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Néstor Francia / Análisis de Entorno: Posiciones antes del 15-D (05-12-2017)

La política, en medio de la Revolución Bolivariana y la crisis estructural mundial del capitalismo, es vertiginosa. Cada día pasa algo capaz de cambiar los escenarios, que suelen ser efímeros. El analista solo puede confiar en tres cosas: los datos duros que proporciona la realidad, la posibilidad de interpretarlos y la seguridad de la duda: nada está escrito, nada de lo que preveas habrá que darlo por sentado, la realidad te supera por más que la pretendas resistir. Todo esto nos apasiona, esas complejidades que ningún dogma,  ninguna frase hecha, ningún prejuicio pueden destramar.

Ayer concluimos el Análisis con esta frase, respecto al proceso de diálogo con sede en República Dominicana: “nosotros barruntamos que celebraremos la Navidad sin acuerdos específicos. Claro, quisiéramos estar equivocados”. Esa opinión nuestra no ha cambiado, pero de un día para otro han sucedido cosas y se han dado declaraciones que la ubican en otra perspectiva.

También decíamos ayer que “Nadie de la derecha ha hablado de ‘significativos avances’, solo insisten en sus ‘puntos de honor’ que difícilmente puede aceptar el Gobierno venezolano”. Hoy debemos decir que la oposición ha variado un tanto su discurso y ahora parece que asoma esperanzas de que el 15 de diciembre los venezolanos tengamos buenas noticias y conozcamos resultados del diálogo ¿Será verdad tanta belleza?

El integrante de la comisión opositora en las “negociaciones”, Luis Florido, importante ficha del partido fascista Voluntad Popular, declaró que “Así como no hubo un acuerdo al final, están sentadas las bases para que el próximo 15 de diciembre se pueda arribar a acuerdos a favor del país, al menos ese es el deseo de los venezolanos, reitero, que quieren cambio”. Y también advirtió que “Es muy importante que entendamos que los procesos de negociación son delicados… esperamos que el 15 los haya (acuerdos). Y si no los hay, se lo diremos a los venezolanos”. También Julio Borges, el derechista presidente de la Asamblea Nacional, habló con un tono un tanto más optimista.

¿A qué se debe este giro? ¿Qué hablaron entre ellos para ese cambio de perspectiva? Aquí solo queda lugar para la imaginación, aunque de todas formas esta tiene que apoyarse en las señales de la realidad. No podemos olvidar dos datos. Uno es que la oposición está en su peor momento de los últimos años. Eso lo sabe todo el mundo y no lo decimos solo nosotros. Michael Shifter, analista del pro imperialista Centro de Análisis Diálogo Interamericano, afirmó hace una par de días que “La oposición está en su punto más débil en los últimos años, agotada, desmoralizada, con miedo y falta de estrategia y liderazgo”. Esto la obliga no solo a recomponerse orgánicamente, sino también a la reconfiguración de su imagen. Después de la derrota del terrorismo guarimbero, que los llevó directamente a los subsiguientes descalabros electorales, la oposición está obligada a presentarse ante el país como una fuerza positiva, que quiere no solo salir de la Revolución, sino presentarse además como una alternativa para solucionar los problemas. De allí su insistencia en el tema del “canal humanitario”. Si lograran algo en ese sentido, apareciendo como los promotores de tal posibilidad (para lo cual ya tienen ganado buen terreno mediático), sería pura ganancia para ellos.

El otro dato, vinculado por supuesto al primero, es que la oposición, incluidos casi todos del lado más extremista, tiene su esperanza fijada en las elecciones presidenciales que en principio se darían en 2018. En esto no andan tan descaminados. Si pudieran ir unidos en torno a un solo candidato, la pelea sería dura y el chavismo no la tendría fácil. Hemos obtenido victorias, pero no hemos derrotado a nuestro principal enemigo electoral, el descontento popular. Si la situación económica empeorara, sobre todo en lo atinente a la desbocada inflación, estaríamos en serios problemas.

Esto último lo saben ellos y también los de nuestro lado. En ese sentido, ha surgido otro elemento que contribuye a la complicación general. Las más recientes declaraciones de Jorge Rodríguez, principal vocero de la delegación del Gobierno en el diálogo y ministro para la Comunicación y la Información, que apuntan al tema electoral vinculado al de la elección presidencial. Rodríguez ha dicho que “Venezuela no va a ir a un evento electoral hasta que se levanten las groseras sanciones que la dirigencia de la derecha venezolana solicitó”. Es un tema bien difícil, pues las sanciones no las ha decido directamente la oposición venezolana, sino poderosos factores internacionales, como Estados Unidos y la Unión Europea. Por supuesto, la idea expresada por Rodríguez es justa, ya que las sanciones atentan contra la posibilidad de que mejore la situación económica, condición sine qua non para que la Revolución mantenga su actual fortaleza político-electoral-

Como se ve, hay cambios visibles en las distintas posiciones. Hay otro factor que puede estar contribuyendo a esta situación: las posiciones de los mediadores internacionales. Pero esas son aguas profundas en las que por ahora no tenemos cómo sumergirnos. No queda otra, al día de hoy, que esperar al15 de diciembre, que es el punto de partida del próximo capítulo de esta novela.

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