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Guillermo García N.: Reestructurar Pdvsa es urgente

Lo que veníamos señalando y advirtiendo en relación a Pdvsa y su declive de producción y alejamiento de su función como corporación  petrolera y de energía, e incursionar en múltiples actividades alejadas de su core business  se ha evidenciado.

 La complicada situación económica que sufre Venezuela coloca a un nuevo gobierno y a sus ciudadanos bajo una encrucijada. ¿Qué camino tomar? ¿Qué debemos hacer? En nuestro caso, cualquier solución efectiva a los problemas económicos y sociales pasa primeramente por la industria petrolera. En economía las realidades y eventos van más allá de las ideologías, ya sean estas socialistas o capitalistas.

La apertura petrolera es el camino. Son varios los factores que en mi opinión hacen que un nuevo Gobierno tenga que tomar la senda de la apertura para poder emprender un verdadero cambio. La crisis económica generalizada que vive el país se debe al  agotamiento del modelo de desarrollo interno, que se puso en práctica desde el comienzo de la actividad  petrolera, y se exacerbó en estos últimos 18 años.  Los planes de desarrollo del país se han basado, históricamente en el gasto público obtenido por el ingreso fiscal producto de la venta del petróleo. Este modelo fracasó.

Reestructuración de Pdvsa.  El petróleo por los momentos es una de las principales fuentes de energía para el sistema industrial moderno. La utilización del petróleo y sus derivados es determinada por su relativo menor costo en comparación con otras fuentes de energía como la eléctrica, nuclear, solar, etc., convirtiéndose en la principal fuente de energía utilizada. La demanda mundial de petróleo se orienta, principalmente, hacia consumo de crudos livianos y medianos, mientras que los crudos pesados y extra pesados son menos atractivos debido al alto costo de refinación. A pesar de que Venezuela es uno de los países con mayores reservas de hidrocarburos del mundo, la composición de sus reservas son de crudos de baja calidad (pesados y extra pesados) que requieren mejoramiento para hacerlos más livianos. Pdvsa para ello requiere de inmensas inversiones y tecnologías de punta de las cuales hoy se han visto reducidas por una baja disposición de capital necesario para las inversiones de la industria a mediano y largo plazo, lo que  ha resultado en una caída sostenida en la producción. Se estima que la producción de octubre ronda los 1.9 MMBPD de acuerdo a fuentes indirectas y 2,3 MMBPD de fuentes oficiales y las refinerías están procesando crudo en un 50% de su capacidad.  Al no dedicar recursos a las operaciones, las refinerías no pueden producir los productos para suplir al mercado nacional y los productos refinados de exportación  son de menor valor y volumen. Para suplir la demanda local de gasolina, diesel y combustible de aviación se está importando volúmenes importantes de productos de alto valor  que tienen que ser cancelados previo a su descarga, en forma similar, por la declinación de la producción de crudos livianos y/o componentes livianos procedente de las refinerías, los diluentes para la producción de crudo diluido tienen que ser importados con las mismas limitantes de pago.

Este proceso de importación se ha rezagado lo cual ha repercutido en menor producción disponible de la Faja. Para complicar más el círculo vicioso, la compra de estos productos de alto valor para vender gasolina a precios locales subvencionados y/o mezclarlos con crudo extra-pesado que perciben un precio alrededor de 10$ menos que el crudo adquirido, no permite beneficiarse en pleno de la recuperación reciente del precio de los crudos.  Así, la reducción en el precio efectivo percibido en las ventas, la reducción en volumen y aumento del diferencial con respecto al crudo marcador WTI, potencian el efecto del círculo vicioso.  La situación petrolera es complicada  por la escasez  de recursos y coloca al país en un círculo vicioso en la cual mientras menos recursos se dedican al mantenimiento de las instalaciones y la producción, menos recursos existen para servir la deuda y mantener las importaciones de alimentos y medicinas de primera necesidad.

La apertura petrolera, debe significar la inclusión de la inversión privada extranjera y nacional en segmento aguas arriba (exploración/producción) y aguas abajo en la Industria petrolera, petroquímica y del gas, así como en la generación de energía eléctrica en todas sus fases: generación y distribución. El gran reto consiste ahora, no sólo en abrir la actividad  petrolera para permitir la participación de capitales privados extranjeros y nacionales, y el mercado de valores como alternativa fundamental, sino también en crear las bases de una economía que se desarrolle por la vía de la integración plena de la industria con la sociedad y el sector productivo nacional.

Llegó el momento de cambiar y transformar a Pdvsa y a Venezuela utilizando el petróleo como base para el desarrollo de nuevas industrias, desarrollo de know-how, productividad  y diversificación.

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