Inicio > El pizarrón de Fran > El pizarrón Opinión > Aurelio F. Concheso: Sí hay futuro después de la destrucción de PDVSA

Aurelio F. Concheso: Sí hay futuro después de la destrucción de PDVSA

Con los presidentes de la propia empresa, de sus filiales Citgo, Bariven y CVP y un centenar de altos ejecutivos más perseguidos por la justicia, con la producción en picada y la actual ya cercana a 1.800.000 barriles diarios, además de una aparente imposibilidad de servir o de no a la reestructuración de su deuda, da la impresión que Petróleos de Venezuela marcha a paso acelerado hacia su autodestrucción.

Los gurús fatalistas, inclusive, aseveran que todo eso configura algo así como el final de la industrialización petrolera venezolana, porque, según ellos, extraer los crudos extra-pesados de la Faja y acondicionarlos para que sean aceptables en los mercados, es una labor titánica que necesita ingentes sumas de dinero que nadie que esté en su sano juicio, va a aportar.

Quienes así piensan, evidentemente, hacen caso omiso de las realidades energéticas del país, como de la sustancial ventana de oportunidades que existen para potenciar a dicha empresa. Es decir, a una industria petrolera nacional con activa participación de socios privados extranjeros y nacionales, que se dediquen a la explotación racional de un recurso que, sin tomar en cuenta la Faja, dispone de unas reservas de crudos convencionales ¡que excede los 40.000 millones de barriles! Repetimos: más de 40.000 millones de barriles.

Y en lo que dicha disponibilidad se traduce, es en que se trata de reservas que superan las de todos los países de América al sur del Río Grande. Y eso sin contar, por supuesto, con los más de 30 trillones de pies cúbicos de gas no asociado costa afuera, y que equivale a 5.000 millones de barriles de petróleo equivalentes, a su vez, a más que las reservas totales de petróleo y de gas de Colombia. De hecho –y aunque muchos no quisieran aceptarlo de esa manera- es muy poco lo que, a partir del mismo 1 de enero de 2018, habría que hacer para que, dentro de la legislación presente, y en atención a convenios ya existentes con dos docenas de socios privados en empresas mixtas, se pudiera estar en condiciones de comenzar a revertir la declinación de la producción, y para que empezara a incrementarse.

Sin embargo –y eso hay que precisarlo- para que todo eso comenzara a producirse, la primera condición sine qua non que debería activarse, es la de levantar la obligación que esas empresas tienen de vender a 10,00 bolívares cada dólar que hoy generan como producto de sus exportaciones. Pero ¿por qué? Porque, ¿Quién va a traer dólares para perforar y acondicionar pozos, si cada millón de dólares que traen, escasamente, sirve para comprar 100 cartones de huevos?

La segunda condición es que, según ya está contemplado en los convenios, se les permita a los socios privados el control gerencial absoluto de los campos que tienen asignados.

La tercera es que el Estado asuma su rol de garante de la paz pública, revirtiendo la dramática situación de inseguridad predominante hasta en el alma de los yacimientos donde las mafias hamponiles campean a sus anchas, y en las que se permiten, libre y tranquilamente, robarse hasta las válvulas de las “macoyas” con total impunidad.

¿Y la cuarta? Por supuesto, es que Pdvsa amplíe el espectro de campos maduros que pueden explotar sus socios, incorporando aquellos que en los últimos años no han querido -o no han podido- poner a producir y que, mucho menos, podrá hacerlo ahora ante el estado de postración en la que se encuentra la empresa.

Quienes conocen de todo eso aseguran que el incremento en la producción diaria de crudo para 2018, estaría entre 200 y 300 mil barriles, aumentando a unos 500 mil en el segundo año. Pero, además, alcanzando el millón de barriles adicionales entre el 2020 y el 21. Y el resultado sería que el efecto sobre las cuentas externas a los actuales precios del crudo, pasaría a ser realmente dramático. Porque se traduciría en unos $ 4.500 millones durante el primer año; llegar a casi $ 18.000 millones a mitades del tercero. Además, sin duda alguna, a cambiar de manera impactante la percepción de riesgo país, y, de paso, si la tasa de cambio se libera totalmente, abrir de nuevo las líneas de financiamiento comercial para importaciones.

Ante un cuadro así, cualquier negociación para aliviar la carga de la deuda durante los años de mayores vencimientos, sería una relación ganar-ganar con los mercados financieros. ¿Y Pdvsa?: si alguien es capaz de rescatarla, antes de que su disolución sea inminente, ésta puede dedicarse a los campos de la Faja y a los campos convencionales que aún explota por cuenta propia.

 

 

Que todo esto no suceda, desde luego, es un testimonio innegable de culto abierto a la incapacidad de la clase política venezolana. Sobre todo, para ver más allá de las ideologías y de la coyuntura, y para ponerse de acuerdo en aquello que verdaderamente beneficie al pueblo.

Loading...

Te puede interesar

Compartir

Puedes comentar

¡Se el primero en comentar!

avatar
  Subscribe  
Notificación de