referirse al avance devorador del capitalismo hacia sus formas superiores de tragedia humana. Fue creciendo el individualismo, la indolencia, y también la pobreza y la exclusión. Así hemos llegado a vivir en esta urbe “moderna” y “occidental”, en este horror. En ese punto estamos y seguimos avanzando en el camino al averno, en la medida en que la conciencia del capitalismo no cede, al menos no al ritmo que consideraríamos satisfactorio.

El municipio Libertador abarca una extensión de 433 kilómetros cuadrados y su población sobrepasa los 4 millones de habitantes, más del 10% de la población de todo el país. La derecha le tiene ganas, pues en él residen las más importantes instituciones políticas de gobierno y de administración del país, incluidos el Banco Central de Venezuela y PDVSA, además de las sedes centrales de la CANTV y de la Electricidad de Caracas. Es un blanco de la posible irrupción, en algún  momento, del terrorismo selectivo.

Camarada Farías, vamos a votar por usted. Le pedimos de todo corazón que haga todo lo que pueda para que nuestra vida mejore, a pesar de las grandes limitaciones de la institución que estará a su cargo. No ande ocupándose de  ninguna otra cosa distinta a aquella para la cual los electores de Libertador le daremos nuestra confianza, rodéese del pueblo organizado, colectivice la alcaldía hasta donde pueda, cuente y actúe con la gente. Si no, Dios, el pueblo y la Patria os lo reclamarán.

Cerramos refiriendo el caso de la plaza Alí Primera, ubicada detrás de la iglesia Santa Teresa. Comenzó en Revolución, siendo un oasis en el centro de la ciudad, donde la gente se sentaba a conversar escuchando por el sonido ambiente la voz del cantor del pueblo. Había un busto de Alí, había un pequeño, florido y bien cuidado jardín, había niños jugueteando alrededor. Ahora ya no hay canto, ni busto, ni jardín, ni niños. Ahora hay maleza, basura, putas, traficantes y atracadores. Nosotros la llamamos, en desagravio a nuestro Alí, quien no se merece tal abandono, la plaza “Alí Ramera”. Así no es que se gobierna.

Te puede interesar

Compartir