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Alfredo Salgado: Azufre sobre el Lord de PDVSA

Hay algunos productos autóctonos, que a pesar de que podrían tener un rasgo de ordinariez, son sin embargo una delicia. Así son unos tostones que compro en el occidente del país, marca Don Simón y valga la merecida cuña, que producen casi adicción. Muy apropiados para acompañar cualquier evento que vaya de entretenido a apasionante. Estos tostones establecen un maridaje perfecto con casi cualquier cosa que lo ponga a uno a gozar un bolón. Por su perfecto punto de sal, perfectos en lo crocante, pero por cierto en unas bolsas hoy más caras y más pequeñas, y eso sí que hay que reclamarlo.

¿A cuenta de qué esta reseña gastronómica? Pues me siento muy agradecido, ¡quién lo dijera!, con Doña Iris Varela y el Lord de PDVSA Rafael Ramírez: En la autóctona ordinariez con la que nos han obsequiado a los venezolanos en los últimos lustros, todo lo que emana de la madriguera doja dojita, estos dos ilustres próceres de la revolución han decidido sacarse los trapos al sol y a lo calladito se han dicho sus cositas en días pasados, pero desde ayer, comienzan a decirse sus cosotas: doña Iris lo acusa de ser responsable de los robos en PDVSA, de amparar y defender las mafias que haciendo vida en esa industria, han matado lo que sin duda fue  orgullo de una generación de venezolanos. La señora Varela lanza sus fosfóreos torpedos, y le dice con nombre y apellido a Sir Rafael Ramírez, que encubrió a los ladrones sutano, fulana y perencejo, hoy privados de libertad, teniendo las llaves de esa celda precisamente doña Iris. Previamente el Lord Ramírez les restregó en la cara a Maduro, a uno de los Tarek y a la señora Varela, su pedigree chavista. Perdón, quise decir su linaje, su abolengo chavista. Eso me imagino que indignó a los chavistas: me parece escuchar ¡Un momentico, más hijo soy yo que tú…!, y ese humero con su candela.

Me imagino que en el round que le sigue, Lord Ramírez retrucará con unas preciosas fotos de doña Iris en amapuches y cariños con uno que otro pran.

Con este par de notables personajes me está pasando algo que no pensé jamás me pasaría con un chavista: les creo; juro al cielo que a los dos les creo, para mí los dos tienen la razón, y eso me ha generado una gran confusión existencial. Y aquí es donde entra Don Simón, que no Bolívar, sino el de los tostones: me da igual si gana Ramírez o si gana Iris este lance: me siento en mi butaca, estiro mis piernas, abro mi bolsa de tostones y del modo más lujurioso comienzo el traqueteo de mis muelas al son de Don Simón, esperando las inmensas verdades que el uno le dirá a la otra, manteniendo eso sí, el talante y la compostura heredados del padre de ellos dos.

Solo un pedido a Doña Iris y  a Don Rafael: no hagan como la gente de Don Simón que ahora pichirrean los tostones y como llevo dicho, venden ahora la bolsa más pequeña y con menos tostones. No Señor; sean serios y dense con todo, díganse todas sus cosas sin límites, de este lado sabemos que Uds no mienten, les creemos, sabemos que están dateados, les estamos prestando atención.

Si hacen así, Dios, la patria y Don Simón se lo agradecerán, porque en fin de cuentas, si se nos acaban los tostones y a pesar de lo caro que se pusieron, Uds. nos siguen ofreciendo esta delicia de revelaciones, no nos quedará otra que comprarnos otra bolsita y seguir tan entretenidos.

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