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Enrique Meléndez: La neurosis colectiva

 

Dejó una duda Antonio Ledezma, cuando declaró que a él lo había ayudado a fugarse un sector de las fuerzas armadas; que está descontento con la situación. ¿Eso supone una división en el seno de las mismas? El hecho es que nunca se había visto un gobierno tan militarizado; como el que tenemos hoy en día; con una mampostería cívica, que la representaría Nicolás Maduro, y una ideología tercermundista; donde hay una mezcla de bolivarianismo, comunismo, populismo, racismo de pardos, y que es lo que le gusta a la gente, en términos del imaginario político.

El problema está en que ese modelo económico, que tratan de imponer las fuerzas armadas, desde hace tiempo hizo aguas; la vida del venezolano, en consecuencia, se volvió muy precaria en términos de bienestar y de seguridad social. El hambre azota por todas partes; incluidos los sectores de la clase media; puesto que la inflación se traga los sueldos; lo que explica el reporte de las muertes de niños, que se han suscitado en varias regiones del país, por desnutrición; lo que implica una madre desnutrida. Todos los días, entre tanto, escuchamos a un vocero oficialista ofreciendo que la próxima semana la economía sí va a arrancar; que ahora sí se va a derrotar a la guerra económica.

Ya hemos admitido en otras ocasiones, que no todo el sector de las fuerzas armadas está maleado; que hay un sector indiferente, apático; que no dice nada en términos de la situación; porque tiene acceso a los programas alimentarios del régimen; lo mismo que a programas para la adquisición de vehículos chinos, sobre todo, además de un buen sueldo; pero que hay un sector, que es el que conforma las mafias, cuya codicia y avaricia nos ha traído a esta situación, en la que este sector lleva la vida de primer mundo, versus el otro sector, que ve penurias en lo que se refiere al tema de la comida, de la educación y de la salud de sus hijos.

Uno diría que en ese sector castrense, que ve con indiferencia la grave situación, por la que estamos atravesando los venezolanos, hay demasiada vigilancia, y esta es una de las razones, por las que se siente apaciguado; pues más de un oficial de alto rango; a pesar de gozar de un buen sueldo y de los otros beneficios: ayudas escolares y seguridades de todo tipo, que este gobierno le viene ofreciendo, no tiene el nivel de vida, que ostentó, por ejemplo, un oficial de alto rango en la década de 1970; quien se daba el lujo de poseer una quinta en una urbanización campestre de Caracas o de las principales ciudades del interior del país. He allí lo que explica ese descontento en las fuerzas armadas; del cual habla Ledezma, y que dado el cerco, que padecemos los venezolanos, en términos de acceso al bienestar y seguridad de nuestras vidas, lo más probable es que crezca cada día; pues diera la impresión, que no hay otra salida, que la presión militar.

Claro, eso pasa por el rescate de nuestra racionalidad política, y que implicaría la constitución de una organicidad política; donde entrarían todos los sectores de la vida nacional: organizaciones partidistas, militares, academias, universidades, gremios sindicales y empresariales; sólo que por el momento esta idea no tiene factibilidad en la realidad venezolana, y esto porque la influencia del castrocomunismo ha logrado fragmentar por completo nuestra realidad. Aquí todo el mundo duda de todo, y de esto se ha encargado la Sala Situacional del G-2 cubano: en sembrar dudas.

Porque como los perros de Pavlov, cuando le alteraron el ritmo de vida, se volvieron neuróticos. Uno diría que el comportamiento del venezolano es el de un neurótico, y que lo demostró en la reciente elección; cuando asumió una actitud de duda frente al voto, y de allí la gran abstención, que se registró, y que fue lo que le permitió al gobierno apoderarse del mayor número de gobernaciones, y gracias a eso que en la oposición se conoce como el proceso de un fraude continuado; pues nadie me venga a decir que aquí hay más de cinco millones de masoquistas, que le dieron el voto a esta gente que nos ha conducido a esta miserable condición de vida, que llevamos hoy en día en todos los sentidos.

Claro, ese sentimiento de malicia lo alimenta el hecho de que hasta ahora todos los diálogos; que se han propiciado entre el gobierno y la oposición, el gobierno los ha aprovechado para su beneficio; ejerciendo sobre la oposición una especie de beso negro; aparte de que hasta ahora no ha cumplido con ninguno de los compromisos, que ha asumido durante la ronda de los diálogos: liberación de los presos políticos, reconocimiento a la Asamblea Nacional; luego, supo sortear todos los obstáculos, que le puso el contendor en materia de referéndum y elecciones, a la hora que era y en el momento preciso. Las hizo después, cuando aclimató a la oposición, y entonces lanzó dos o tres provocaciones, a manera de exacerbar el sentimiento de la abstención en la oposición, y que fue uno de sus logros más recientes. He allí la neurosis colectiva que se siente en este momento: el sentimiento que esta mafia de militares; que tiene secuestrada a nuestra nación, resulta tan irreductible, que ya se ha desvanecido toda esperanza de cambio; cuando lo que se estima es que este caos se agrave más.

Que entonces, pudiera repercutir en el chavismo, y generar la implosión interna, que todos estamos esperando. La situación de un dólar sobre el cual el gobierno no tiene control, impacta más sobre el costo de la vida; de modo que aquí está un recurso muy subversivo, para caldear los ánimos en un momento determinado. Hoy existen asociaciones, movimientos, ligas; que se han venido constituyendo, al margen de la MUD, para poner una referencia. El hecho es que estos grupos estarían llamados a inducir a la constitución de ese frente unitario y múltiple; cuyo fin supremo sería el de asumir la transición, que de allí se derive.

melendezo.enrique@yahoo.com

 

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