Inicio > El pizarrón de Fran > El pizarrón Opinión > Maryclen Stelling: Hiperciudadanía

Maryclen Stelling: Hiperciudadanía

Hoy día, la propia cotidianidad conmina a convivir y juzgar constantemente la conflictividad política, la situación económica, la desinstitucionalización, el entramado corrupto, el cerco internacional…

En cuanto al escenario económico, expertos nacionales e internacionales afirman que el país ha entrado en una espiral “hiperinflacionaria” y predicen un futuro negativo. Durante un largo período de tiempo -sometidos a una creciente crisis de desabastecimiento, a un aumento sostenido y generalizado de precios y a una acelerada pérdida del poder adquisitivo y por tanto del consumo- comprobamos en carne propia la relación entre economía, comportamiento, emociones y actitudes.

Enfrentamos el día a día bajo la desconfianza, ansiedad, miedo, sensación de engaño y una fuerte aversión hacia una situación fuera de nuestro control.

En ningún momento nos asumimos como parte de un problema que se nos impone. Impotentes e indefensos y con la sensación subjetiva de no poder hacer nada, aprendemos a comportarnos pasivamente. Surge entonces el fenómeno de la indefensión ante una situación inflacionaria en la que, a pesar de la prudencia y austeridad en los gastos, es imposible calcular qué se puede adquirir con el dinero que se percibe. A la hiperinflación la ciudadanía responde con hiperindefensión.

En términos “atribucionales”, el manejo de la causalidad ha estado sujeto a la realidad política del país, o sea, a las medias verdades que manejan Gobierno y oposición. Sin embargo, la crítica situación ha comenzado a horadar las argumentaciones “polarizadas” de la ciudadanía y se generalizan las dudas sobre la justificación del sistema político y social. Acontece igual con los cuestionamientos sobre el manejo de la crisis, la conducción y gestión de gobierno. ¿Podrá la situación económica actuar como puente de unión entre las dos fuerzas políticas?

Se impone el descontento generalizado conjuntamente con el gradual deterioro evaluativo de la institucionalidad y de actores políticos. La ciudadanía demanda instituciones fuertes y un claro marco normativo. Sin embargo, ante la creciente desinstitucionalización y deslegitimación, la sociedad responde con hiperanomia.

En un contexto hiperinflacionario -víctimas de una fuerte aversión a la crisis política, económica e institucional que nos sobrepasa y escapa a nuestro control- nos hemos convertido en ciudadanos hipercríticos, hiperanómicos, hipersensibles e hiperindefensos.

¿Quién podrá defendernos?

Te puede interesar

Compartir